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martes, 4 de diciembre de 2018

La odisea de un ánima sola III

Le damos seguimiento aquí a las peripecias de El Chele., quien, en el segundo capítulo, se encontraba desaparecido. Vaya paradoja lingüística.

El chele Romero, tercera Toma

 

Pedro Rafael "El Muco" era un vecino, hijo de una doña que se llamaba Amada. Él se dedicaba a transportar gente hacia Las Dificultades en un carro. De eso vivía El Muco, quien llegó al pueblo antes de 1979. No se regresó a Nicaragua des pues del triunfo de la Revolución y se quedó trabajando en Honduras.
No se le conocía actividad política, sin embargo, también fue víctima del flagelo de la Contra. También chismeado por la Contra, el Muco Rafael había caído preso en los mismos días que el Chele. Pedro Rafael fue acusado de ser espía sandinista. Como no quiso colaborar con la contra, pues al mamo.
Ya hacía varias semanas que buscábamos al Chele y nada. Un día doña Amada la mamá de El Muco viene a la casa y le dice a mi papa que Rafael lo quiere ver que tiene algo que contarle. Mi papa va.
El Muco había sido puesto en libertad después de haber sido torturado y sin haberle podido probar nada. Este le dijo a mi papa que había estado en una prisión en tal lugar, y que en la celda vecina había un hombre al que torturaban también y con quien pudo hablar un poco a través de la pared. El hombre le dijo que si salía que por favor se pusiera en contacto con mi papa, que él era el Chele. Y el muchacho le dijo lo mismo. Que si él salía primero que le avisara a doña Amada. El Rafael cumplió con su palabra, pero le dijo a mi papa que no dijera quien le había dicho dónde estaba el Chele por miedo a represalias.
Pues vuelve la burra al trigo y el jolgorio comienza de nuevo.
Se le vuelve a avisar a la doña Meche, quien regresa y con la información proporcionada por el Muco esta vez se va directamente a la cárcel donde se suponía estaba el Chele.
Fracaso total. De una cárcel la mandaron a otra al la pobre Mercedes y de otra a otra y el Chele no aparecía en ningún lado. Ya todo estaba perdido.
Pasaron los meses y del Chele no se sabía nada. Los tíos Romero fueron una tumba y nunca dijeron nada.
Más tarde doña Mercedes regresa a Honduras. Esta vez ella viene con otro semblante, se ve contenta.
Fijese Joche que el Chele está vivo.
¿Cómo es eso doña?
Si, está preso en una cárcel de Chinandega.
¡Puta! Ese jodido es brujo.
Se ríen los dos al igual que los curiosos como yo que están allí saconeando.
¿Que fue lo que pasó?
Lo que pasó después, me lo contó el misno  Chele más tarde.
Lo que pasó es que después que lo capturaron en la casa, se lo llevaron al cuartel del pueblo e inmediatamente lo pusieron en un vehículo del ejercito y lo trasladaron a Tegucigalpa en donde lo torturaron interrogándolo sobre el supuesto atentado en contra de sus tíos otras babosadas.
Lo cambiaban de cárcel frecuentemente y en cada una donde iba no sabía dónde estaba. En cada prisión sus verdugos le hacían las mismas preguntas y obtenían las mismas respuestas lo anduvieron del timbo al tambo durante meses hasta que se cansaron de jugar con su cuerpo.
Llego el día de la ejecución sumaria.
Lo sacaron de la celda en donde estaba, con los ojos vendados, en compañía de otros prisioneros a quien el Chele no conocía ni por cerca. Se los llevaron hacia rumbo desconocido y después de algunas horas de viaje el vehículo se detuvo en una al final de una carreterita de tierra. Los esbirros bajaron a los prisioneros y les dijeron que ese era su última parada que estaban libres. Esta era, y posiblemente sea, una técnica de los escuadrones de la muerte… La famosa ley fuga.
El Chele les dice que si los van a dejar libres que por lo menos les suelten las manos y les quiten las vendas de los ojos. Los chafas aceptan, saben que de todas maneras los van a matar entonces que importa darles ese gustito.
Los soltaron y les dijeron: ahora corran cabrones, están libres.
El Chele y los otros comenzaron a correr, el Chele como tenía un poco de entrenamiento militar comenzó a correr en zigzag mientras los otros corrían en línea recta y él dice que los oía quejarse y caer muertos detrás de él. Siguió corriendo como un loco y las balas silbaban a su lado en determinado momento los disparos cesaron. Pero otros disparos comenzaron a sonar en dirección opuesta el se tiró al suelo y esperó. Hubo respuesta de la parte de los verdugos y el rifirrafe duró unos cuantos minutos. Luego fue el silencio.
Cuando el Chele se levantó del suelo una vos le grito ¡no te movás, quédate quieto!
El Chele reconoció el acento nicaragüense y se quedo quieto. Los milicianos del EPS se acercaron y lo capturaron de nuevo.
La ejecución tuvo lugar en un punto del departamento de Choluteca fronterizo con con Nicaragua. Las noticias revelaron que hubo un enfrentamiento ente el ejercito de Honduras y el EPS dejando como saldo 4 victimas civiles no identificadas. Al final las victimas de los escuadrones de la muerte se las cargaron al EPS.
El Chele logró escaparse y se encontró del otro lado en territorio nicaragüense y es por eso que los verdugos dejaron de disparar, pero ya era tarde cuando lo hicieron porque la patrulla del EPS que pasaba por allí ripostaron al ver que disparaban contra un civil desarmado.
Una vez capturado, el Chele fue identificado y puesto en prisión en Chinandega. De allí le avisó a su madre, quien se movilizó para que lo trasladaran a la prisión de Ocotal en donde el Chele terminó de purgar su pena por el accidente del comando del EPS.

EL Chele Romero, cuarta toma

 

Ustedes pensaban que allí se acababa el cuento. Pues se jodieron porque la historia de ese Chele tiene mas curvas que un calabazo.
Pasó algunos meses en prisión en Nicaragua. Después de cumplir su pena regresó a Dipilto en donde se dedicó a trabajar en la tierra de su padre. Trabajando estaba, cuando un comando de la Contra entró por la zona en donde tenía las tierras don Tito. Allí agarraron al Chele lo secuestraron y se trajeron de nuevo para Honduras. Esta vez no por ordenes del DIN ni de don Amado, simplemente un recluta más para las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses.
Se lo llevaron a un campamento en La Lodosa, en Honduras, en donde lo entrenaron unos meses, le dieron un AK-47 y lo mandaron de carne de cañón a combatir en contra del EPS.
Combatió durante meses asaltando cooperativas de productores agrícolas en el norte de Nicaragua en El Encino y en la región de Wiwilí en donde la contra tuvo varios reveces y sitios que duraron semanas. Allí el Chele, según contaba, casi se muere de hambre, pues el EPS los tenía rodeados y el abastecimiento de comida y pertrechos era imposible. Contaba que la Contra no tenían ni tiempo de enterrar los muertos y el olor a carne en descomposición era horrible. Decía que el hambre los llevo a comer carne humana, aclaro que eso lo contaba él posiblemente para hacerle miedo al chigüín curioso que era yo. Allí, en ese pijeo, el Chele salió herido. Unas esquirlas de una granada de fragmentación le tocaron el hombro izquierdo y en un receso del EPS que consideró que ya el batallón de la Contra estaba acabado, lo poco que quedaba del batallón de la Contra regresó derrotado a Honduras a la base de la Lodosa.
El carbón de Carga Ayotes vino a la casa, preguntando por mi viejo. Mi papa desde el episodio de Fernando le había dicho a ese individuo que no lo quería ver mas por la casa. En realidad, la primera vez que lo recibimos fue porque venia del mismo pueblo que mis viejos y era pariente de un conocido de mi papa. El asunto es que el tipo llega y pregunta por mi papa. Mi viejo viene y le pregunta que quiere. El tipo le dice que trae noticias de un familiar suyo que está en el hospital de la contra en el Aguacate, se trata del Chele le dice.

Es de hacer notar que debido a la presencia de la contra y del ejercito hondureño en la frontera, todos los puntos ciegos estaban controlados y las comunicaciones con la gente de Nicaragua eran casi imposible.
¡Puta! Dice mi papa, y este no estaba en Nicaragua. 
El desgraciado de Carga Ayotes le dice que hace meses está combatiendo con la Contra y que dentro de poco va a salir del hospital de baja. Y quiere venir de nuevo a la casa.
Mi viejo le dice mándelo pues.
Mire que cosas, el hombre que había sido acusado y torturado por supuestamente ser espía sandinista termina de combatiente de sus mismos verdugos.
Días mas tarde, llegó el Chele a la casa herido aun, pero recuperado de la hambruna. Su mirada y su actitud ya no era la misma. Parecía nervioso, paranoico, sus ojos reflejaban aún más la locura, No dormía y no hablaba con nadie, de vez en cuando conmigo, con mi mama y con mi papa.
Se terminó de recuperar de las heridas en mi casa. Entre tanto, la tarjeta de identidad que mi padre había puesto en trámite antes de su detención en Honduras ya había salido.
Mi papa le dijo: mira mijo esperemos que tu calvario ya terminó, aquí están tus papeles y si qurés quedarte aquí en Honduras pues quedate.
Agarro la identidad y la guardó. Se sintió en confianza y un domingo que fue a reportarse con su responsable de la Contra en el pueblo, ya los Romero sabían que estaba allí y aunque estaba desmovilizado y que supuestamente estaba exento de regresar al combate, sus antiguos persecutores hicieron lo posible para joderle la vida de nuevo, por miedo.
Se dirigía de regreso a mi casa cuando una patrulla de la Contra lo detuvo. El sacó su identidad diciéndoles que era hondureño, pero de nada valió le hicieron pedazos la identidad y lo metieron a la fuerza al vehículo. Cuando la patrulla estaba poniendo combustible en la antigua gasolinera DIPSA el Chele se les revolvió y junto con otros veteranos se salió de la patrulla salieron corriendo y de nuevo a la casa.
Luego, el Chele desapareció por si sólo, no lo volvimos a ver. Después, con la firma de los tratados de Esquipulas, se supo que regresó a Nicaragua, completamente desequilibrado y con trauma de posguerra y con complejos de Rambo. Se estableció en San Juan de Rio Coco y es conocido aun por su crueldad y por tener bajo su dominio una zona de esa región.
Una obra más de La Contra.


sábado, 1 de diciembre de 2018

La odisea de un ánima sola


Introducción

Desde hace mucho tiempo que trota en mi mente el contarles algunos episodios ocurridos durante la época negra de la presencia de la Contra en mi pueblo.
Para los que leen y que no son familiares con la situación de Honduras en los años 1980, les haré una breve introducción.
Como es sabido de todos, los gringos siempre han considerado a Honduras como su patio trasero. Esa expresión puede ser interpretada de diferentes maneras. Un patio trasero es le lugar sonde se guardan cosas, en donde se cultiva el huerto familiar, en donde están las gallinas, etc. Eso es la visión romántica del patio trasero. La otra versión del patio, es donde se crían los chanchos, donde en muchos casos se tira la basura y en ultima instancia donde se hacen los depósitos al momento del fin de la digestión, en buen catracho “allí onde se caga, pues”.
Los gringos siempre nos han tomado como la segunda versión.  Me explico:
En los años 1980, Honduras fue utilizado como el estacionamiento de desechos políticos tóxicos por parte de los EEUU. Con el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua los gringos se pusieron del güevo. Pensaron que Centroamérica sería un dominó. Si caía Nicaragua luego sería el turno de El Salvador y luego el de Guatemala, Honduras, México y ¡ay dios mío! ¡Sagrada virgen María y Jesucristo en calzonetas!... ¡el comunismo viene como la caravana de inmigrantes!
Como previsión y para reforzar la pieza falsa de la cadena, los grenchos decidieron de darle gobiernos democráticos a sus patios traseros. Así, en Honduras, Policarpo Paz convoca a una asamblea nacional constituyente y el fin de la dictadura militar llegó. ¿Pero bajo qué costo?
La llegada de la democracia fue una broma de mal gusto. Si bien es cierto que el gobierno era un gobierno civil, este último con sus 3 poderes no era mas que el brazo civil de las fuerzas armadas. La represión se agudizo, las bases militares proliferaron y Honduras sirvió de trampolín para la movilización de tropas y apoyo logístico a los movimientos contrarrevolucionarios de los países vecinos. En otras palabras, EEUU estaba utilizando el patio trasero para criar chanchos, vender su basura (los restos de guerra del Vietnam: La policía cambio sus carabinas M-1 por los viejos FAL del ejercito el ejército se armó con modernos M-16 y los avioncitos corsarios de la segunda guerra los cambiamos por f-14 y f-15) y para cagarse una vez más en mi país.
Bueno, el caso es que, en Nicaragua, en 1979, los semilampiños sandinistas (en contraposición a los barbudos cubanos) toman el poder y dan un vuelco hacia la socialización de la economía oligarca y dinástica de los últimos 50 años dela historia de ese país.
Meses después del principio del establecimiento de la junta de reconstrucción Nacional, el comandante “cero”, el héroe de la toma del Palacio Nacional, se le da vuelta al FSLN e imbuido de su complejo de Rambo se va para Costa Rica y forma un grupo irregular de combate, que le dio ciertos dolores de cabeza a los comandantes Sandinistas.
En el norte de Norte de Nicaragua, los oficiales de la ex Guardia Nacional somocista refugiados en Honduras se quejan ante su padrino el Tío Sam. Ese viejito viagroso se aprovecha de la situación y organiza la contrarrevolución somocista como para darle brillo a su virilidad afectada por Vietnam, Cuba y Nicaragua. Se organizan campamentos militares a lo largo de la frontera de honduras, desde Choluteca hasta la Mosquitia. Al mismo tiempo se sesta una guerra sucia de estrangulamiento económico hacia Nicaragua y su revolución. 
Así nace la contra, un ejército irregular con una jerarquía de tipo guerrilla cuyo principal objetivo era el ataque a las cooperativas de productores y el sabotaje económico. Los viejos oficiales de la GN se vuelven comandantes. Con nombres tan sublimes (perdonen el sarcasmo) como Gorrión, 380, Toño, entre otros. Estos individuos a diferencia de los guerrilleros revolucionarios, no se escondían. Hacían y deshacían en los pueblos hondureños al punto que poblaciones enteras se vieron en la necesidad de convertirse en refugiados de guerra en su propio país. Ellos y sus sub oficiales, reclutaban a los refugiados nicaragüenses en Honduras y los obligaban a combatir con ellos, violaban a las mujeres hondureñas, deshacían fiestas, golpeaban hondureños que no colaboraban con ellos, pusieron minas antipersonales en algunos puntos de Honduras y servían de esbirros a las fuerzas armadas de Honduras. La contra queriendo disimular el apoyo gringo, se armó con AK-47 chinas, compradas por don Oliver North y revendidas por algunos hondureños (un tal noche oscura, por ejemplo). La contra estaba, diría yo, tan bien armada que se permitía vender las AK a los hondureños derechistas que podían conseguir 100 lempiras. En mi pueblo se podían conseguir pistolas, granadas de fragmentación AK y municiones. Un tipo que le decían “Pedro Diablo” y otro que le decían “Cabro Chele” te vendía balas y armas.
Estos individuos, los contras, crearon un clima de terror en mi pueblo quien los nutría con comida y con mercenarios (se ganaba bien manejando un carro de la contra o haciéndole los mandados al comandante). Un contra te podía detener y pedirte los papeles, podían hacer retenes en los caminos de os montes, en todo caso, eran reyes en suelo ajeno.
Con ese panorama les voy a contar varios episodios transcurridos durante ese periodo (1981-1990) en mi pueblo. Algunos nombres se omiten por razones obvias y otros quedan. Les contaría con lujos de detalle muchas cosas, pero me limitare a lo esencial. Yo sé que algunos que leerán este texto reconocerán los personajes, pero se aclara que sólo se cuenta las cosa tal como fueron vividas y sentidas; sin ninguna alevosía ni odio hacia nadie.  

Los Tres Chiflados y el Gordo y el Flaco

 

El chaparro

Uno era chaparrito pelo lizo y menos gordo que el gordo. Este ultimo lo convenció que se metiera a la GN y se hizo enfermero. Allí anduvo en Mosonte curando las llagas y las gonorreas de los guardias somocista durante la revolución, era bueno y jodión como cualquiera. Este no había nacido para se guardia. 
Cuando los sandinistas le sacaron pedo a la GN, el chaparro salió peloteado por los montes y se encontró en los refugios de Danlí. Un día estábamos en la acera de mi casa cuando el chaparro pasó y mi prima la Zavaleta lo reconoció y dijo:
Allí va el chaparro, y lo llamó.
El hombre vino y efectivamente era el primo de mi papa. Paso a la casa y allí comenzó el jolgorio. El chaparro nos contó que su hermano, el gordo, también estaba en el refugio junto con mi primo el flaco.
Como dije este chaparro no había nacido para ser guardia. Mi papa y mi otro primo sandinista el cafetalero y mis primas la Zavaleta y la Negra lo convencieron de traer lo que le sobraba de medicinas. Que escribiera una carta al comandante sandinista de San Pedro del Norte diciéndole que allí le mandaba las medicinas del dispensario de Mosonte porque le pertenecían la pueblo. Así se hizo. Yo tenía 12 años y no me acuerdo que medio se utilizó para hacer llegar esos pertrechos a Nicaragua. El chaparro estuvo algún tiempo tunanteando en el pueblo hasta que decidió irse a Teguz, en donde se estableció y nunca volvió a tocar un fusil.
Entre tanto, los dos otros (el gordo y el flaco) terminaron llegando a la casa.
Es de aclarar que durante el periodo de lucha entre 1976 y 1979 mi casa fue refugio de todos o casi todos mis primos Sandinistas. No les contaré lo que hacíamos porque es parte de otra historia.

El flaco

El flaco se metió la guardia porque le gustaba la chafarotada. Sirvió como soldado y combatió en contra de los sandinistas durante la ofensiva final. Allí perdió dos dedos de la mano. Una bala que rebotó y le jodió la mano. Sólo le servían el pulgar el índice y mayor le bailaba como reguetonera.  Padecía de ulceras estomacales y era más rígido que una pialera de cuero crudo después de secarse al sol.  Se enrollaba los bigotes y hablaba como si fuera un versado en cualquier cosa, aunque seguido solo decía pendejadas.
Mi primo el flaco le dolían las heridas de la guerra, odiaba y posiblemente odia los sandinistas, sabía del manejo de armas, le gustaba lustrar zapatos y cultivar la tierra.  Vino a la casa y mi viejo le consiguió trabajo en una secadora de café. Era tizonero en una secadora de café y en apariencia no se metía con nadie excepto con el gordo con quien eran uña y carne.
El flaco trabajaba y poco hablaba con los otros primos sandinistas. Durante mucho tiempo se dedico a ir y venir entre San Marcos de Colón y el Paraíso, es de reconocerlo que nos ayudo mucho en los trabajos agrícolas de mi viejo porque era trabajador como un buey.
Allá por 1984, la contra lo reclutó y se lo llevaron a combatir, combatió, pero se enfermó de sus ulceras y lo sacaron si oro ni gloria. Desde allí se dedicó trabajar y a recoger pisto para volver a Nicaragua.  Le llegamos a tener aprecio a pesar de la zanganada que hizo con mi otro primo sandinista.

El gordo

El gordo era todo un personaje. Primero porque era el primo mas viejo de mi papa y por eso se tomaba el derecho de quererme mangonear como si fuera su sobrino.
Pero se jodió conmigo. Mi papa, jodedor como era, me contó cosas interesantes sobre él. Me conto, por ejemplo, que su apodo era “pija mocha”, pues parece ser que nació con el prepucio estrecho y mi bisabuela como era media medica le hizo una circuncisión con un tuco de machete. Me conto también que cuando era niño le dio un puntapié en los testículos a otro niño al punto que el niño murió. De mi lado me dedique a verle las vueltas y sus hábitos extraños. Bebía suero de leche agrio y hacia salmuerios con hierbas. De vez en cuando no le salían bien y el retrete sufría las consecuencias. Eso me valió ripostar con caballadas cuando me quería obligar a que le dijera tío.
Este gordo fue chofer de tanqueta de la GN y cuando le preguntaban si había matado a alguien en la guerra, decía con orgullo que él no había matado a nadie, pero que la tanqueta había destripado a varios. Este si había nacido par guardia.
Sus habitudes de guardia no cambiaron. Espiaba a todo el mundo y no se escondía para decir vituperios en contra d ellos sandinistas. El gordo era mas pichicato que Judas y solo la doña de la pulpería le paraba bola. Mi papa le consiguió trabajo de chofer en un beneficio de café. Allí lo terminaron sacando porque le fundió un carro al patrón. Se le olvido quitarle la doble tracción y corrió con el pavimento.
Como dije, este gallo nunca se le quitó lo de esbirro. 

Mi primo el cafetalero

Este era un joven en ese tiempo. Se vino en el 78 huyendo de la represión de la guardia somocista y se refugió en la casa. A el le siguieron la Zavaleta, La Negra, La Bolis, Pozol, La Mariana y toda una camándula de refugiados fraternales.  Mi papa le había conseguido trabajo a mi primo el cafetalero. Era agrónomo y comenzó a trabajar y a colaborar, en los ratos libres, con los comités de lucha organizados en el Paraíso. Por allí había una renquita que era caballa para hacer pañoletas rojinegras, un zapatero que hacía cagadales de botas, se recogían granos y comida que se hacían salir de Honduras hacia Nicaragua de manera clandestina.
Cuando la revolución triunfa y que los tres chiflados llegaron a la casa, mis primos sandinistas se fueron lo más pronto que pudieron. Pues el gordo no hacia las cosas fáciles.
Mi primo el cafetalero tenía una su novia que vivía en frente de las oficinas de la policía de Migración en el pueblo estaba de cachetes embarrados y como trabajaba decidió quedarse un poco más.
Las actividades de espionaje y orejismo contrarrevolucionario se comenzaba a sentir en el pueblo, corría el año 1980.
Mi primo cafetalero después de una breve y acalorada discusión con el gordo y el flaco recibió una convocatoria de la parte de la policía de migración. El asunto es que él había sido denunciado como colaborador del FSLN y como nicaragüense con papeles falsos de Honduras. Cuando recibe la convocatoria mi primo se la muestra a mi papa. Mi viejo le dice:
Mijo alístese, despídase de su novia y los amigos de aquí que mañana en la madrugada me lo llevo a la frontera. Estos hijos de puta no me lo van a joder.
Mi primo se fue a despedir de la novia, quien le dijo que ella había visto al gordo y al flaco que vivían en la casa entrar a la oficina de migración.  Es así que supimos que gordo y el flaco eran quienes habían denunciado a mi querido primo.
Así pues, esa fue la primera experiencia de orejismo entre familia que viví.  
Mi viejo encachimbado después de haber sacado a mi primo del peligro, hablo con su primo el gordo y con el flaco y les pidió que se fueran de la casa que él no podía abrigar a quienes denunciaban a la misma familia. El gordo y el flaco se fueron y a mi primo el cafetalero lo volvimos a ver como 10 años más tarde cuando se firmaron los tratados de Esquipulas.

El colegio

La contra siguió organizándose y la cosa se puso más peligrosa para los colaboradores y para los simpatizantes del FSLN. La represión se agudizó. En ese rollo cayeron presos, El Chiquitín, Puro y Mondragón. Fueron torturados, golpeados y dos de ellos finalmente liberados, eso también fue parte de las denuncias y de la actividad de los esbirros de la contra.
En el colegio, la efervescencia estudiantil también se vio estimulada por el triunfo de la revolución sandinista.  Se funda en el colegio el Movimiento 11 de junio. Una propuesta originada por un estudiante recién llegado al pueblo y otros estudiantes del pueblo.  El M-11 era un movimiento revolucionario que se inscribía en la tradición de los movimientos afiliados a la Federación de Estudiantes de Segunda Enseñanza (FESE) y que en ese momento controlaban los consejos centrales de los colegios de muchas ciudades de Honduras.
Esta chispa de conciencia estudiantil se volvió otra fuente de sospechas y de vigilancia por parte de la policía y la contra.
Hubo una huelga en 1981 para sacar al director del colegio acusado de malversación de fondos y colaborar con la policía. La huelga duro varias semanas y el colegio pasaba a ser tomado a veces por el M-11 y a veces por los padres de familia y estudiantes que apoyaban al director.
Las infiltraciones se daban de todos lados el grupo de apoyo al director infiltraba chismosos en el M-1 y por el otro lado había el Licenciado Rogelio Reyna y Víctor Vilches (revolucionarios) que se infiltraron al grupo que apoyaba al director y pasaban información al M-11 de los planes de la huelga.  El asunto es que eso llevó a la captura al final de Rogelio Reyna, su tortura y su expulsión hacia Nicaragua en donde murió.
En ese ambiente, después de la huelga, también despegó una campaña de terror en contra de los profesores del colegio que osaban denunciar las injusticias y las atrocidades de la contra en el pueblo. Varios de ellos fueron amenazados y algunos hasta se armaron para protegerse en sus trayectos de algunas cuadras entre sus casas y el colegio. Con un compa, le compramos una pistola a Pedro diablo, una 38 chinga, que luego se la pasamos a uno de mis profes que lo amenazaba la policía y la contra.
El colegio se volvió un hervidero de orejas y de agentes de la DIN, (Dirección de Investigación Nacional, una de las instituciones mas nefastas de la historia de Honduras) de la contra y del G2.  El movimiento estudiantil que con ímpetu aparece a principios de los 80 fue decapitado. Su fundador se retiró de la actividad política y sus otros militantes simplemente se quedaron quietos o participando a otros niveles. La FESE desaparece y los consejos estudiantiles prácticamente desaparecen.  Sin embargo, la actividad de la contra se agudiza.

Margarita

Margarita era una maestra de estudios sociales. Ella no tenía pelos en la lengua para enseñarnos la verdadera realidad de Honduras. Muy querida entre aquellos que coincidíamos con su manera de pensar, pero un tornillo en el culo para aquellos que la consideraban un peligro para la seguridad nacional y un agente del comunismo internacional. ¡Pendejadas!
Un día yo estoy sentado en la acera del colegio esperando un grupo de trabajo de la clase de física. En eso veo llegar un carro verde, un Peugeot de doña Eva Gonzales, conducido por Moncho Tolete. De el baja un hombre en uniforme militar con un pañuelo azul en el cuello y una 9mm al cinto y se dirige la puerta del colegio. Le pregunta al portero del colegio, don Héctor (Don Sulfúrico) Vallejo que si puede entrar. El viejito (chiquito y flaquito de unos 70 años) le dice que no. Que para entrar necesita una autorización oficial.
El hombre se devuelve al carro y se va diciendo que ya vuelve.
Don Héctor pone al tanto a los profesores y al director del colegio de que ese hombre vino. El director (Chilo Baide) organiza una defensa a quema ropa. Saca a todos los estudiantes y profesores de sus aulas para esperar el regreso del hombre. Hasta allí no se sabia que era lo que quería el susodicho hombre.
El hombre regresa, y se dirige de nuevo al portero quien le dice que no puede entrar sin la autorización oficial. Entonces el hombre se identifica como miembro de las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses y en nombre del comandante tal viene a llevarse a la terrorista y agente del comunismo internacional… (Margarita).  Don Héctor le dice que si la quiere sacar que tiene que pasar sobre él y saca una navaja. El contra le da un pescozón lo tira al suelo y entra al colegio. Pero el contra no se esperaba encontrar una masa de estudiantes y profesores en la plazoleta del IAF con margarita al frente.
El hombre envalentonado con su 9 mm al cinto dice:
¿Quién es Margarita? La vengo a capturar en nombre las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses.
Margarita Dijo:
Yo soy margarita. Soy hondureña y ningún extranjero vendrá aquí a capturarme y usurpar mis derechos de hondureña. Si las autoridades hondureñas me piden cuenta pues me tendría que someter. Pero usted no tiene ningún derecho sobre ningún hondureño y si quiere sacarme de aquí inténtelo.
Diciendo eso, los estudiantes y los maestros comenzamos a avanzar hacia el hombre, quien recula hacia la entrada y se va amenazando de volver y de hacer lo que le habían encomendado.
Una tarde de zozobra y nerviosismo pero que de ninguna manera amedrentaron a Margarita quien siguió denunciando a los contras y con mucha más razón.
Siempre supimos de dónde venían los chismes y sabíamos de quien nos teníamos que cuidar, pero, aunque teníamos güevos, no teníamos el apoyo ni los medios para ripostar.
Así pues, esa fue mi segunda experiencia con los esbirros de la contra, unos dos años mas tarde de la primera. Corría el año 1983.
Aquí los dejo ahora pero no se preocupen que la odisea de un anima sola no termina aquí. Aún falta la el regreso de Ulises y el Nacimiento de Telémaco.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Semblanza de mi madre

Bueno pues, era ya tiempo de romper el silencio. Tal parece que la desaparición física de mi madre me condujo a encerrarme en mi mismo y olvidarme un poco de ustedes. Sin embargo, estoy aquí de nuevo y en los días que siguen les regalaré algunos de los recuerdos de que me quedaron de esa señora que atravesó fronteras geográficas, temporales, psicológicas y hasta paranormales.

Como ya he dicho antes, mis padres son dos campesinos que apenas pasaron algunos años en la escuela. Pero, a pesar de eso eran visionarios y dieron lo que pudieron por que sus hijos no fueran tamales, aun si el refrán popular dice que el que nació p’a tamal, del cielo le caen la hojas.

Mi mama aprendió muchas cosas de la vida y de las demás personas con las que convivió. Ella se empeñó también a transmitir esos conocimientos à aquellos que se interesaron en aprenderlos. Su cultura fue nutrida por el rose con gentes físicas que tenían una cierta apertura hacia el mundo en diferentes ramas del conocimiento. Sus referencias mas frecuentes eran el doctor Contorosqui, el Padre Orcullo, Don Manuel Barrera, Joaquín Suazo (el de la farmacia Sn José) y otros que por el momento sus nombres se me escapan.

Otras personas, más virtuales que físicas, contribuyeron también a la construcción de su cultura. Ella creció escuchando los discos de Carlos Gardel, del El Indio Pan de Rosa, de Paladino, de Pedro Infante, de Jorge Negrete, de Libertad Lamarque y de María Félix entre otros. También la radio puso su grano de arena. Así, las radionovelas mexicanas (Chucho el roto, Rayo de plata, Kalimán) y los programas de la radio (Casos cosas de casa, el profesor Onordún (me estás escuchando!!!!) y las pencadas de Tres Patines, Margarito el guardia y Pancho madrigal, entre otros) nutrieron su bagaje cultural.

No debemos olvidar que era una devota del noticiero del mediodía, de La Gaceta informativa (bien me acuerdo que el lema decía: La libertad de prensa es el más grande valuarte de la libertad y no puede ser restringida más que por gobiernos despóticos… Gaceta informativa…) y de Andrés a las diez. Eso le permitía mantenerse al corriente del acontecer político y social del país y del mundo.

Su perfil político fue muy interesante. La Manina fue conservadora. Con esto quiero decir militante del Partido Conservador Nicaragüense que se oponía a los liberales liderados por la Familia Somoza, al contrario, la Manina fue oponente de la guardia Nacional y crítica acérrima de los bandoleros quienes le quemaron su casa.

Una vez casada con mi papa la Manina se convirtió en una liberal hondureña de cepa. En honduras el Partido liberal se oponía a la dictadura Cariista y a sus descendientes. Ella adoptó la fe política de su marido y colaboró con él a esconder perseguidos, tanto de la represión cachureca como a revolucionarios opositores a la dictadura de Somoza.

Durante los años 1960 y 1970, Manina vivió la zozobra provocada por Cabos Cantonales, Un episodio negro en la historia de Honduras.

El tiempo paso y los procesos políticos también. La inestabilidad política en Nicaragua le hizo tomar partido o renovar sus convicciones antisomocistas. Se convirtió en simpatizante de la causa del FSLN y en defensora y guardiana de los sobrinos que, por circunstancias evidentes, se encontraron refugiados en Honduras.

Pero hubo un cambio en sus opiniones políticas. El triunfo de la Revolución Sandinista trajo consigo un viraje posiblemente inesperado por mi mama. La revolución era una Socialista y socialismo para mi mama era igual a ateismo, ha hacer jabón con los viejitos y vender los niños a Fidel Castro. Así, ayudada por las campañas de desprestigio llevadas a cabo por Moisés Ulloa Duarte, La radio clandestina de la contra (Radio 15 de septiembre) y evidentemente por la noticias tergiversadas de diario La Tribuna y La prensa, la Manina se convirtió en enemiga política de los Sandinistas. Los argumentos de mi mama junto con los de mi primo Plutarco eran invencibles. Y cuando los argumentos no funcionaban, una amenaza de baño de agua caliente ahuyentaba a cualquiera que le dijera que Tomas Borge Martínez era su primo.

Ella creía en Dios y como buena creyente, creía en lo que le transmitían los sermones del cura y los sermones de los fieles periodistas católicos. Pero hubo ciertos fenómenos que vinieron socavar las sólidas bases ideológicas. Su hijo menor, un flaco desgreñado y rebelde, decidió que era tiempo de explorar algo nuevo que era tiempo de explorar nuevos planteamientos. Este flaco comenzó a estudiar los escritos de Marta Hernaker, Gregorio Seltzer, las novelas de Márquez y otros escritos que en ese tiempo eran clandestinos en honduras. Mis dos hermanas mayores se hicieron protestantes, un insulto a su fe católica, u su hija menor se casó. A pesar de todo eso, nunca nos dejo de querer y de darnos su apoyo.

Esa fue mi mama. Una mujer polifacética forjada por los cambios y la edad.

Este escrito refleja un poco quien era mi madre:

Panfleto a mi madre

Ella vio morir países dando a luz

Ella vio países cansados levantarse del polvo

Ella vivió guerras de trincheras

Ella combatió en batallas por amores que a veces no eran suyos

Ella siguió varias guerras a través del telégrafo

Siguió otras por el milagro de Marconi

Y vio otras en esas cajas mágicas vendedoras de ilusión

Ella triunfó en la batalla de su vida

Ella vio diluirse la justicia divina

Ella vio sotanas cambiarse por fusiles

Unos de justicia otros de represión

Ella vio el refran

Dominus vobiscum....

Et cum spiritu tuo....

Cambiarse por este otro

Globalization vobiscum

Et spiritus pecunia

Ella comió en la plenitud de la pobreza de los veinte

Ella vivió y durmió al resplandor de la oscuridad

Y se despertó un día bajo la sombra de la energía nuclear

Ella festejo el triunfo de los barbudos del mar Caribe

Ella los fustigó cuarenta años después

Ella se crió entre la frontera del rojo libertador

Y la del azul masacrarte del odio

Ella me crió temiéndole a Dios y al Socialismo

Y ese fue su único fracaso

Ella me crió cantándole al olvido

Y yo ahora le canto a su recuerdo

Ella me dio a su modo todo lo que poseyó

Yo le quité más de una vez sus esperanzas

Ella era mi madre

Yo el hijo que le extraña.

Dario Izaguirre Val-d’Or 19-04-2011

Ahora que ella se fue, en los días a venir, les contaré una serie de episodios que ella me contó cuando era un chigüín.

Por ahora los dejo,

Un abrazo.

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