lunes, 5 de octubre de 2009

Mina y Golpe de Estado

Con la preocupación de un hondureño en el exterior he seguido la problemática que se gesta en este momento en mi país. El problema es complejo y sobrepasa las fronteras del la simple lógica. Toda reforma por simple que sea, que conduzca a mejorar la situación actual o el futuro de un país, lógicamente debería ser vista con buenos ojos.

La situación en Honduras ha generado toda una serie de reacciones a nivel mundial. Desde las mas solidarias con el pueblo de honduras, hasta las mas demagógicas, las más vulgares y bajas, sin ningún respeto de la persona o de las instituciones. Basta con ir a ver los comentarios y ciertos videos del Youtube o los comentarios de los artículos de los periódicos electrónicos para tener una imagen de esta situación.



Vivimos en la era de la tecnología y con tecnología y ardid la resistencia hondureña ha combatido los agravios de las autoridades de facto. Pero recordemos que esas autoridades también tienen acceso a esa tecnología y la utilizan a sus anchas. La desinformación que promueven ciertas agencias de prensa internacionales, probablemente producto de la cercanía con los medios dominantes, no ayuda en nada el movimiento de Resistencia. Muchas agencias y agentes del gobierno de facto (cabe nombrar entre otros al “escritor” César Indiano) siguen promoviendo dos muletillas: primero, el presidente Zelaya con sus reformas buscaba su reelección y segundo la resistencia no son que un puñado y los videos de la represión no son que montajes.

Esos propósitos, para un público fríamente politizado como el canadiense, por ejemplo, no ayuda en nada al avance del proceso, llamémoslo así, revolucionario de Honduras.

Pero esa es desinformación de baja escala en la que se ahoga un buen número de personas y que no toca en nada las personas con convicción o las personas que sufren en carne y hueso la represión el hambre y la pobreza. Es grato ver, por otro lado, la labor gigantesca que los medios hispanos progresistas han hecho por la defensa del oprimido pueblo de Honduras.

Pero hay otro tipo de información que circula menos o que no circula, otro tipo de información que ayudaría talvez a aclarar el porqué del Golpe de Estado en honduras. Haciendo un análisis de las causas de este madrugón, y buscando más allá de las causas puramente políticas, nos damos cuenta que otros intereses más poderosos que la fidelidad a una constitución obsoleta y contradictoria, empujaron a los golpistas ha hacer lo que hicieron.

En este escrito trataremos de poner en relieve dos puntos fundamentales. El primero, la situación en la que se da el golpe, ella recuerda las montoneras y los cuartelazos d’otrora. El segundo, es el de llamar la atención a todos los hondureños y a la comunidad internacional, sobre un nuevo fenómeno geopolítico que se gesta actualmente y que en general pasa desapercibido en la mayoría de los análisis, me refiero a lo que llamaré el síndrome del culpable no culpado, luego ampliaremos sobre esto.

El primer punto trae a colación la situación de honduras durante los primeros 75 años de la historia de Honduras durante el siglo XX. Si hacemos una pausa y miramos de cerca los golpes de estado y las guerras civiles de este período, nos daremos cuenta que detrás de cada uno de ellos había dos cosas. Sea que el gobierno en cuestión atentaba contra los intereses de las compañías transnacionales, bananeras sobre todo, o que el gobierno victima impulsaba reformas, auque timoratas, que afectaban el enriquecimiento fácil de una elite o que ponía en entredicho la legitimidad de las leyes existentes en Honduras. Sino veamos el Golpe de estado contra Ramón Villeda Morales. Este golpe se dio, según algunos para evitar las reformas que este último había comenzado. Según otros para evitar el arribo de Modesto Rodas al poder quien, según ellos, hubiera impulsado reformas aun más radicales. En este sentido, El Pijazo (porque no fue un golpe) del 28 de junio tiene mucho padecimiento a los golpes del pasado.

¿Pero que intereses, protege esta elite de empresarios y sus acólitos del congreso y de la corte suprema? (aclaro que marco congreso y corte con minúscula por que creo que esos no merecen aun una mayúscula).

Recordemos que el mundo es una entidad cambiante. Que en Honduras para entrar en las nuevas relaciones de producción capitalistas de globalización, debe adaptarse a las exigencias de los países que siguen tratándola como colonia. Los nuevos ricos, esos que se dicen la nueva burguesía financiera de Honduras (los nobles empresarios) deben cambiar sus estrategias de supervivencia ante el alter mundialismo, ante el monstruo del Socialismo del siglo XXI.

En el nuevo paisaje mundial ellos, los empresarios, tienen que comprar acciones con el dinero que gentilmente el estado les financia. Tienen que invertir en empresas rentables sin importar si la calidad de los productos es buena o mala (exportar una remesa de melones contaminada con eses fecales no importa, el pisto es lo que importa). Por otro lado, tienen que privatizar las empresas de estado porque ellas no encajan en la nueva política neoliberal. Tienen que atraer el capital extranjero (nuevo) en detrimento del patrimonio cultural (eso no da pisto), en detrimento del medio ambiente y de la salud del pueblo humilde. En otras palabras la mentalidad de los nuevos burgueses hondureños, sean estos de origen árabe, judío o Indios con pisto, poco importa, lo importante es multiplicar el capital y la riqueza de unos pocos sin importar el bienestar de todos.

Desde el punto de vista de los golpistas mantener el Statu Quo, aferrándose a los Artículos Pétreos (probablemente porque son artículos de le edad de piedra), es el mejor medio de no transformar el país; de no darle oportunidad a los sectores medios y desposeídos de la sociedad hondureña, de ser socios y coparticipes en la toma de decisiones estatales. De esa manera, evitan que gobiernos reformistas vengan obstruir, de una parte el saqueo del país, y de otra el enriquecimiento de la elite.

Esto nos conduce a un segundo punto, el culpable no culpado.
Mientras los medios de comunicación oficiales se dedican a denigrar la imagen de un presidente electo por el pueblo (para bien o para mal), y a tratar los gobiernos reformistas de América Latina de comunistas, de enemigos de la propiedad privada, de narcotraficantes, de falsos revolucionarios y culpables de todos los males por los que pasa nuestra América.

Mientras los medios de oposición (que no son muchos pero que les pesan los…), enarbolan la bandera de la defensa de los oprimidos en la acción inmediata y de ellos mismos (recordemos el cierre de Radio Globo y Canal 36), el verdadero culpable de los dolores de Honduras y de todos los otros paisitos, sigue escondido.

El Culpable sin culpa, el verdadero atizador de la llama antirrevolucionaria se esconde miles de kilómetros de Honduras y usa los 10 peones locales en el poder y a los babosos que creen aun que en cuba hacen jabón con los viejitos.

El culpable no culpado se esconde detrás de los países que guardan una posición de silencio o que tratan de arreglar el problema con medidas atenuantes y poco convincentes.

Por ejemplo: Resido en Canadá y desde el principio de esta efervescencia política en Honduras me estado haciendo la pregunta. ¿Cuál es la posición del gobierno de Canadá en esta situación?

Permítanme decirles que hasta ahora la respuesta no es clara. El gobierno canadiense guarda un silencio cómplice. El gobierno de Canadá no hace ninguna referencia al problema hondureño por que primeramente esta muy ocupado a poner termino a una microscópica crisis política al interior de Canadá, vaya mala suerte, la oposición no aprobó el último presupuesto del estado y tenemos que ir a elecciones. De otro lado el gobierno de Canadá esta muy ocupado en repatriar sus muertos de Afganistán, el gobierno de Canadá esta muy ocupado también a no querer cumplir en totalidad el acuerdo de Kyoto, el gobierno de Canadá no tiene tiempo de preocuparse por lo que pasa en nuestro país.

Pero la realidad es otra. Detrás de esa mascara de paz, de tras de esa mascara de neutralidad se esconde otro problema aun mayor. Todo gobierno capitalista se ve obligado a proteger los internes de la clase económica que lo financia. Así, mientras los hondureños nos debatimos entre el espanto y la ternura, las minas canadienses siguen funcionado, contaminando y matando a poquitos la gente y los recursos que nos pertenecen.

Pocos durante esta crisis han llamado la atención sobre las medidas que los gobiernos anteriores a Zelaya hicieron para abrir las puertas de Honduras al nuevo colonialismo empresarial producto del Capitalismo del siglo XXI. Basta con ver la ley de minería de Honduras promulgada en 1988, la cual autoriza la explotación minera en todo el país sin tener cuenta del la vocación del territorio en la que se implanta la mina. Esta ley empuja a nosotros hondureños a jugar a David y Goliat. Mientras las máquinas mineras se preparan con antelación a cumplir las pocas exigencias que le prescribe la ley. El pueblito que será dinamitado para darle paso al gigante, sólo tiene 15 días para prepararse. Todas las verdaderas ONG y no aquellas creadas por el FHIS, unidas contra el poder de las compagines mineras no hacen mas que un pequeño David.

Las actividades de compañías canadienses, inglesas, estadounidenses entre otras han ayudado enormemente al desarrollo de la violencia en países africanos productores de oro y diamantes. Vale decir que nosotros boicoteamos Chiquita, pero chiquita es minúscula en comparación al poder económico de los explotadores mineros.

Entonces, una ley que habré una vez más las puertas al saqueo, al l’explotación y a la destrucción de nuestros recursos naturales no es negocio para la gran mayoría del pueblo que no aprovecha en nada de la presencia de las s compañías mineras.
Pero algunos no hicieron sorda oreja de las quejas de un pueblo, algunos que ahora son tratados de traidores a la patria y de radicales de izquierda, se dieron cuenta que los únicos perdedores en esta batalla contra Gold-iat eran los hondureños.

Las moratorias impuestas al otorgamiento de concesiones mineras por el Gobierno de Zelaya, el aumento al salario mínimo, entre otras, no hacen ningún bien a las trasnacionales del metal. Poner el salario mínimo justo al nivel de la tasa se inflación es una medida demasiado socializante y por consecuencia injusta ante los ojos de nuestra pobre clase empresarial seguramente accionarios de las compañías mineras. Desde cuando el estar del lado de los caitudos, de los hediondos, ha sido la prioridad del capital transnacional.

Démonos cuenta compas-troitas que ninguna compañía transnacional escoge un país por su belleza. El capital extranjero busca en nuestros países llenar los agujeros que le deja el alto grado de sindicalización blanca de los trabajadores de las mismas compañías en los países de donde ellas son originarias. Por ejemplo la reglamentación de las minas en Canadá es muy estricta y a pesar de eso las batallas ambientalistas son tema de todos los días. Las demandas y los pagos de multas por violación a los reglamentos son también materia cotidiana. Un trabajador minero en Canadá gana un salario elevadísimo (entre 60 y 100,000 dólares al año). Mientras tanto en Honduras las mina hacen lo que quieren, la reglamentación es débil y de los salarios ¿qué podríamos decir?.

En todo solo son algunos argumentos para buscar más allá de la simple causa política. El Culpable no ha sido aun culpado. El culpable queda y posiblemente quedará libre de toda culpa si nosotros pueblo no lo denunciamos. No permitamos que los dueños de lo nuestro sigan riendo en nuestra cara mientras nosotros seguimos atrincherados, sitiados, defendiendo el sueño se una sociedad mas justa.

Recordemos que la acción mediática de desinformación no hace más que mandarle polvo a los ojos de un pueblo que se despierta. La confusión sembrada por los medios oficiales y la falta de cultura política dentro de ciertos sectores de la población nos desvía de las verdaderas causas de los procesos históricos. Bien sabido es que detrás de todo movimiento histórico hay un motor económico. La redistribución de la riqueza no hará jamás el encanto de los poseedores de esta. Antes fueron los Bananos ahora son las minas. No dejemos que nuestros recursos sean una vez mas saqueados y que los intereses económicos capitalistas sin escrúpulos primen sobre las necesidades y los intereses de aquellos que aun tienen sed de justicia.

Desenmascaremos al culpable ustedes pueblo tienen las armas para hacerlo.



Algunas referencias:

« Le coup d’État au Honduras. Les raisons d’un échec. »
Par Claude Morin (claude.morin@umontreal.ca)
Professeur (retraité) d’histoire latino-américaine
Université de Montréal
10 juillet 2009.


http://esnomineria.blogspot.com/2009/03/honduras-fuga-de-cianuro-cae-al-rio.html

http://www.marxiste.qc.ca/index.php/sbqhov/13-dernieres/92-limperialisme-canadien-prend-du-recule-et-regarde-le-coup-au-honduras-se-derouler

http://www.asonog.hn/2.%20Los%20programas/PARA%20WEB%20PGR/Mineria/Mineria%20en%20%20HONDURAS.pdf.

www.ccad.ws/documentos/legislacion/HN/DL-292-98.pdf

http://www.elcorreo.eu.org/article.php3?id_article=3475

http://www.noalamina.org/mineria-argentina/mineria-mendoza/empresas-mineras-estan-vinculadas-militares

http://www.noalamina.org/mineria-latinoamerica/mineria-general/golpe-estado-honduras-producto-lobby-minero

http://www.noalamina.org/mineria-latinoamerica/mineria-general/otro-desastre-ambiental-humano-durante-operacion-cierre-mina

http://www.noalamina.org/mineria-latinoamerica/mineria-honduras/modificacion-ley-mineria-honduras-mueve-parlamentarios-ingleses

http://www.noalamina.org/mineria-latinoamerica/mineria-honduras/gobierno-hondureno-presiones-mineras-obtener-nuevas-concesiones

lunes, 21 de septiembre de 2009

Que no les dijimos: Bandidos, perros viejos… (Virginia Martínez)

La doña que no tenía más que contarnos, nos regala aquí una de sus primeras aventuras en oposición a la autoridad militar. Una anécdota que tiene como protagonista a mi tío Mariano y a Benigno Rodríguez.

Por ay dicen que mi tío era mosquita muerta, pero parece que con unos buenos tapirulazos entre pecho y espalda le daba por hacer travesuras. Bien sabemos que le gastaba los cerillos a mi abuela matando sapos con Chente Izaguirre, pero esa es otra historia…

DI.- ¿Y que más tiene que contarme pues?

VM.- Nada, ya te las conté toditas.

DI.- ¿No se le olvida nada?

VM.- ¡No!

DI.- ¿No se le olvidan ni las putiadas que les pegaba a los guardias?

VM.- ¡Ah! (nos reímos a carcajadas y continua) Bandidos que traían a Mariano preso. Era el entierro de no me acuerdo quien, no me acuerdo quien fue, y andaban ellos en el entierro y de allá venían y se embolaron. Entonces encontraron a Salomón Cañadas y Benigno lo agarró de una canilla, lo bajó del macho y lo tiró al suelo y se fue corriendo y Mariano iba con él. Entonces salieron corriendo con Mariano huyéndole a los guardias.

Di.- ¿y porque andaban huyéndole a los guardias?

VM.- porque los iban a capturar, porque los iban a echar presos porque andaban bolos.
Benigno se logró pasar allá por el lado de la Montaña de la Olla para Honduras, y el Mariano como iba tan bolo, se cae debajo de un palito que había así, de uva. Allí se metió el y se durmió.

(De repente la historia no esta completa. Es de notar que el contrabando de Cususa entre San Pedro y Honduras era fuerte. Y es por eso que los guardias eran poco tolerantes. Por allí cuentan que don Esteban Cepeda, el marido de mi tía Julia, se dedicaba de vez en cuando a estas actividades. Un día, lo agarraron los Guardias en una tapada, con la arganillas llenas de botellas de cususa. El guardia que lo paro lo conocía, y le dice:

- ¡Parece allí don Esteban!

Don Esteban asustado no encontró otra solución que hacerse el loco y se paró. Aquí el dialogo entre don Esteban y el Guardia:

GN.- ¡Parece allí don Esteban!
EC.- ¡Parece allí don Esteban!

GN.- ¿Para donde va don Esteban?
EC.- ¿Para donde va don Esteban?

GN.- ¿Qué lleva allí don Esteban?
EC.- ¿Qué lleva allí don Esteban?

GN.- ¿Cususa verdad?
EC.- ¿Cususa verdad?

GN.- Bueno don Esteban lo vamos a meter preso
EC.- Bueno don Esteban lo vamos a meter preso

GN.- Bájese de la mula
EC.- Bájese de la mula

GN.- Este viejo baboso está loco
EC.- Este viejo baboso está loco

GN.- Quítenle las arganillas y déjenlo ir
EC.- Quítenle las arganillas y déjenlo ir

GN.- Esta vez lo vamos a dejar ir, pero si lo volvemos a ver con esa mierda, lo vamos joder don Esteban
EC.- Esta vez lo vamos a dejar ir, pero si lo volvemos a ver con esa mierda, lo vamos joder don Esteban

El tío Esteban creo que no volvió a contrabandear con Gato de monte)

VM.-… y cuando los guardias pasan ¿verdad? Detrás de Benigno, no lo agarraron, de regreso hayan a Mariano dormido y nosotras íbamos detrás, yo y la Benita como que era la otra o la Cheva, no me acuerdo bien… al caso que cuando lo estaban sacando a Mariano de debajo del palo de uva, bien bolo. ¿Qué es lo que pasa pues? Les dice mariano bien bolo ¿Qué es lo que pasa pues? ¿Qué es lo que pasa pues? ¿Qué es lo que pasa pues?
¡Eh! Tal por cual (hijo de puta) no sabes todavía lo que pasa, ustedes acaban de escapar de matar un muchacho, ay lo bajaron de la bestia y lo mal mataron y todavía no te das cuenta de lo que pasa.

Entonces nosotras agarramos a Mariano y les decimos a los guardias.


- Ustedes no se llevan a Mariano preso.

- Como que no lo llevamos preso, aquí no lo llevamos pues. ¿Quién manda aquí?
- Pues nostras lo llevamos ustedes no lo llevan, ustedes no lo van a tocar a Mariano

Y lo agarramos de un brazo y de otro y ya nos lo llevamos a Mariano. Cuando íbamos a llegar a la fortaleza porque según ellos eran ellos quienes lo llevaban pero éramos nosotras la que lo llevábamos y según ellos nos llevaban presas a nosotras también.

Al llegar a la fortaleza, nos dice Facto Corrales que era el alcalde:

- ¿Qué es lo que pasa pues?


- Que estos hombres traen a Mariano preso, le decimos nosotras, y a Mariano no lo estan echando preso.

Entonces nos dice él:

- Lleven a acostar a mariano y déjenme a mi arreglar este asunto.


Pero en todo el trayecto nosotras les habíamos dicho negruras a los soldados. Que no les dijimos: Bandidos, perros viejos… y cuando llegamos a la fortaleza les dijimos:
Se acordarán que a Mariano no lo van a echar preso ustedes. Y en realidad… allí estaba Fausto Corrales y nos fuimos con Mariano y allí se quedo él con los guardias.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Por no conocer la letras algunos me han criticado (José de Molina)

Hay algunos que no conocen ni la O por lo cuadrado. Pero parece ser que en la familia de mi mama las cosas eran diferentes. En estas líneas la Manina nos cuenta un poco de su grado de educación y el de sus hermanas y hermano. Así pues, ella relata como aprendió a leer y a escribir silabeado y como se convirtió en institutriz a temprana edad.

DI.- ¿Y usted fue a la escuela?

VM.- Yo estuve en la escuela con una profesora que se llamaba Nicolasa Briceño. Después ella fue mi madrina, porque ella fue madrina de confirma mía. Ella no era una profesora titulada sino una profesora que talvez había pasado la primaria, mejor dicho. Así pues, esa era la profesora que teníamos nosotros. La asistencia de alumnos que ella tenía eran mas de cien…
DI.- ¿Cien…?

VM.- ¡Si! Y ella solita… Y entonces las que aprendíamos primero, por ejemplo, a leer y a escribir… venia ella y nos ponía a nosotros a que les enseñáramos en una pizarra a los que no sabían. Entonces a mí me tocaban diez. A no me acuerdo a quien era la otra, con quien aprendimos primero a leer y a escribir, le tocaban otros diez. Entonces nosotros después eramos las profesoras de de todos aquellos… No si yo solo aprendí a leer y a escribir y a conocer los números. (Según lo que cuentan los viejos los niños aprendían a leer silabeado por ejemplo, el profesor les decía: J O; jo, D E R; der = Piedra de Moler, TA, TA, SI, MI, SI, MI, SI, A, CA = Siríaco Ordóñez).

DI.- ¿Y Cuantos grados hizo usted?

VM.- Allí no le daban a uno certificados. Ya cuando uno aprendía a leer, a escribir, a sumar, restar y multiplicar, ya le decía a uno que había pasado la primaria, decían. Decían que ya tenia uno el sexto grado, que ya había pasado las cuatro reglas le decían a uno.

DI.- ¿pero usted no hizo 6 años de escuela?

VM.- ¡No!

DI.- ¿Cuántos años hizo usted?

VM.- Tres años, pero en los tres años yo no pasaba a más, sólo aprender a leer, a escribir, a sumar, restar y multiplicar eso era lo que nos enseñaban… y hasta eso que yo multiplicar no sabia, sabia más restar que multiplicar porque la tablas nunca me las aprendí. (Póngale cuidao, Cuando nosotros estábamos en la escuela doña Virginia nos arrodillaba una esquina a rescatar las tablas, y no nos levantábamos de allí hasta saberlas de memoria, si no me creen, pregúntenle a la negra que a pesar de los castigos nunca se las aprendió, yo tampoco me las aprendí)

DI.- Dígame, Y don Prudencio (Mi papa), don Joche…

VM.- Ese Nunca estuvo en la escuela hasta ya grande, tuvo un profesor que se llamaba Rómulo Sáenz que era el marido de una profesora titulada que vino de Chinandega y el les daba clases a todos los varones allí en San Pedro, en la noche. Hasta entonces estuvo el en la escuela.
Yo no se nada vos, yo solo aprendí…

DI.- ¿pero usted escribe bien?

VM.- Yo aprendí a escribir porque esa señora, esa madrina mía tenia una letra pero bonita. Los cuadernos que nos hacían eran de papel de oficio y los reglábamos para hacer la letra del ancho del espacio. Para que la letra fuera pareja, que no juera pues… así nos enseñaban a nosotros y escribir, en una pizarra también nos enseñaban.

DI.- ¿y de sus hermanas…?

VM.- La Benita fue la pasó el sexto grado con una profesora titulada que vino de Chinandega.

DI.- ¿Pero mi tía fue profesora de San Pedro?

DI.- Fue profesora y fue directora de la escuela…

DI.- ¿Sólo con el sexto grado?

VM.- Sólo con el sexto grado y tenia más de treinta alumnos y talvez de treinta alumnos talvez se le quedaba sólo uno sin pasar el grado.

DI.- ¿Pero las otras hermanas suyas saben leer y escribir?

VM.- Todas

DI.- ¿Y mi tío Mariano también?

VM.- Mariano tuvo buenos profesores, uno se llamaba Antenor Rojas, era bachiller el hombre y mi mamá le pagó para que le enseñara a Mariano a leer y a escribir.

DI.- ¿Y el hermano de mi abuelo que vivía en Tegucigalpa…?

VM.- Ese le pidió a mi papa que… Mira Juan, le dijo, yo
quiero pagarte lo que hiciste vos conmigo, le dice, que yo mi mamá me platicaba, que vos los primeros uniformes y todos mis libros y cuadernos, y todo, me los diste vos cuando empecé a estudiar, le dice, y entonces yo quiero pagarte a vos con el hijo varón que tenés, le dijo el, quiero darle la educación. Él mando tres hombres expresamente a convencer a mi papá. Primero fue don Evangelisto Arce que estaba en Tegucigalpa y lo mando mi tío a traer a Mariano. Después mandó a Polito Aguirre que vivía también en Tegucigalpa pero era sampedrano. Lo mandó para que fuera a traer a Mariano. Después mandó a Juan Capiz Mondragón, un diputado que era familia de mi mamá y que era de allí del Corpus, lo mandó a traer a Mariano. Y mi mamá no se lo quiso dar. Cuando se lo mandó mi mamá, lo mando con Benigno vos, con benigno Rodríguez, Guayabon viejo que nunca dio con la casa de mi tío Ricardo…

DI.- ¿pero ese tío Ricardo era conocido en Tegucigalpa?

VM.- Si era conocido.

DI.- ¿Y cual era su profesión?

VM.- Era abogado notario público y tenedor de libros y tenía una gran biblioteca. Era el papa de José Pineda Gómez, de Maria de la luz, de Ricardo que se murió y que tal parece diseño en los años 40 la principal calle de México. Allá murió él, en México.

DI.- ¿Y este José Pineda Gómez tuvo hijos?

VM.- Si tiene, pero a saber como se llaman. El que sabe como se llaman porque allí vivió fue Sergio, el hijo de la Concha. Bandido malilla que vieras como lo querían allí, sólo porque era hijo de una hija de mi papá, de una hija del tío de él, lo apreciaron. Lo tenia de recepcionista, recibiendo la gente que venia al consultorio de él, solo eso era el oficio de que tenia allí y el bandidísimo, bruto, no se portó bien.

Después de esta historieta mi mamá dice que no tiene nada que contarme, que ya me las contó toditas, pero no es cierto porque en la aproximas páginas verán otra faceta de la vida de doña virginia, una mujer güevona, una mujer de pelo en pecho como no la parido otra madre… bueno un poco anticomunista, pero en posición a loa chafas.

domingo, 13 de septiembre de 2009

¡Yo ya me confesé con Dios! (Juana Maria Ecalante Mondragón de Martínez)

Aquí les cuento la muerte de mi abuela. La muerte de Mamita Juana, a quien conocí apenas en 1972. Siempre acostada en una cama, como mi mama actualmente, rezongando contra el primo Gabriel que la cachaba los chelines de debajo de la almohada.

DI.- Mama, mi abuela se murió allí acostada en una cama ¿De que le vino eso?


VM.- De la artritis, de le desperfeccionaron los dedos y le agarro hasta la columna, al punto que la quijada la tenia pegada al pecho y no se podía mover le quebró la columna esa enfermedad. Las canillas se le secaron, se le pusieron bien delgaditas. Por último mi mamá se puso bien delgadita.

DI.- ¿Y a que edad le pegó eso? ¿Cuándo usted se casó ya estaba postrada ella?

VM.- No, estaba buena y sana, Le quedó ayudando a la Concha a criar los hijos. Por último hasta molía mi mamá, hacía tortillas, a veces la Concha se iba sabe para donde y la dejaba con los chigüines, y se ponía ella a moler. Cuando yo me casé mi mama estaba buena y sana. Cuando ya estaba enferma que fui yo una vez à San Pedro, me dice la Benita «Virginia pedile perdón a mi mamá, ya todas nosotras le pedimos perdón y a todas nosotras nos ha perdonado, sólo vos faltas que no le has pedido perdón».

Entonces un día yo me arrodillé a la orilla de de la cama de ella y le dije que me perdonara. «No mijita, me dijo, vos sos la única que no tengo nada que perdonarte levantate, me dijo, ya las peroné a todas y yo a vos no tengo nada que perdonarte, me dijo» y en realidad mi mamá yo la respeté como pude… Mi mamá estuvo como siete años postrada, pero de viaje postrada sólo dilató un año.

Cuando yo fui la última vez para vela a ella es porque soñé que se había muerto y me fui.

Yo le digo a José:

-Fijate José que yo soñé que mi mamá se había muerto

Y me dice José:

- Si tenés güevos te consigo unos cien pesos y te vas, me dice así.

Y me acuerdo yo que antes con cien pesos se iba uno a México. Me consiguió cien pesos y me juí. Cuando llegué al Anonal llegué de noche porque me fui a pié desde San Francisco.

Mirá como es uno vos. Fijate que, esa vez había salido un hombre del hospital, que se había fracturado una mano en el Anonal, y lo habían ido a hospitalizar a Choluteca, y entonces cuando yo llegué a San Francisco La Luvinda me dijo, hay se acaba de ir el fulano que va para el Anonal y él le puede servir de compañía. Y entonces me voy con el hombre vos.

Y me dije yo, este hombre es cierto que va enfermo de una mano pero me puede hacer algo. Entonces agarré un garrote…

DI.- Y le quebró la otra mano

VM.- No… (Ríe y continúa) no, agarré el garrote y dije yo « si algo me quiere hacer este hombre, con este garrote le pego un leñazo en la nuca y me lo vuelo y busco yo donde irme a esconder»

Pues me juí… llegamos como a las siete de la noche al Anonal con el hombre. Ya de allí me dice la Matilde: «¿Te va a ir para San Pedro vos? Me dice».

No, le digo yo, me vua quedar y mañana en la mañana, me voy. En la mañanita se fue la Matilde conmigo.

Cuando yo llegué, hacia tres días que mi mama le había dicho a la Benita que si yo había escrito que si había sabido algo de mi. Y la Benita le dice: «Nos escribió mamá, nos mandó un telegrama y nos dijo que entre tres días viene»

Ya ella alegre porque yo ya iba a llegar, y en realidad llegué.

Cuando llegué, la saludé y ella se desmayó, de viaje se quedo allí…

Entonces yo me fui a llorar a un cuarto y la Benita con la Matilde se quedaron allí haciéndole masajes y poniéndole Agua Florida en la nariz. Ya me dicen: «venite vos, ya mi mama volvió»

Ya la salude de nuevo…y alegre ella conmigo. Pero ya desde ese día, desde que llegué yo ella se empezó a agravar. Cuando… la Mausimina… por eso la Musimina a mí no me quiere, la Mausimina Corrales. Ellos iban a celebrar no se que en la casa de arriba en la casa de Facto Corrales, allá al frente de la de mi mamá… con un parlante a todo mecate y allí llegaron gente de Cinco Pinos, un hijo de don Jorge Urcuyo que era el inspector de la educación publica… Allí estaban en un solo relajo. Y la Benita allí estaba atendiéndolos porque allí llegaron onde la Benita, aquel poco de gente. Yo no me quité de la orilla de la cama, y la Matilde se fue para donde la Matildita y yo me quedé con mi mama. Y llegó la Erlinda Rivera a ver a mi mamá y se sentó a la orilla de la cama ella, y miro yo que mi mama se estaba muriendo y me voy yo en carrera y le digo a la Benita: «Benita, mi mamá se está muriendo».

Entonces la Benita les dice las gentes: «Me van a perdonar, les dice la Benita, pero yo no les puedo atender porque mi mamá se está muriendo». Cuando mi mamá oía aquellos cuetes y aquel anuncio aquel parlante ella se gravo de viaje y se murió mi mamá. Entonces, pero un día antes había venido el padre a confesarla y ella no se quiso confesar, fíjate. El padre vino parquió el Jeep frente de la casa y le dijo: «Juanita te vas a confesar», y no la hizo hablar, y ella que era tan católica… y me dice después que se fue el padre: « ¿porqué no tocaron la campanas cuando se fue el padre?» Como repicaban las campanas cuando se él se iba…

DI.- ¿Y tu mamá hablaba?

VM.- A nadie le había hablado, tenia dos días de no hablar. Pero cuando el padre llegó y se fue me preguntó: ¿Porqué no repicaron las campanas cuando se fue el padre? Me dice. ¡ah! Le digo yo:

- ¿Y usted porqué no se quiso confesar?

- ¡Ah! Me dice ella, yo ya me confesé con Dios, me dice. Yo a Dios ya le confesé todos mis pecados, yo ya me siento sin pecados, me dice, porque yo ya se los confesé mis pecados.

Y no volvió a hablar vos. Y llega la Benita y le digo yo: Fijate que mi mama me platicó, me dijo que porque no habían repicado las campanas cuando se fue le padre.

Pues al siguiente día fue cuando te digo que llegaron con esos parlantes mirá y que pusieron esa fiesta y e ese momento fue cuando ella se murió. Y all­í es cuando yo le dije a la Mausimina: Ustedes que mi mamá a sido segunda madre para ustedes, desde que ustedes quedaron si madre, la madre de ustedes fue mi mama, porque todas sus quejas eran con mi mamá, les digo yo, y como se portaron ustedes con nosotros, poniendo esa fiesta, cuando mi mama estaba en agonía. Y vos, le doy su buena a la Mausimina.

El día que enterramos a mi mama, estábamos con ella en la iglesia y en vez de irme a meter yo a otra parte… no me acuerdo que salí a hacer yo de la iglesia porque el padre estaba celebrando la misa y todas comulgamos, y no me acuerdo que se ofrecía para la caja… yo salgo, yo andaba como loca, salgo a toda carrera de la iglesia y en vez de irme a meter a la casa, me voy a meter onde las corrales, vos, Y encuentro a la Mausimina sentadota allí que ni siquiera nos acompañaron en el entierro de mi mamá.

Pues ya la enterramos a mi mama, ya quedo el padre con nosotras y ya nos dio el pésame a todas.

Así termina la vida de doña Juana Maria Escalante. Orgullosa al punto de confesarse directamente con Dios. Humilde al punto de perdonar a los que les quemaron la casa.

Entre tanto, yo y mis hermanas nos quedamos en el pueblo. Allí vivíamos en la casa de don Moisés Sosa, mi padrino, que nos la había prestado porque mis hermanas comenzaban su secundaria. Allí nos quedamos bajo los cuidados de Lupita Maradiaga, la Esposa de Don Paulino Valladares. También nos cuidaba doña Reina la señora de Chepe Lión y de vez en cuando Gloria la mujer de Carlos pedo, nos venia a ver.

En ese año fue el Huracán Fifí, uno de los más destructores de la historia de Honduras. Me acuerdo que llovió tanto que las lombrices de tierra se salieron de los hoyos e invadieron el corredor de la casa. Los caminos de la montaña estaban intransitables y mi papa no había bajado de la montaña. Cuando recibimos el telegrama que nos mandó mi mama desde San Pedro, la Yelba cogió su cara de llorona, la Flora se encerró en un cuarto y la Melba y yo no sabíamos que hacer. La Yelba tomó en mano la situación y nos dijo: Cipotes mamita Juana se murió. Vengan aquí en esta esquina, nos dijo, agarró una candela y nos pusimos de rodillas a rezar las pocas oraciones que nos sabíamos: Unas cuantas Ave Maria, unas Salves, unos credos, unos yo pecador y hasta la oración de san jorge (san Jorge bendito amarra las serpientes de pico y cola) y la de san Isidro (San isidro labrador quite el agua y ponga el sol) nos echamos. Con mucho fervor por cierto, lloramos los tres y así le dijimos adiós a mi mamita Juana.

Allí esperamos que mi papa bajara de la montaña para que respondiera al telegrama y a esperar la vuelta de mi mama. Entre tanto el profesor Moncho Díaz, había organizado un maratón radial para recaudar fondos para los damnificados de Choloma y los otros pueblos de la costa norte. Mi papa bajó de la montaña con un tercio de frijoles que dio a los recaudadores y me dio un daime (20¢) para que se los diera en mi nombre. Allí pase por primera ves en la hondas de radio Paraíso, con Amaya Flores quien tenia el Microondo como decía Cosme Mendoza.

martes, 5 de mayo de 2009

“A San Pedro se entra cantando y se sale chiflando” decían Los Bandoleros

Bueno. Mi abuelo se muere en 1929 o en 1930, en esos días era la guerra de Sandino.
Si hemos leído un poco la historia, sabemos que después de la muerte de Sandino hubo un período de, digamos, anarquía en Nicaragua. La represión sistemática que la Guardia Nacional desató en las Segovias, atacando las cooperativas agrícolas y los asentamientos del Estado libre de Las Segovias, desató la desbandada de los grupos que formaron parte del Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional. Esos grupos, sabían que estaban condenados a muerte puesto que sus dirigentes, tanto políticos como militares habían sido asesinados y con ellos toda esperanza de cambio enterrada. Así pues nacen los bandoleros a los que se unieron toda clase de salteadores de camino y de hombres que se sirvieron de esa situación de desorden para satisfacer venganzas personales.

Esta parte de la historia de doña virginia, cuenta la situación de zozobra de esos años.

VM.- cuando quedaron los grupos de bandoleros allí en las Segovias, entonces fue cuando nos quemaron la casa a nosotros. Mi mama la tenía a puerta cerrada con todo: Maíz, frijoles, una olla de ese que antes la gente usaba, así unas ollas de barro para hacer jabón, ella tenía una olla de esas llena de sal que había comprado, que le habían llevado de Choluteca.

Fijate que la sal no se quema, se hace piedra y se pone rojita, rojita, rosadita de viaje se pone la sal. Las botellas no se quiebran sólo se hacen una sola maza, una sola curuncona… El maíz se hace una sola piedra, como piedra de moler, el carbón de puro maicillo, se miraban los granitos enteros pero quemaditos (el basalto, con el que se hacen los metates o piedras de moler, es negro y poroso, la textura del maicillo carbonizado tal parece que se parece al basalto). Los frijoles, sólo se queman también, no se hacen cenizas, sino que negritos, los frijoles. El maíz también, una troja de maíz y un bunque de maíz grueso se quemaron también. Teníamos… mi mamá nos había mandado a cortar guineos en las dos huertas, eran dos solares pegados y los dos estaban cultivados de guineos, y habíamos andado cortando guineos con la Cheva. Había un cuarto onde dormíamos allí lo habíamos llenado de guineos.

DI.- ¿y porqué les quemaron la casa?

VM.- Porque los bandoleros que bajaban quemaban… esa vez quemaron todo las casas del pueblo, hasta la iglesia le metieron fuego y no ardió, y no me acuerdo que otra casa también sólo un pedacito se le quemó. La de nosotros se quemó porqué había un excusado, mirá, abajo de la casa y el techo del excusado era de láminas de zinc, y el zacate que había sobrado de la troja que hicieron, mi mamá lo manda a poner sobre del techo del rancho del excusado, y la cocina, un pedazo que era de rajas de madera, y entonces andaban unos hombres que no querían a mi papá, porque mi papá fue Juez, y un hombre… mi papá había hecho justicia con él… el cuento es que el hombre se había robado un burro y lo mandó a traer mi papá y lo hizo que devolviera el burro y lo metió preso. Otro de los hombres que andaba allí, le había montado el machete a la mamá, lo metió preso también y ellos quedaron enojados con mi papá. Entonces cuando bajaron esos bandoleros, ellos iban, esos hombres. Un muchacho amigo de mi mamá que era de Cinco Pinos, que se llamaba Ramón Maradiaga, él les decía que no le quemaran la casa a mi mamá, y cuando él intentaba apagar el fuego, Ramón, vinieron ellos y le pegaron una pechada y lo volaron patas arriba, porque lo traían preso al muchacho ellos los bandoleros, ya habían pasado por Cinco Pinos. Ese Ramón Cañadas y ese Ángel Cañadas, esos fueron los que le quemaron la casa a mi mamá.

DI.- ¿Pero los sandinistas cuando pasaban molestaban a la gente?

VM.- ¡Si!, ¡No! Perate que no me acuerdo. Yo sólo me acuerdo que allí tenían un campamento en el Zacatón y allí se llevaban bailando y un día llegó la Guardia y los rodeó y les tiró una bomba y los mataron a todos. Allí se terminó la guerra mirá vos. Allí se llevaban bailando y diciendo “Que vivan los placeres de la vida” y llegó la guardia y los bombardeó.

DI.- ¿pero San pedro era mas un campamento de la Guardia?

VM.- ¡No! No había Guardia en San Pedro.

DI.- Y los gringos de los que platica usted…

VM.- Eso fue hasta después (el bombardello) eso había sido antes que estuvieron esos gringos, yo estaba chigüina. Después que estuvieron esos gringos ya llegó la Guardia y estuvo permaneciendo en San Pedro. (Según la historia los gringos permitieron la formación de una guardia nacional que les servia, durante la guerra de Sandino, de carne de cañón. Con la desmovilización de las tropas estadounidenses de Nicaragua y la muerte del general de hombres libres en 1934, la GN asalta y reprime los restos del Ejercito defensor de la soberanía nacional del cual, en su desbandada, muchos de los grupos sin dirigencia ni organización cometieron actos delincuencia que sirvieron a la GN para justificar la muerte y la persecución de los sandinistas).

Pero yo no me acuerdo si la guardia se quedo después de que pasaron los bandoleros o antes de eso. Cuando pasaban los bandoleros no había Guardia ni nada sólo la gente. Pero toda la gente andaba huyendo y sólo nosotras habíamos quedado (el tío Mariano se ponía vestidos en esos días). Mi mamá por no dejar la casa botada no nos habíamos salido, hasta un día que le mataron un tío a José (mi papa)… ¡no! Estoy mintiendo… entró un grupo mirá, de bandoleros a San Pedro, y estábamos en la novena de un hijo de doña Jacinta (mi bisabuela paterna), un tío de José, Ciríaco…llegaron esos bandoleros y nos pusieron a toda la gente que no nos dejaban salir. Cerraron las puertas y había unos cofres así como ese, llenos de hornado y allí llenaron aquellos salbeques que andaban y hicieron a la pobre viejita que les diera café con hornado…y no lo dejaban salir a uno. Este Doroteo Cepeda el hermano de Esteban (el esposo de mi tía Julia) tenía un botiquín de medicina y le robaron toditas las medicinas, cuando venían de viaje ya de Sanpedro por un lugar que le llaman el Pla... (Fin de la primera parte de la cinta) allí estaban tres hombres de apellido Soriano y yo solo del nombre de uno me acuerdo que se llamaba José Soriano, esperando a los bandolero, que eran como diez y los que los mataron eran tres y los han matado a todos y han dejado un indio todo macheteado. Ese no lo mataron y a un Téllez que infundió el terror en San Pedro una vez que estuvo de guardia allí. Allí estaba también ese hombre también macheteado… (El asunto con este Téllez, es que pasó como bandolero, y lo capturaron los Sampedranos no sin haberle hecho unas cuantas carreteras a punta de machete. Los Sampedranos en lugar de cortar el mal por la raíz, lo mandaron a la cárcel de Somotillo, donde extrañamente el hombre se hace GN y de remate lo ponen como guardia de San Pedro. Una vez allí los Sampedranos tuvieron que pagar por cada machetazo que le dieron y por cada herida que le lavaron… Bien decía mamita ¡nadie sabe para quien trabaja!)…el caso es que allí murieron, y ese indio y a Téllez los llevaron al siguiente día preso para San Pedro.

DI.- ¿Quién era ese?

VM.- Era de los de la Segovia, alsaber quien era, un indito chaparro pelo liso de bigote iriso así. Allí le estaban lavando las heridas. Salvador Garache le lavaba las heridas y mi mamá nos mando a dejarle comida. Y le decían al indio: Verdad que ustedes dijeron que a San Pedro se entraba cantando y se salía chiflando, y verdad que no era así como ustedes decían… miren lo que les pasó. Y lo mandaron preso para Somotillo pero no fue la Guardia quien lo capturó.

Después pasó otro grupo y ese fue el que quemó la casa y el pueblo. Esos bandoleros hicieron destrozos en San Pedro. Un señor que se llamaba Guillermo Izaguirre, buena gente el hombre, comerciaba con chanchos por toda Chinandega… le pusieron una tapada allá por el Zacatón al hombre. Lo capturaron y lo llevaron para allí a aquel cerro de La Gallina que queda al frente de San Pedro. Allí lo amarraron en un palo de pino, lo desnudaron y empezaron a cortarle los gonces de los dedos, dedo por dedo, los puños y así todos los miembros del cuerpo por pedazos y después cuando lo mataron lo dejaron allí tirado y le echaron un polvo negro que lueguito le estaban cayendo los Zopilotes. Pero había unos hombres que eran valientes y exponían la vida mira, se fueron a recoger los restos del finado Guillermo. Y sabe como lo recogieron, lo echarían en sacos y a saber como ellos lo llevaron para un lugar que le llaman El Plan Grande y al pié de un palo de coyol hicieron la sepultura, debajo de un palo de coyol pichón que las ramas caían al suelo, y ellos como pudieron hicieron un hoyo allí y allí enterraron al finado Guillermo, y no dejaron que se lo comieran los zopilotes hombre.

Cuando a ese señor lo mataron los Sandinistas, él tenía una hija de crianza que se llamaba Sabina y de allí le vino a ella una gravedad hasta que se murió, de la muerte de Guillermo, del pesar pué, de la muerte del finado Guillermo se murió la muchacha. Ya en esos días ya nosotros estábamos en el Atonal huyendo, ya nos habíamos salido, ya nos habían quemado la casa también. La muchacha se amusepó y se murió. Cuando ella se murió (antes de morirse) dijo que quería que la enterraran con música y que los músicos que ella quería que le tocaran eran unos sobrinos de mi mamá que tocaban el violín, ellos vivían en los Araditos ¿y cómo le iban a traer esos músicos si estábamos en guerra, si estábamos… si nadie pasaba a Nicaragua… si era un solo terror? Pero dicen que cuando la iban a enterrar la gente que vivía entre el panteón los Araditos del lado de San pedro, oían la música pero música no había, se oían los violines que iban tocando.
A los años vinieron las hermanas del finado Guillermo de Chinandega a sacar los restos del finado. Traían un ataúd bien bonito con sábanas, almohadas y todo. Ya San Pedro ya estaba en paz… el poco de gente se fueron a acompañarlas a sacar los restos del finado Guillermo, y ya los echaron en la caja y lo velaron en la casa de nosotros. En la casa de mi mamá allí velaron los restos del finado Guillermo y se los llevaron para Chinandega para enterrarlos allá.

Aquí se termina este corto episodio de la vida de mi mama. En los próximos les contará la muerte de su madre, el casorio con don Joche y una parte de su vida en Honduras. No se preocupen cuando no les escribo seguido, acuérdense que como decía mi papa: “Con paciencia y saliva, un elefante preño a una hormiga”

miércoles, 1 de abril de 2009

Es fácil aprender a enseñar pero es mucho más difícil enseñar a aprender (José Larralde)

Después de unas buenas semanas de silencio el Caitudo ataca de nuevo. Mis más sinceras disculpas por haberlos dejado con los frijoles en el pescuezo pero, a veces, la necesidad su-jeta.


En estos párrafos les obsequio otro episodio de la vida de mi mama. Ya mi abuelo se casó, la doña Jesús se había pelado la tusa para Honduras y don Juan Goyo seguía haciendo pisto (reale, bollo, pué) y (consecuencia del de los milagros de la naturaleza o del cosquilleo nocturno) una camándula de chigüines.


Doña Virginia (mi mama) nos conduce, de la mejor manera posible, por los sinuosos caminos de su dura infancia contándonos sus trabajos, la muerte de su padre y bueno, p’a que les escribo si mañana llego.


Démosle entonces la palabra a la Manina.


DI.- Ahora cuénteme una cosa… del lado de su mamá…


VM.- del lado de mi mamá poco sé. Sólo se que mi abuelo era de Morolica y se llamaba Natividad Escalante Ordóñez. Pero la mamá de mi abuelo yo no supe como se llamaba. Y mi abuela se llamaba Benita Mondragón Olivero, era de El Corpus pero era de origen Italiano, era como ver una gringuita, dicen. Era blanquita, zarca… ¡Bonita, dicen que era! (En la pequeña ciudad de Robassomero, cerca de Torino en Italia, hay muchos que tienen el apellido Olivero y muchos de ellos emigraron hacia América entre otros hacia Argentina)


(Sigo preguntándome porque salimos tan fellos, debe ser culpa de mi papa)


DI.- ¿Esa era su abuela?


VM.- Si ella era mi abuela, la mamá de mi mamá.


DI.- ¿Y la mamá de su abuela como se llamaba?


VM.- ¡No! No se nada, nunca supe como se llamaba mi bisabuela. Nunca me dijo mi mamá, Mi abuelo se llamaba así o asa… porque no los conoció ella, porque ella era de El Corpus y mi abuela con mi abuelo se conocieron en San Pedro (del Norte de Potrero Grande) en una emigración que hubo… Para una escasez que hubo que dicen que la gente hasta raíces comía, y emigraban de un lugar a otro creyendo que iban a hallar tal vez mejor vida… y entonces allí se conocieron en San Pedro (Esto si le metemos la pluma, debió haber pasado hacia fines del siglo XIX, un período de mucha inestabilidad política en Honduras. Habría que ver también, cómo se portaba el clima en ese entonces. Recuerden que durante ese período hubo muchos episodios de langosta que arrasaba con las cosechas).


DI.- El señor que venia de Morolica y señora de El Corpus...


VM.- ¡Si! Es que en ese pueblo… toda la descendencia de San Pedro, todos son de Honduras: Los Mondragón, Los Olivero, Sánchez, Izaguirre… (No es por nada que Luis Enrique Mejía Godoy dice, que Somoto fue el primer territorio libre de Honduras)


DI.- Bueno, mi abuela, Juana María Escalante Mondragón, era hija de Benita Mondragón y de Natividad Escalante. Ahora bien, Benita y Natividad ¿tuvieron más hijos?


VM.- ¡Si! Mi mamá que se llamaba Juana María, Cruz Escalante, Evaristo Escalante, Francisca Escalante, Pánfilo Escalante y la última se llamaba Santos Escalante, ella murió soltera (pero ella decía que la esperanza es lo último que se pierde)


DI.- Juana María se casó…


VM.- …Con Juan Gregorio Martínez. Y con Juan Gregorio Martínez tuvieron varios hijos. La primera (en la frente) Se llama Eusebia (La reina de La Gallina) , La segunda (No hay primera si segunda y patrona de El Anonal) Se llama Matilde, el siguiente (La tercera es la vencida) es Mariano (Santo Patrón de la Paciencia y de El Chaparral), después Virginia (A la cuarta ni los bueyes, sólo Joche Izaguirre), seguido de Virginia; la Concepción (¿queres que te pegue Gabriel?) después de Concepción sigue la Benita (Noble dama de la heroica tierra de Matagalpa). Todos de apellido Martínez Escalante.


DI.- Bueno ¿Eusebia se casó con quién?


VM.- Con Baltasar Centeno y tuvieron a la Disnarda, La Rosaneri, Baltito, Avilio, La Olivia que es hija de Juan Antonio Rodríguez… la esperanza, la Lilian… tiene más de 12 hijos pero no me acuerdo como se llaman todos.


La Matilde se casó con Benigno Rodríguez y tuvieron a la Berarda, Benigno, la Sonia, Leonel, Aníbal, la Matildita y Rolando (que me debe un par de Botas).


Después sigue Mariano que tiene a Mario Antonio, tiene a Moisés (no es cuajada, es pozol), la Auxiliadora, tiene a Denis (ser sin vida) y a la otra que no me acuerdo como se llama.


DI.- ¿Estos son hijos de Mariano con?


VM.- La Ernestina Corrales…


Después sigo yo que me casé con tu papa y tuvimos cuatro hijos: la mayor se llama Flora Mercedes (la Julia chela), la segunda se llama Yelva María (el Ayote), la tercera Melba del Socorro (la Negra, la chaparra, o mujer chiquita y mula baya ábranle la puerta p’a que se vaya) y el cuarto Dario (mi apodo se los daré en otra página, en esta como que se me olvidó.


Después sigue la Concha (Concepción), ella no se casó pero tuvo un poco de hijos: La Anadilia hija de Remberto Garache (Pata Chinga), la Ester que es hija de Alfredo Corrales, la Emelina también de Remberto. Ella tuvo dos hijos con Eleazar, una que no me puedo acordar del nombre y Gabriel, y tuvo a Sergio que es hijo de Pedro Rafael. Esos son todos los hijos de la Concha.


Después sigue la Benita, esa si tuvo una ristra de hijos (no tanto como la tía Cheva) (se ríe y agrega) pobrecita mi hermana… la más chiquita…


Ella se casó con Arnulfo Corrales y tuvo a la Gladis, después Arnulfito, después la Marlene, después la Gloria María (mi prima preferida y el eterno amor del llantas ponchadas de Zavalita), después Byron (mi primo bebedor de te de llantén y jodedor de primera) y La Iliana (la más trompuda de mis primas, dicen que se hizo así de tanto comer bolis). Esos son todos los hijos de la Benita.


DI.- ¿Oy mama y usté conoció a su papá?


VM.- Cuando mi papá murió yo quedé de siete años, pero me acuerdo bien que yo lloraba sobre de él, a la orilla de la cama, y que un señor que se llamaba Juan Bautista Mendoza que era gran amigo de mi papá y que fue jefe expedicionario y general de los de cerro, mucho quería a mi papá y nos pastoreaba a nosotros… me acuerdo que me agarró en los brazos y me fue a acostar en la cama. Pero yo me levanté y me embroqué sobre un saco de frijoles que tenía mi mamá y me puse a llorar.


Después, cuando ya enterraron a mi papá me iba al pie del solar, y había una gran piedra allí en el pie del solar, había también una huerta, y yo me subía a aquella piedra, y de esa piedra se miraban todas las cruces del cementerio, y le gritaba a mi papá que me viniera a llevar allí donde estaba. Le gritaba y lloraba yo a gritos, al punto que en aquellas casas de El Cortezal, me oían que yo lloraba… y mi mamá se iba a pastorearme para hacerme llegar a la casa, y yo no me iba de allí hasta que ya era de noche. Ya llegaba mi mamá a pastorearme a ofrecerme cosas para que yo me fuera para adentro…


DI.- ¿Y sus otras hermanas no lloraban?


VM.- ¡No! Nadie lloraba sólo yo… todas lloraban pero yo iba a gritarlo que viniera a llevarme y nunca vino. Por eso digo yo que los muertos no salen ¡mira vos! Y yo era caprichuda, allí me cogía la noche llorando sobre aquella piedra y mi papá nunca vino a llevarme.


DI.- ¿Mi abuelo murió de que edad?


VM.- Mi papá murió como de setenta y pico de años. Murió ya bastante de edad mi papa pero trabajaba…


DI.- ¿Y de que murió?


VM.- De un… que como él trabajaba bastante en minerales, él se resfrió la vista. Eso le dio dolor en un ojo y nunca quiso que lo trataran. Perdió el ojo, no miraba con el. Y ese señor que te digo yo, ese don Juan Bautista Mendoza, le ofrecía llevarlo donde el quisiera, si a León, a Managua onde él quisiera que le fueran a operar ese ojo y nunca quiso él. Él decía que el doctor de él era Dios y que si Dios quería que él se aliviara, él se iba a aliviar sin necesidad de que lo llevaran donde un doctor. Y tomaba pastillas vos, que era barbaridad. En aquel tiempo salían pastillas en unas tarjetitas y yo me acuerdo que nojotros recogíamos aquellas tarjetitas y las pegábamos en un papel así para jugar. De las pastillas que se tomaba eran de esas Cafeaspirinas o Fenaspirinas eran las pastillas que él tomaba para ese dolor… el lloraba mi papá.


DI.- ¿En que año murió mi abuelo?


VM.- Fijate que no sé


DI.- Si usted nació en 1922 y dice que a la muerte de mi abuelo usted tenia siete años, quiere decir que él murió en 1929


VM.- ¡Si! Yo nací en 1922 y yo tenia siete años, bien me acuerdo yo, pero bien me acuerdo de mi papá como si lo estuviera mirando.


DI.- No hay fotos de mi abuelo ¿verdad?


VM.- Nunca quiso fotografiarse. Sólo con tío Ricardo se fotografió el allí en Tegucigalpa una vez, porque él lo pastoreó que se fotografiaran y otra vez que se tomó una foto, cuando llegó un presidente Pedro Joaquín Chamorro a San Pedro. Un fotógrafo de Managua que venia con él lo fotografió. Pero no era Pedro Joaquín Chamorro, era otro que lo pastoreó para que se fotografiara con él, y mi papá no quería pero por fin aceptó. Lo quiso fotografiar para sacarlo en el periódico pero como a San Pedro no llegaban los periódicos, nunca vimos la foto. (Se trata aquí , posiblemente de Emiliano Chamorro Vargas -1871-1966. Es posible que haya sido durante la campaña electoral de 1925 previo a las elecciones de 1926 y previo al alzamiento de Sandino)


DI.- Quiere decir que si buscamos periódicos de la época…


VM.- Allí está mi papá en esos periódicos… ese Chamorro fue el que lo fotografió y eso lo pastorearon para sacarle esa foto. Y hay otra que se sacó con tío Ricardo en Tegucigalpa.


DI.- ¿Y a usted quién le contó la historia de la vida de mi abuelo?


VM.- Mi mamá. Ella se sabía la historia de mi papá.


DI.- ¿Y cuando mi abuelo se murió de vivían ustedes?


VM.- Durante mi papá existió nosotros no sufrimos de nada. Vivíamos tranquilamente, nada le hacía falta a mi mamá. Porque él hasta ganado tenia, ordeñaba 25 vacas. En la casa no faltaba el queso la cuajada, la mantequilla, los frijoles, el maíz, la carne, él la compraba por arrobas (25 Libras) y si no él mandaba a destazar un torete y allí había carne.


DI.- Eran ricos ustedes pues…


VM.- Pues si, éramos unas de las mejores familias que vivían bien… en mejor posición allí…


DI.- Usted no vivía con las bolsa al aire como pasaba mi papa…


VM.- ¡No! Dios en gloria lo tenga a mi padre. A nosotros no nos faltaba nada. Si es por frutas, nosotros nunca perecimos por una fruta porque él tenía un palo de naranjas en el solar de la casa, y había también una Zompopera (pero no era la de Ada Ponce) y el nunca se dejo comer ese palo de naranjas. Les hizo una pila así de barro, mirá, bien repelladita por dentro y por fuera alrededor del palo. Todas las tardes nos mandaba a traer agua para que llenáramos aquella pila de agua y como no se salía el agua porque era bien lisa por el barro… los zompopos no se subían al palo. Aquel palo de naranjas tenia frutas todo el tiempo mirá. Tenia maduras sazonas tiernas y floreando aquel palo.


DI.- ¿Y tenía un palo de nances también?


VM.- Si tenía unos nances y nancites en el potrero en frente de la casa.


DI.- ¿Y quién se los iba a robar?


VM.- José (mi papa) se los iba a robar (reímos a carcajadas). La Benita lo gritaba de la casa del pie del solar y le decía: ¡Hombre oh, No te comás los nances!


DI.- ¿Y que le respondía don Joche?


VM.- ¡Comé mierda! Le gritaba José (se ríe y agrega con nostalgia) vieras, sólo me acuerdo que mi papá era tan lindo…


DI.- bueno pero después cuando falleció…


VM.- Cuando murió mi papá, ya nosotros sufrimos, llorábamos cuando mi mamá cocía los frijoles y nos echaba talvez u huevo en la sopa de frijoles y ya nos servia en unas tacitas que teníamos… cada quien tenia su taza, de unas tazas que salían antes de china (terracota de tipo Willow típicas de los fines del siglo XIX) no eran ni de porcelana eran un poco gruesas aquellas tazas. Y ya nos servia mi mamá aquella taza de sopa de frijoles y el huevo adentro de la sopa… Y llorando, Y yo no quiero comer frijoles mamá decía yo, y yo no quiero decía la otra, y yo tampoco decía la otra y así… no queríamos comer frijoles mijito, llorábamos porque íbamos a comer frijoles. Entones mi mamá nos decía: Cómanse los frijolitos mijitas, si son buenos (piensen en los muchachitos de Etiopía que no tienen nada que comer) pruébenlos y verán, me acuerdo yo que nos decía ella… y con una cuchara nos daba unos poquitos de sopa en la boca, pruébenlos que ricos que son nos decía.


DI.- Bueno ¿y porqué todo eso? ¿Y las vacas y todo lo demás?


VM.- Es que ya cuando mi papá cuando se enfermó vendió todo. Pero aun así enfermo a mi mamá no le faltaba nada en la casa. Si el vendió todo… Mi mamá lo que tenia es que ella nunca fue dejada… porque mi papá hasta esterlinas de oro tenía. Fijate que como fue mi mamá de secreta, que mientras nosotros fuimos chigüinas nunca nos enseñó una. Mirá como era. En una media de las que se ponen en las canillas, allí había metido las esterlinas y se socava aquella cosa en la cintura, allí andaba aquello amarrado y allí andaba las esterlinas. En el cofre no tenía nada.


DI.- Y no las vendía no hacia nada con ellas


VM.- No las vendía ni nos decía que las tenía. Cuando ya nos quemaron la casa allí fue la cosa…


DI.- Pérese un ratito no me cuente todavía la historia de la quemada de la casa que nuemos llegado ay todavía.


VM.- !Ah bueno! Entonces ella compraba por mayor el maicillo que era bien barato, la fanega que decían antes eran 25 arrobas (625 libras) y hacia unas grandes trojonas de zacate de arroz y las llenaba de maicillo aquellas trojes. Sí, mi mamá compraba maicillo de futuro (o de bejuco, ven que no sólo naranjas ni café de bejuco hay) y nosotros no sabíamos de donde salía la plata. Ella tenía bestias también y en aquellas bestias jalaban el maíz.

Cuando ya le mandaban a avisar los que le debían que ya tenían listo el maíz, ya lo mandaba a traer ella en aquellas bestias que tenia, y ya llenaba también aquellas grandes trojas de maíz que hasta se reventaban por bajo porque eran barbaridades de maíz (en los últimos párrafos creo que habla de maicillo y no de maíz ya verán porque).


Al mismo tiempo compraba el maíz grueso y tenía un bunque que lo llenaba de frijoles… pero trabajábamos porque mirá ve, en el puro patio así que había de pura tierra, nos ponía a que lo barriéramos bien que porque era fina la tierra no era suelta y al barrerlo quedaba limpito aquel patio. Entonces nos ponía a sacar aquellos frijoles con unos canastos y a tirarlos en aquel patio, a asolear aquel macanazo de frijoles, y en la tarde a recogerlos y a echarlos a los sacos. Mi mamá nos saco el aire a nosotros mirá… y ya metíamos aquel poco de frijoles… eran tres días los que asoleaba mi mamá los frijoles, sino se le picaban (se los comían los gorgojos)… sanitos los frijoles todo el tiempo.


La sal, como tenia ella esas bestias, las alquilaba por una arroba de sal fijate. Unos hombres venían a Choluteca a llevar sal y por el alquiler de las mulas le daban una arroba de sal.


DI.- ¿Entonces mi abuelo no vendió todo? Porque le dejo bestias de carga, tierras…


VM.- Sí, le dejó bestias, potreros, buenos potreros…


DI.- Me imagino que lo que vendió fue el ganado porque eso necesita mas trabajo.


VM.- Si, fue el ganado porque no lo tenía allí en San Pedro sino en un lugar que le llamaban El Jocomico. Allí mantenía él el ganado donde un señor que se llamaba Toribio Vílchez, y ese Toribio le robaba el ganado y se lo estaba terminando. Entonces, él lo vendió mejor. Y dejó algunas vacas pero ya allí en los potreros de allí de San Pedro. Suficiente para la leche y la cuajada pero ya quesos ya no se hacía.


Pues aquí paramos la carreta. En el próximo episodio algunos retazos de la guerra de Sandino y la vida sin don Juan.

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