miércoles, 17 de marzo de 2021

Macondo, El Galope y La República Libre de Pencaligüe[1] (Pendejilandia).

 Por Dario Izaguirre

Historiador y Arqueólogo


Hace algunas semanas escribí una nota sobre las elecciones internas y lo del clientelismo político. Ahora es tiempo de evaluar los resultados de esa farsa democrática.

No haremos aquí una suma de las calidades de cada candidato a la presidencia dentro de cada partido ni del estira y encoje del proceso, puesto que si estamos informados lo más mínimamente ya conocemos quien es quien. Se tratará entonces de evaluar esos resultados y su contexto. 

El día siguiente de la elección las opiniones de ciertos analistas y periodistas resuenan en la radio televisión y redes sociales. Todos hablan de porcentajes, de ganadores y perdedores, pero sin tomar en cuenta los factores que pueden influir en el desarrollo de las próximas elecciones generales. Además, esos analistas, poco objetivos desde mi punto de vista, dado que se basan en resultados no oficiales. Escuchaba por ejemplo decir este proceso significa la resurrección del Partido Liberal, que Libre no necesita alianzas, que el partido Nacional sigue siendo disciplinado y que el papel del CNE ha sido ejemplar. Que de cierto hay detrás de todo eso.

Desde mi punto de vista y de acuerdo con una periodista muy conocida que decía que: “Yani ganó por la inversión de dinero que el hizo” el otro periodista decía que no que ganó porque era un líder nato. Pero creo que Yani no es un líder. Creo que Yani es una persona que se victimizó después de haber purgado una pena de 36 meses en los EEUU y de haber perdido, el pobre, muchos de sus bienes. Un tipo que ha negado que JOH sea corrupto y que supo utilizar las viejas estructuras del Partido y su plata en su campaña electoral.

La participación de varios diputados influyentes dentro de Bancada de los liberales en las filas de Yani hizo que el “lado bueno” se perfile, a priori, como perdedor del proceso. ¿Y qué deja esto dentro del PL? Deja un partido dividido con un personaje señalado y manchado, como representante de la organización.  Entonces se puede decir que la plata, el clientelismo y la tradición fue un factor determinante en inminente triunfo de este candidato.

El partido oficial por su parte llevaba en la justa a dos individuos que han sido nefastos para la sociedad hondureña. Y dos que tienen cuentas pendientes en los juzgados hondureños. Pero lo peor es que el supuesto ganador, es el representante del ala oficialista del PN, en otras palabras, significa la prolongación de la corrupción y de la no gobernanza del Estado. Llevando en sus candidaturas una camándula de candidatos a diputaciones y alcaldías que ya tienen un historial de corrupción o de continuismo que se sirvieron de su participación en el poder para comprar votos, pagar propaganda, etc.

Libre por su parte, el partido más cercano de lo que se le puede llamar una oposición, es el ejemplo más patético del proceso. Imbuidos de esa falsa idea de democracia y pareciendo no comprender que el asunto no es el de dividirse sino el de afrontar un enemigo en bloque, entró en el juego de la política vernácula típica de nuestra república. La proliferación de candidaturas a todos los niveles dentro de las filas de ese partido puede ser interpretada de muchas formas. Una sería aquella en la que esa proliferación de candidatura es un signo de debilidad, de fraccionamiento, de resentimiento ante una dirección vertical caudillista. La otra manera de interpretarla es como una flexibilidad al interior del partido que permite disentir de manera democrática y dirimir diferencias a través del voto.

 A cada quien de decidir cuan ingenuo se es y escoger la razón que más le convenga.

Pero, hay otro factor dentro de Libre y es que ciertos de los postulantes no han tenido la capacidad moral de hacerse a un lado o de unirse entre ellos para hacer dos cosas.

Dar la imagen de un partido cohesionado a la vista de la militancia y para hacerle frente a la dictadura.  Y segundo, no hacer del partido otro partido más que da la impresión de recoger a los arrepentidos de los partidos tradicionales que traen con ellos los mismos vicios del bipartidismo tradicional.

Más aun, los rifirrafes al interior de libre han conducido a una serie de ineptos a sacar panfletos como aquel de que Lula era un obrero y que Maduro era un chofer de Bus y que entonces ¿por qué un ama de casa no puede ser presidente? Creo que el asunto no es uno de quien tiene más diplomas o quien no los tiene.

Está probado que las mujeres sacaron de la crisis a países como Islandia y que una mujer tiene todas las capacidades para llevar las riendas de un Estado. Allí están los ejemplos de Indira Gandhi, Golda Mayer, Margaret Thatcher y otras mujeres que han destacado por sus capacidades.

El asunto en Libre es quien está tras la candidata y quien no permite a los otros avanzar o simplemente participar en la toma de decisiones dentro del partido. Recordemos que un gobierno no lo forma el presidente, lo forman sus ministros y sobre todo sus asesores y consejeros e muchos casos el presidente solo pone la firma.

Y qué decir de aquellas formaciones oportunistas que no participaron en las elecciones primarias (los partidos de Maletín y los partidos campanas sordas que suenan y suenan, pero nadie viene a misa).  Pues esos son fieles a ellos mismos y se venderán a quien mejor los estimule. Son organizaciones que ni deberían existir puesto que ciertas de ellas estadísticamente no son significativas. Tiene mas votos el partido de la abstención y del voto nulo que la UD, el PAC, El partido Del Chafa y los otros partidos juntos. Salvo excepción, Esas organizaciones no hacen más que sembrar la confusión en un proceso electoral general.

En países como Chile un partido se disuelve “Por no alcanzar el 5 por ciento de los sufragios válidamente emitidos en la última elección de diputados” ¿Cuántos partidos no existirían ya en Honduras?

Lo que nos queda de todo esto es que, si bien hubo elección de candidatos a la presidencia por tres organizaciones políticas, la imagen que estas dejaron del ambiente político de Honduras no se puede ni siquiera comparar al ambiente del realismo mágico de Macondo o con el de las andanzas de Aniceto Prieto en el Galope.

Nos dejó la imagen y el mal gusto del nacimiento oficial de una nueva nación. Como nuestro país es diferente un colega inventó el nombre de República Libre de Pencaligüe, pero como somos aún más especiales consideramos que ese nombre es muy pijiado de escribir entonces le llamaremos Pendejilandia.

Pendejilandia o pencaligüe (usted decida cual le gusta) es aquel país en donde aún existen pobres que votan por los mismos que los han explotado, engañado y burlado durante siglos. En donde los electores eligen a corruptos confesos o supuestos a cambio de una lámina de zinc una burra o una foto con el candidato. Una nación donde ciertos historiadores se permiten insultar a los miembros de su propio partido y a lanzar epítetos de en contra de sectores que podrían ser clave en una futura alianza de oposición y a impulsar ideas que un solo partido fraccionado le puede hacer oposición a una maquinaria oligárquica en una elección general. Como diría mi madre “este pasó por la escuela, pero la escuela no pasó por él” o como dijo el otro “tiene la boca mas grande que una puerta de hacienda”.  Seamos objetivos, en pendejilandia, posiciones como esas son las que nos han llevado tener el país que tenemos. Es tiempo de reflexión hacia el futuro. En pencaligüe, el llamado debería ser a no hacer alianzas con corruptos, pero si aglutinar al movimiento popular y a la gente Honesta y dispuesta a darlo todo por una Honduras libre.  Los Narcos y los corruptos no se saldrán solos.

 Es más deprimente, cuando ciertos medios de comunicación que se dicen serios, objetivos y que critican a la prensa de la oligarquía, se ponen a hacer las mismas maniobras que los medios tarifados. El periodismo en pendejilandia da vergüenza y los que salvan al gremio son unos cuantos que con verdadera objetividad INFORMAN y no desforman la realidad. Otros medios independientes que pueden ser la alternativa a las grandes corporaciones, se ven aplastados por las presiones los insultos y las querellas judiciales.  En pendejilandia, un día se combate a los Narcos y a los lavadores de activos y mañana por la mañana se les alaba como salvadores de la patria.

 Mas aún, cuando en un proceso interno tripartidista el fraude, el insulto y la zozobra son la orden del día. Cuando casi tres días después del proceso no se saben los resultados, cuando el censo no está depurado al 100%, cuando la institución que supuestamente guarda el buen desarrollo del proceso no es capaz de dar resultados creíbles.  Imagínese usted el molote en las elecciones de generales. En menos de un año no tendrán el tiempo para ponerle remedio a este mal eterno de pendejilandia, en donde el TNE, TSE, CNE o como le quiera llamar, es una institución partidaria. En otras latitudes el organismo electoral es independiente formado por personas probas y no peones de los partidos. Pero en pendejilandia todo es político y la política en pendejilandia huele a mierda.

 Y recalco lo que siempre he dicho. Las elecciones internas y aun las generales en esa nueva nación son una farsa, un carnaval con mojiganga, torofuego y palo encebado. Y que conste, que el participar en elecciones no creo que tenga nada de malo. El problema y sobre todo para la oposición, es participar al mismo nivel con organizaciones corruptas, usando las mismas estrategias de los partidos históricos, perdiendo la perspectiva de la protesta constante y quemar a la gente con comandos insurreccionales que solo existen en la cabeza del CAUDIULLO, eso es un grave error.

Si queremos que Honduras recupere su nombre debemos pensar en un proyecto de unidad y dejar atrás las rencillas y el triunfalismo. Llevar a las filas de la oposición todo aquel que está dispuesto a darlo todo por hacer la limpieza en nuestra casa. DE IMPRESCINDIBLES, INDIVIDUALISTAS Y TRIUNFALISTAS ESTÁN LLENOS LOS CEMENTERIOS.


[1] Con el permiso de Omar Aquiles

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