lunes, 15 de febrero de 2021

Una mujer o un estudiante son los peores enemigos del Estado, pero un garrobo o una gallina no mueren ahorcados en una bartolina.

Por Darío Izaguirre
Historiador y Arqueólogo

Mientras CC4 se esconde quien sabe dónde, porque la justicia gringa le anda pisando los talones, el pueblo de Honduras sigue hundido en el realismo mágico macondiano. Las páginas de los periódicos hondureños se llenan de titulares oficiales en donde Honduras ya no es el país violento de hace 6 años u otros en los que Papi a la orden y otros peleles prometen el cielo y la tierra a un pueblo que se hace matar todos los días.

Leia hace poco, un texto de Rudo Pastor (el hijo de Rodolfo Pastor Fasquelle) en el que decía que según El Observatorio de la Violencia de UNAH, en los primeros 41 días de 2021 se registran 27 mujeres muertas de manera violenta.

Como siempre, la mayoría de esas muertes no trasciende. Primero porque en un pueblo de machos sólo son mujeres y segundo ¿por qué para que hacer tanta alaraca? Si de todas maneras así es Honduras desde el tiempo del cucurucu y allí andan los políticos en campaña. Sin embargo, el fenómeno es alarmante.

En los últimos días la noticia de la muerte por asfixia mecánica de Keyla Martínez ha venido a remover esa capita de supuesta paz y tranquilidad promovida por la pataleante narco dictadura.  Un hecho en el que los principales sospechosos son los guardianes del orden o del desorden, todo varía según la óptica. El caso de Keyla ha sido la gota que viene a hacer rebalsar la hoya. Los vicios de procedimiento que entornan este caso son dignos de una novela canallesca escrita por un loco como diría Alfredo Zitarrosa.

Primero que todo miremos las circunstancias de la captura.

Una pareja de individuos se traslada en un vehículo a una hora en la que no es permitido desplazarse dado el toque de queda impuesto como medida para controlar la pandemia de covid19. Dos patrullas de policía detienen el vehículo e increpan a sus ocupantes. No hay advertencia ni amonestación sino arresto expedito.

Bajan a los ocupantes y los esposan como viles delincuentes en la caja de una de las patrullas y los trasladan a la posta de policía en donde son puestos separadamente en las celdas insalubres de la posta.

Los individuos son Keyla Martínez, de 26 años, estudiante de enfermería, y el doctor Edgar Velázquez Villanueva.  A los detenidos no se les da el derecho de llamar a sus familias, y son puestos en prisión de forma separada, al doctor en compañía de varios detenidos y la joven sola en la celda contigua. Una celda de fundición, oscura, con una minúscula ventana, sin sanitarios y con una baja puerta de barrotes de hierro.

En la detención, nadie le preguntó a la joven si padecía de claustrofobia o de síntomas agorafobia. ¿Y para qué? si sólo era una mujer violando el toque de queda. Bueno habrá que preguntarse si los chafitas saben que se dice “ahora” y no agora y que la agorafobia no es tenerle miedo al ahora, sino llegar a una crisis de ansiedad extrema cuando el ámbito en el que nos encontramos es inseguro.

Aunque en Honduras, las mujeres sufren de ahorafobia (miedo esxtremo al aquí y ahora) pues todos los días es una lucha constante en aras de su propia seguridad.

Bueno no nos desviemos del tema. La chica es puesta en prisión sola. Las horas pasan y según decires del Doctor Velázquez, Keyla paso por un momento de pánico y gritaba que la sacaran de la celda sin tener una respuesta positiva de la parte de los carceleros. Ella continúa pidiendo ayuda y en un momento dado el silencio se hizo.

En la madrugada los prisioneros de la celda de Hombres ven que el cuerpo de la chica, quien estaba sola en la celda, es trasladado inconsciente al interior de la posta.

Al día siguiente aparece un comunicado de la jefatura de policía de la esperanza en el que se dice que la mujer fue llevada al hospital en donde falleció. La causa de la muerte según ese comunicado suicidio por ahorcamiento.

Horas más tarde trasciende que en le libro de registro de ingresos del hospital, aparece que la chica ya estaba muerta al momento de ingreso y que fue trasladada a la morgue.

El segundo capítulo es el proceso que sigue la captura y la muerte.

Ante las circunstancias y las contradicciones entre el comunicado oficial y el registro de entradas, las especulaciones comienzan a circular lo mismo que las sospechas de irregularidades en el proceso de detención y tratamiento de la joven. La familia pide que se esclarezca por autopsia privada la causa de la muerte de Keyla, petición que es negada por el Ministerio Público. Sin embargo, la misma autopsia del ministerio público establece que la muerte de la joven fue por asfixia mecánica. ¡Que interesante término!

Según un artículo de la revista Acta Médica Costarricense en su volumen 6, numero, 2 páginas 119-128 del año 1963 y otro de la revista Medicina Legal de Costa Rica, volumen 25, número 2, setiembre 2008.  La asfixia mecánica es amplia y variada y se puede dar por ahorcamiento, estrangulación, asfixia por sofocación y asfixia por sumersión. Todas estas variantes tienen en común el hecho de que privan al organismo de la víctima del acceso de oxígeno a sus pulmones y consecuentemente al fluido sanguíneo.

Hasta ahora, no es claro lo que el Ministerio público entiende por Asfixia mecánica, pero todo deja entrever que Keyla fue víctima de la variante denominada asfixia por sofocación. Todos los artículos de periódico y los partes noticiosos indican que la víctima presentaba huellas de presión sobre la boca. Una persona miembro del personal de urgencias del hospital de la Esperanza, afirma que ella vio huellas de hematomas en una de sus orejas y que tenía huellas de lodo en su espalda.

Recientemente otro testimonio, en este caso declaraciones de un periodista que guarda el anonimato, dice que en el caso de Keyla están implicados varios miembros de la Policía nacional, entre ellos 4 mujeres policías dos policías y un oficial de alto rango que estaba de guardia en el momento del caso. Según el periodista, el victimario fue el oficial quien perdiendo control por el estado de histeria de la joven le tapó la boca hasta asfixiarla.

El tercer capítulo de esta tragedia son las incongruencias de todo el escenario.

Veamos un poco la situación:

Según la ley orgánica de la policía nacional de 2008 publicada en La Gaceta y aún vigente en lo que tiene que ver con los derechos del detenido, esta reza de la siguiente manera.

“ARTÍCULO 27.- En el acto del arresto o detención de una persona, la autoridad policial deberá explicar y poner al tanto del detenido con la mayor claridad posible, sobre los derechos y extremos siguientes:

1) Los hechos que se le imputan;

2) Sus derechos;

3) El derecho que tiene de no ser obligado a declarar contra sí mismo ni contra su cónyuge, compañero o compañera de hogar ni contra sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, pero que, si decidiese hacerlo, sólo hará prueba la declaración rendida ante el Juez;

4) El derecho de informar su situación a cualquier persona de su elección;

5) El derecho a nombrar un defensor o defensora que lo asista técnicamente desde el momento mismo de su detención y aportar cuantas pruebas considere necesario en beneficio de su defensa; y,

6) Hacerle examinar por un médico o el médico forense, cuando éste o su defensor lo solicite, para dejar constancia de su estado físico o psíquico al ingresar al centro de detención, sin perjuicio de las diligencias policiales que procedan.

ARTÍCULO 28.- Toda persona detenida tiene derecho a que se le brinde las facilidades necesarias a sus parientes, cónyuge, amigos y demás interesados en proveerle alimentos, vestuario y medicina. Iguales facilidades deberán otorgarse a las autoridades de las organizaciones de los Derechos Humanos debidamente acreditadas y a sus defensores en el cumplimiento de sus funciones….

ARTÍCULO 32.- El Estado responderá civilmente por la vida e integridad física, síquica y moral de las personas detenidas por la policía; los agentes que hayan participado en los procedimientos policiales correspondientes, acarrearán solidariamente la responsabilidad a que hubiere lugar en Derecho.

ARTÍCULO 33.- Se prohíbe a los miembros de la Carrera Policial:

1) Realizar cualquier actuación que conlleve abuso, arbitrariedad o uso excesivo de la fuerza…”

Ahora bien, cuantas preguntas por resolver quedan al leer esto. Pues muchas, puesto que no es claro si los detenidos tuvieron la oportunidad de hacerse leer sus derechos y a si se aplicaron los derechos mismos. Por ejemplo, el inciso 4 del articulo 27 (avisar a la familia o los amigos que habían sido detenidos) o el inciso 5 del mismo artículo y de toda evidencia el artículo 32 fue violentado al 100% al no asegurar el cuerpo policial la integridad física y psíquica de los detenidos y en especial de Keyla.

Otro aspecto interesante de este caso es la nube de misterio que cubre las declaraciones tardías de su “amigo” el doctor. A este le tomo 72 horas antes de salir de su guarida para recitar ante los medios su versión de los hechos. En sus declaraciones dice haber sido testigo auditivo de una crisis de pánico de Keyla en la celda vecina el la cual amenazaba con matarse. Que él desde la celda vecina trataba de calmarla y que en un momento dado ya no se escuchó nada.

Existe un video del momento de la llegada de los dos detenidos a la posta, en el que se ve al médico desesperado y en pánico porque está esposado y porque va a perder su turno en el Hospital (cual turno, si según el director del Hospital es susodicho está de vacaciones hasta el 26 de febrero). Keyla por su parte trata de calmarlo y le dice: “no los escuche a ellos míreme a mí”. Lo que demuestra un cierto autocontrol de parte de la víctima y trata de ayudar a su amigo.

El otro aspecto sospechoso del caso es que, al momento del supuesto suicidio ¿Por qué en lugar de sacar de la celda al MÉDICO, que como buen juramentado hipocrático su deber es salvar vidas, los policías acuden al hospital que se encuentra a cierta distancia de la posta? Aún si en el guion recitado por el médico dice haber ofrecido su ayuda. ¿Qué paso entonces?

Las declaraciones públicas del médico no dicen en ningún punto si el o sus compañeros de celda oyeron ruidos de sofocación o intervención de auxilio de parte de los policías de guardia. O que él y sus compañeros de celda se hayan unido al clamor de ayuda de Keyla. Peor aún ¿dónde están los otros detenidos? El doctor sólo se limita a decir que eran gente humilde, como si el hecho de ser humildes los vuelve pendejos. Pendejos no, pero si pueden ser víctimas de la intimidación y ser llamados forzadamente al silencio.

Las incongruencias continúan. El informe policial dice que Keyla trató de ahorcarse con su suéter. Pero ¿Dónde está la prueba física o siquiera la foto del suéter atado a la reja o donde sea que se haya suicidado Keyla? Hombre, con los celulares es lo de menos. Pero parece ser que a los chafitas se les había descargado el celular.  Mas aún, si nos basamos en un procedimiento mínimo y a sabiendas que aun si se trataba de un intento de suicidio, la celda se convierte inmediatamente en una escena de crimen, sobre todo si se da en un puesto de policía. Pero vea usted, la celda nunca fue sellada a la espera de la pesquisa del Ministerio Público. La celada en todas las gráficas se ve abierta y sin ninguna huella de haber sido el objeto de una pericia.

Y las incongruencias continúan, cuando el Ministerio Público le niega a la familia el derecho de una autopsia independiente, pero admite, según el periódico digital CRITERIO, que Desde el punto de vista médico forense la manera de muerte es homicida”

El capítulo siguiente es el vínculo de su amigo con la clase política en el poder.

El Doctor Velásquez Villanueva, según los decires de los vecinos de la Esperanza es una persona acomodada y descendiente de una familia allegada a las elites de poder. Es sobrino, según otros, del comisionado de la Policía Nacional de Honduras, general Félix Villanueva. Otro hecho que perfila como alguien que cuanta con buenos recursos es que su abogado no es otro que un conocido abogado que defendió con éxito a ciertos implicados en caso pandora y conocido en ciertos medios como el abogado de los ladrones de cuello blanco.

Estos hechos, casi sin importancia dirían algunos, vienen a poner más bemoles a las declaraciones del doctor. Pero bueno, en jurisprudencia todo acusado es presumido inocente hasta prueba de lo contrario. El asunto es que en Honduras aun los culpables probos son declarados inocentes, aún con las pruebas en las manos. Y como lo digo en el titulo de esta nota los garrobos y las gallinas no mueren ahorcados en una celda.

Y aquí, como en muchas esas novelas surrealistas el desenlace queda abierto y diez años mas tarde después de haberla leído a muy  pocos o a nadie le importara la suerte que corrió Keyla como a casi nadie le importó la suerte de los asesinos de Ricci Mabel.

Conclusión

Personalmente y puesto que en Honduras ha sido práctica común el irrespeto de las leyes y las malas condiciones de las cárceles, así como el mal tratamiento de los detenidos (Recordemos el incendio de la granja penal el 14 de febrero de 2012), creo que en el caso de Keyla se trata de un homicidio. Pero probablemente el sistema judicial corrupto de Honduras se encargará de dejarlo como un caso en el que una borracha violó el toque de queda y como estaba bola y depresiva se ahorcó. Que Keyla era una criminal porque violó una disposición gubernamental. Que aun si el ministerio Publico en su autopsia dice que se trata de un homicidio, y ya lo dijo el criminalista aquel “lo que cuenta es la escena del crimen”.  ¿Cuál escena del crimen? Si esta está más pisoteada que la constitución de la república y la dignidad del pueblo hondureño.

Y, otra vez, las víctimas aparecerán como los culpables y los culpables, los verdaderos culpables, se encontrarán siempre del lado de los que manejan las cuerdas de los títeres en esta cruenta y grotesca comedia de sociedad que es Honduras en la actualidad.

Esta tragedia, es una prueba del Estado fallido en el que nos ha sumergido la dictadura civicomilitar, cachurecoliberal, laicoeclesiástica de Juan Orlando Hernández. Nos decían los cursos de filosofía que una de las leyes de la dialéctica materialista era la unidad y lucha de contrarios, pero nunca pensé que la unidad de contrarios fuera tan evidente en la práctica en Honduras.

Entradas Populares