lunes, 5 de septiembre de 2011

Semblanza de mi madre

Bueno pues, era ya tiempo de romper el silencio. Tal parece que la desaparición física de mi madre me condujo a encerrarme en mi mismo y olvidarme un poco de ustedes. Sin embargo, estoy aquí de nuevo y en los días que siguen les regalaré algunos de los recuerdos de que me quedaron de esa señora que atravesó fronteras geográficas, temporales, psicológicas y hasta paranormales.

Como ya he dicho antes, mis padres son dos campesinos que apenas pasaron algunos años en la escuela. Pero, a pesar de eso eran visionarios y dieron lo que pudieron por que sus hijos no fueran tamales, aun si el refrán popular dice que el que nació p’a tamal, del cielo le caen la hojas.

Mi mama aprendió muchas cosas de la vida y de las demás personas con las que convivió. Ella se empeñó también a transmitir esos conocimientos à aquellos que se interesaron en aprenderlos. Su cultura fue nutrida por el rose con gentes físicas que tenían una cierta apertura hacia el mundo en diferentes ramas del conocimiento. Sus referencias mas frecuentes eran el doctor Contorosqui, el Padre Orcullo, Don Manuel Barrera, Joaquín Suazo (el de la farmacia Sn José) y otros que por el momento sus nombres se me escapan.

Otras personas, más virtuales que físicas, contribuyeron también a la construcción de su cultura. Ella creció escuchando los discos de Carlos Gardel, del El Indio Pan de Rosa, de Paladino, de Pedro Infante, de Jorge Negrete, de Libertad Lamarque y de María Félix entre otros. También la radio puso su grano de arena. Así, las radionovelas mexicanas (Chucho el roto, Rayo de plata, Kalimán) y los programas de la radio (Casos cosas de casa, el profesor Onordún (me estás escuchando!!!!) y las pencadas de Tres Patines, Margarito el guardia y Pancho madrigal, entre otros) nutrieron su bagaje cultural.

No debemos olvidar que era una devota del noticiero del mediodía, de La Gaceta informativa (bien me acuerdo que el lema decía: La libertad de prensa es el más grande valuarte de la libertad y no puede ser restringida más que por gobiernos despóticos… Gaceta informativa…) y de Andrés a las diez. Eso le permitía mantenerse al corriente del acontecer político y social del país y del mundo.

Su perfil político fue muy interesante. La Manina fue conservadora. Con esto quiero decir militante del Partido Conservador Nicaragüense que se oponía a los liberales liderados por la Familia Somoza, al contrario, la Manina fue oponente de la guardia Nacional y crítica acérrima de los bandoleros quienes le quemaron su casa.

Una vez casada con mi papa la Manina se convirtió en una liberal hondureña de cepa. En honduras el Partido liberal se oponía a la dictadura Cariista y a sus descendientes. Ella adoptó la fe política de su marido y colaboró con él a esconder perseguidos, tanto de la represión cachureca como a revolucionarios opositores a la dictadura de Somoza.

Durante los años 1960 y 1970, Manina vivió la zozobra provocada por Cabos Cantonales, Un episodio negro en la historia de Honduras.

El tiempo paso y los procesos políticos también. La inestabilidad política en Nicaragua le hizo tomar partido o renovar sus convicciones antisomocistas. Se convirtió en simpatizante de la causa del FSLN y en defensora y guardiana de los sobrinos que, por circunstancias evidentes, se encontraron refugiados en Honduras.

Pero hubo un cambio en sus opiniones políticas. El triunfo de la Revolución Sandinista trajo consigo un viraje posiblemente inesperado por mi mama. La revolución era una Socialista y socialismo para mi mama era igual a ateismo, ha hacer jabón con los viejitos y vender los niños a Fidel Castro. Así, ayudada por las campañas de desprestigio llevadas a cabo por Moisés Ulloa Duarte, La radio clandestina de la contra (Radio 15 de septiembre) y evidentemente por la noticias tergiversadas de diario La Tribuna y La prensa, la Manina se convirtió en enemiga política de los Sandinistas. Los argumentos de mi mama junto con los de mi primo Plutarco eran invencibles. Y cuando los argumentos no funcionaban, una amenaza de baño de agua caliente ahuyentaba a cualquiera que le dijera que Tomas Borge Martínez era su primo.

Ella creía en Dios y como buena creyente, creía en lo que le transmitían los sermones del cura y los sermones de los fieles periodistas católicos. Pero hubo ciertos fenómenos que vinieron socavar las sólidas bases ideológicas. Su hijo menor, un flaco desgreñado y rebelde, decidió que era tiempo de explorar algo nuevo que era tiempo de explorar nuevos planteamientos. Este flaco comenzó a estudiar los escritos de Marta Hernaker, Gregorio Seltzer, las novelas de Márquez y otros escritos que en ese tiempo eran clandestinos en honduras. Mis dos hermanas mayores se hicieron protestantes, un insulto a su fe católica, u su hija menor se casó. A pesar de todo eso, nunca nos dejo de querer y de darnos su apoyo.

Esa fue mi mama. Una mujer polifacética forjada por los cambios y la edad.

Este escrito refleja un poco quien era mi madre:

Panfleto a mi madre

Ella vio morir países dando a luz

Ella vio países cansados levantarse del polvo

Ella vivió guerras de trincheras

Ella combatió en batallas por amores que a veces no eran suyos

Ella siguió varias guerras a través del telégrafo

Siguió otras por el milagro de Marconi

Y vio otras en esas cajas mágicas vendedoras de ilusión

Ella triunfó en la batalla de su vida

Ella vio diluirse la justicia divina

Ella vio sotanas cambiarse por fusiles

Unos de justicia otros de represión

Ella vio el refran

Dominus vobiscum....

Et cum spiritu tuo....

Cambiarse por este otro

Globalization vobiscum

Et spiritus pecunia

Ella comió en la plenitud de la pobreza de los veinte

Ella vivió y durmió al resplandor de la oscuridad

Y se despertó un día bajo la sombra de la energía nuclear

Ella festejo el triunfo de los barbudos del mar Caribe

Ella los fustigó cuarenta años después

Ella se crió entre la frontera del rojo libertador

Y la del azul masacrarte del odio

Ella me crió temiéndole a Dios y al Socialismo

Y ese fue su único fracaso

Ella me crió cantándole al olvido

Y yo ahora le canto a su recuerdo

Ella me dio a su modo todo lo que poseyó

Yo le quité más de una vez sus esperanzas

Ella era mi madre

Yo el hijo que le extraña.

Dario Izaguirre Val-d’Or 19-04-2011

Ahora que ella se fue, en los días a venir, les contaré una serie de episodios que ella me contó cuando era un chigüín.

Por ahora los dejo,

Un abrazo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Oraciones, Cuentos, fantasmas y agüizotes: volumen 2 (el gato negro)

Siguiendo la línea de mis escritos sobre el folklore y las tradiciones de nuestra tierra centroamericana, les quiero dejar hoy una serie de párrafos en donde les hablaré de un amigo de infancia. Pero no puedo comenzar a hablarles de ese amigo sin antes introducirles a ese universo místico y prohibido de la magia negra.

Todos los que hemos vivido en la campiña alguna vez hemos oído hablar de gente que practica la brujería. Algunos de esas gentes se han apropiado libros o fragmentos de libros susodichos mágicos, libros prohibidos a los que, antaño, sólo los iniciados tenían acceso.

¿Quién no ha oído hablar de la famosa oración del gato negro o de la oración de Monserrat o de pociones hechas con el hueso del pene de ciertos animales, o de ritos hechos con gallinas negras o con cabras negras? Todos esos hechizos, por así decirlo toman sus orígenes en libros como El libro de San Cipriano, o en
El Gran Grimorio del Papa Honorio, o en Las Clavículas de Salomón, o en La Biblia Satánica de Anton Szandor LaVey, entre otros. O en tradiciones milenarias que no tienen origen preciso. Ya en otro texto les hablé del moco de jolote y otras friegas que toman su origen en prácticas o ritos precolombinos.

Los libros prohibidos de hechicería siempre estuvieron al margen del común de las personas, la iglesia en su afán protector de la fe se encargó de quemarlos, perseguirlos y utilizarlos par infundir miedo a los feligreses ávidos de historias y de hechos sobrenaturales. Sobretodo en una época en donde la televisión, Internet y el correo electrónico no existian.



Pero siempre hubo marginales que decidieron esconder obras preciosas a sus ojos. De la misma manera en que yo escondía El breve diccionario de sociología Marxista de la Colección 70 o El pequeño ejercito loco de Gregorio Seltzer. así otros escondieron esos libros que ahora se pueden encontrar sin problema en red.

Bueno, ese amigo de quien les quiero hablar, era uno de esos iniciados. Nació en los años 1960 en la misma aldea que yo. A temprana edad perdió a su padre y fue criado por su madre y su abuelo quien en otros tiempos había sido soldado del General Carias.

Lo conocimos en mi casa porque mi padre, un hombre de muchas iniciativas y siempre listo a ayudar al desvalido, lo acogió como trabajador al igual que sus hermanos cuando aun era un niño.

Cuenta mi papa que este gallo llego por la primera vez al la casona de la montaña una mañana del mes de enero. Mi papa estaba en el corral donde el ordeñaba sus vacas y, desde lejos, Cantarranas (El nombre verdadero lo omitiremos por ahora, pero seguro que algunos de mis lectores sabrán de quien hablo. Por ahora le llamaremos Cantarranas) le gritó:

- Don Joche, manda decir mi mama que le venda una botella de leche.

Mi papa le contestó:

- Ta bueno pues, vení pasame la cumba para que te la llene.

- ¡Güevos! le dice Cantarranas, mi mama me dijo que no juera meter las patas onde estaban esos animales. Me dijo que me podían joder.

- Ve hombré, le dice mi papa, acercándose donde estaba el amigo este, si no entras al corral te vas a ir sin leche.

Mi papa sabía que las vacas no le harían ningún daño. Eran vacas mansas y dóciles. Al mismo tiempo, mi papa necesitaba un muchacho que le ayudara en sus quehaceres cotidianos puesto que en ese tiempo sólo tenía sus tres hijas, el raquítico de yo no había visto aun la luz del sol.

- ¡Güevos! yo no entro allí, le dice Cantarranas.

En lo que menos esperó se encontró dentro del corral, mi papa lo tomo en sus brazos y lo metió. El chigüín lloraba y maldecía a mi papa.

Mi papa le lleno la cumba y le dijo que no le costaba nada, que se la llevara, y que si quería otra que volviera mañana.

Al día siguiente no fue él quien vino sino su madre, hecha una furia.

Desde que mi papa la vio supo que una camándula de insultos se aproximaba.

- ¡Buenas doña! le dice mi papa ¿viene a buscar su cumbita de leche?

- Cómete una carretada de la que comió Torres viejo pendejo, le dice la doña, vos, viejo hijo de la setenta mil pares de zapatos, ¿crees que a todos nojotros nos parió una vaca? Mis hijos no han nacido en un corral como vos, mis hijos se han criado…

- Mire doña, le dice mi papa, antes de siga con su retahíla quiero decirle que lo que hice ayer sólo fue para probar a tu hijo. Ese güevoncito es fuerte y puede serte útil si deja que yo le enseñe a trabajar. Su marido ya no está, dejalo que venga y que se acostumbre. Si le gusta lo voy a ocupar como arriero.

- Ya te dije viejo maldito que mis chigüines nos van a crecer oliéndole el culo a tus vacas.

- No te digo que va a pasar su vida en el corral sólo te digo que puede aprender y de algo le servirá después. Entre tanto, pasame tu cumba que te la voy a llenar.

Los días siguientes fue Cantarranas quien vino a buscar la leche, efectivamente, poco a poco fue entrando al corral y terminó ayudándole a mi papa en las labores de ordeño y cuidado del ganado. Aprendió a montar, a fletar con mulas y a ganar un salario como todos los otros trabajadores. Siempre fue rebelde, cotestón, mal bosaleado y autónomo. Cuando cogió alas se fue a descubrir otras tierras. Por allí volvió hecho todo un hombre cuando yo tenía unos 14 años. Casado y hasta donde le seguí la pista, tenía 3 hijos donde uno de ellos, Jaimito, tenía su mismo carácter.

Cuando regresó, mi papa lo contrató y lo puso à cargo de la compra de café ya no ganaba salario sino que cobraba comisión. En eso trajines yo lo acompañaba y fue así como supe que en sus andanzas había aprendido algunas cosas que, al chigüín que era yo en ese entonces, daban miedo.

Cantarranas, según él y personas de la aldea donde nací, controlaba ciertos poderes que la permitían volverse invisible, trasformarse en mono, conquistar mujeres y otras prácticas esotéricas. Era temido y respetado por todos y, al mismo tiempo, un jugador compulsivo. Podía dejar todo su dinero en una jugada de dados o de naipes y en eso las brujerías que sabía no le ayudaban de mucho.

Durante nuestros viajes de compra de café platicábamos de toda cosa. Yo le hablaba de política y del hecho de que habían injusticias pero que también habían esperanzas. Pero mi trabajo de concientización caía al lado cuando él comenzaba a hablar de sus dones y de sus aprendizajes de hechicero.

Casi en cada aldea por la que pasábamos tenia una movida, una mujer que se derretía ante sus miradas de matarrata, como decía don Félix Cachaza. Alguna gente se apartaba del camino cuando lo miraban pasar.

Un día le pregunté:
- ¿por qué la gente te tiene miedo, vos?

- No se, respondió.

- Mira vos, le digo yo, por allí la gente dice que sos brujo. El otro día el compa Andrés me dijo había pasado por el pozo de la Tina la de Mundo ya de tardecita. Tina estaba allí y se pusieron a platicar. De repente, un mono comenzó a pasearse de rama en rama y a hacerles muecas (aclaro que en esa región de mi país no hay monos). Tina ni se asustó y lo único que le dijo fue – Mire Andresito, ese es su compa Cantarranas que nos quiere asustar. Cuando Tina le dijo eso, el mono se fue y dejo de joder.

Con una sonrisa esquinera, Cantarranas respondió.

- ¡Esos son papos!

- Bueno le digo yo ¿pero eras vos o no?

- Mira, me dice, te voy a contar una cosa pero no se la digas a nadie. Si lo contás eso va jugar en mi contra y me puede pasar algo.

Yo también era miedoso y le prometí de nunca decir nada. Sin embargo con el paso del tiempo Cantarranas se hizo cristiano y ferviente practicante, por lo tanto creo que ahora no le pasará nada.

- Bueno, le digo, no te preocupés, no le voy a contar a nadie.

- Mirá, me dice, cuando me fui a vagar por Olancho, conocí un jodido que tenia unos libros de magia negra y, como vos, yo no paraba de hacerle preguntas. Un día me dice: vení que te voy a enseñar algo.
El tipo me enseño el libro infernal, el libro de San Cipriano. Con ese libro me enseño unos cuantos pases.

- Aja ¿y que te enseño?

- Entre otras cosas me enseño a hacerme invisible, a conquistar mujeres y otras cositas.

- Hacerte invisible, esas son puras pajas tuyas para hacerme miedo.

- ¡No jodas! me dice, ¿si no me crees pa que putas me preguntás?

- Calmate hombre, le digo yo, es que eso de hacerse invisible es difícil de tragárselo.

- En el libro de san Cipriano me dice hay varios encantos que se hacen con un gato negro y uno de esos es el que te permite de hacerte invisible.

- ¿Y vos lo hiciste?

- ¡Si! y te digo que es vergueado, tenés que tener güevos. Porque te podes hacer loco haciendo el rito.

- Haber contame, le digo yo.

- Mira, me dice, yo lo hice en la montañita entre la finca de tu abuelo y las propiedades de Pancho Romero. Allí no va nadie y es pijiado que alguien te encuentre.
Tenés que encontrar un gato negro, me dice, negrito, sin una pizca de blanco. Lo tenés que engordar bien durante 7 meses, después, al séptimo mes cuando la luna esta llena te vas al lugar del ritual.

Tenés que llevar un a chalina fina de seda negra, un cuchillo virguito de crucero, una olla o tinaja tamaña pipa y un espejo nuevo en el que no te ayas visto, un haz de ocote fino rojito y leña de corazón de roble bien sequita. Si no tenés leña de roble podes utilizar otra clase de leña de palo duro, Trotón, encino, guayacán, quebracho, por ejemplo.

Bueno, una vez en el puesto prendés el fuego lo atizas y pones la olla con agua y la haces hervir y esperás hasta las doce de la noche. A las doce en punto te haces una heridita con el puñal y le hechas unas gotitas de tu sangre al agua. Después, agarrás el gato, que tenés en un costal de manta, y lo zambullís vivo en la olla. Allí tenés cuidado de que no te aruñe porque si te aruña te lleva el diablo. Allí esperas y seguís atizando el fuego hasta que los huesos se del gato se separen de la carne, cuando esto pase sacas los huesos y los ponés sobre la chalina, al mismo tiempo pones el espejo en el suelo al lado de los huesos, te apucuyas y cuando los huesos aun están calientes comenzás a ponerte los huesos uno por uno en la boca, pero preparate.

Aquí comienza lo bueno. Cuando te comenzás a poner los huesos en la boca el aire se pone fuerte al punto que puede apagar el fuego y comenzás a oír los maullidos de todos los gatos negros que han sido sacrificados por otros. Al mismo tiempo, recordá que te estas viendo en el espejo, pero lo que ves no es tu cara sino que todos los ejércitos de diablos que desfilan ante vos. Si tenés güevos y aguantas, en determinado momento te meterás uno de los huesos que hará desaparecer todas las imágenes del espejo, aun tu cara. El espejo no refleja nada. Cuando esto pase sabes que tenés el hueso que querés. Agarralo envolvelo en un pañuelo y metételo a la bolsa. El resto de los huesos y todo lo demás enterralo y andate de allí.

Ami se me ponían los pelos de punta, pero al mismo tiempo me daba gusto oír esas cosas. En le fondo sabía que eso formaba parte del la cultura de mi país. No obstante, siempre me pregunté si lo que Cantarranas me contaba era cierto, o si simplemente se trataba de inventos para hacerme miedo y hacerle miedo a la gente. Una cosa es cierta, Cantarranas practicaba sus ritos y sabía dominar ciertos aspectos de las tradiciones de brujería circulantes en América Latina desde hace siglos.

Un día pasábamos con Cantarranas al ladode una cantina del otro lado del río Conchagua. Allí, se encontraban un cachimbo de hombres bebiendo guaro y jugando naipes. Cantarranas me dice:

- Perate voy a ver si puedo jugar una mano.

- ¡no jodas! No gastés tu pisto en esa pendejada. Antes de jugar, comprale comida a tus hijos.

- Hombre, me dice, tenés razón, pero vamos a echarnos un fresco.

Nos bajamos de las mulas y desde que nos bajamos los otros hombres que estaban allí comenzaron a hacerle guasa a Cantarranas.

- Aquí esta el brujo
- Vení jugá con nosotros, te vamos a pagar una juca
Cantarranas repondia:

- Hoy no muchachos no tengo pisto.

Uno de los presentes, un tal Chepe Fajardo le dice:

- ¡No jodas cantarranas! ¿Qué putas te pasa hoy? Tas aguachento. Si no tenés pisto yo te doy 50 pesos, me los acabo de ganar herrándole las mulas a Canacho. Pero me tenes que probar primero que sos brujo y que te sabes las del uñudo.

- ¡No! Le dice Cantarranas, las cosas que se no son para venderlas y mucho menos para ganar pisto con bolos como vos.

- No seas Culero, le dice Chepe, si sos hombre tenés que hacerlo.

Los otros hombres comienzan a uchar a Cantarranas.

- Dale hombre, mostrale a ese jodido que las podés.

- Aquí todos sabemos quien sos, sólo ese papo es el único que quiere perder su pisto.

- Hacete mono o desparece para que se le quite la jodedera este.

Chepe lo urgaba tambien.


- Mirá, le digo yo, te dije que no viniéramos aquí.

- Callate, me dice. ya vas a ve como se las pongo estos pendejos.
Hombre Chepe, le dice, te voy a dar gusto. Primero dale los 50 pesos a Dario y luego te vas a buscar afuera un tuco de cascajo de unas 20 pulgadas de largo.

- Ta bueno pues, le dice Chepe.

Chepe me dio los 50 pesos y se fue a buscar la piedra.

Entretanto al interior de la cantina el silencio era uno de catedral al medio día.
Cuando Chepe regresó con la piedra, Cantarranas le dice:

- Tas seguro que me queres dar esos 50 pesos.

- Claro le dice Chepe de todos modos no te los vas a ganar porque ni brujo sos. Esas pendejadas que dicen de vos son puras pajas. Yo me meo en los brujos.

- Bueno, venite para acá le dice Cantarranas. Dame la piedra y ponete de espaldas a mí.

Chepe obedece y lo hace.


- Ahora abrí las piernas, le dice.

Silencio total en la cantina…


Cantarranas introdujo la piedra entre las piernas de Chepe y comienza a rezar una retahíla en una especie de glosolalia que nadie entendió. Teniendo la piedra con una mano comenzó a suspender a Chepe. Los pies de Chepe estaban a unos 50cm del suelo cuando empezó a gritar.

-¡Brujo hijueputa! bajame de allí. Ya te creo, bajame.

Cantarranas no paraba y lo iba subiendo más y más hasta que los pies de Chepe se encontraron a un metro del suelo. Cantarranas lo tuvo allí durante más de un minuto y no parecía ni hacer fuerza. La cantina se vació y las doñas comenzaron a rezar y sacar sur ramitas de ruda.

Cantarranas salió del trance y bajo a Chepe diciéndole:

- ¿Y ahora me crees?

Chepe con unos ojos de vaca viendo pasar el tren le respondió.

- Brujo pendejo, te ganaste los cincuenta pesos ya no te acerqués a mi ni a mi familia.

- Te recuerdo, le dice Cantarranas, que vos me pediste que hiciera eso, sólo tenías que dejarme en paz.

La cantina volvió a llenarse de nuevo y nosotros continuamos nuestro viaje en silenció yo quedé completamente impresionado.

Como les dije antes yo perdí contacto con Cantarranas. Me fui a estudiar a la capital pero el recuerdo de este brujo me siguió toda mi vida. Un día decidí de verificar si en realidad esas oraciones y sortilegios existen de verdad. Hice una investigación rápida sobre los sujetos de conversación que entreteníamos con mi amigo y encontré algunas pistas.

Para comenzar me pregunte ¿quien era san Cipriano?

Existen varios y dos de ellos son confundidos. El primero es el San Cipriano de Cartago. Este último
“nació hacia el año 200, probablemente en Cartago, de familia rica y culta. Se dedicó en su juventud a la retórica. En 248 y fue elegido obispo de Cartago. Al arreciar la persecución de Decio, en 250, juzgó mejor retirarse a un lugar apartado, para poder seguir ocupándose de su grey. Algunos juzgaron esta actitud como una huida cobarde, y Cipriano hubo de explicar su conducta. Unos años después, en la persecución de Valeriano, Cipriano no huyó, fue primero desterrado y luego, llamado del destierro, vuelto a juzgar y decapitado en el año 258.

El segundo es San Cipriano de Antioquia a quien se le atribuye el librito de Cantarranas. Poco se sabe de este santo y lo poco que se sabe viene lo pone en relación con otra santa, Santa Justina. Lo poco que se encuentra en las enciclopedias viene supuestamente de una compilación de tratados sobre la vida de los santos llamada el Flos Sanctorum donde según parece padre jesuita Pedro de Ribadeneyra en 1599-1601, publica datos biográficos de este Santo.

Según la edición del libro de San Cipriano que se encuentra en la biblioteca digital de la Universidad te Toronto, encontramos que “
San Cipriano es Nacido en Antioquia, entre Siria y Arabia, de padres muy ricos y poderosos, venció todas las artes mágicas hasta la edad de 30 años en que se convirtió a la religión de Cristo. Dejó escritos infinidad de libros de hechicería, producto de sus muchos conocimientos y de las propias maravillas que ejecutó en su época de mago, y que causaron la admiración de todas las gentes” (Jonás Surfino (traductor): El libro de San Cipriano, Monasterio del Brooken. Año de Gracia, 1001, Nueva edición mexicana sin, fecha. Pagina 11).



Este Cipriano se convierte al cristianismo se hace obispo y muere a manos de los persecutores de los cristianos. A notar que es coetáneo del primero.

Así pues, la primera pregunta consigue respuesta.

Ahora me quedaba otra pregunta. ¿El ritual descrito por Cantarranas es en verdad uno de los descritos por San Cipriano?



Salvo algunas variantes probablemente regionales o simplemente para acentuar el carácter horrifico de la cosa, el ritual de Cantarranas sigue casi al pie de la letra las instrucciones del libro.

Según el libro de Cipriano la cosa va como sigue:

“MAGIA DE UN HUESO DE LA CABEZA DE UN GATO NEGRO
Pon a hervir un caldero de agua con leña de vides blancas (vid, uva blanca) y de sauce, y cuando vaya a romper el hervor mete dentro de ella un gato negro, vivo, dejándole cocer hasta que se aparten los huesos de la carne (Deberá tenerse el gato metido en un saco o en una cesta bien atada para zambullirlo). Realizada esta operación, sácanse todos los huesos con un paño de hilo y colócase la persona que está haciendo esta suerte delante de un espejo, metiéndose hueso por hueso en la boca hasta que la imagen de la persona que realiza esta operación desaparezca del espejo, lo que supondrá que ese es el hueso que tiene la virtud de hacer invisible a la persona que lo llevare en la boca. Cuando quisiereis ir a alguna parte sin ser visto os meteréis el hueso en la boca y diréis:
‘Quiero estar en tal parte por el poder de la magia negra.’
Es de advertir que no hay necesidad de introducirse en la boca todo el hueso para hacer la prueba del espejo, basta apretarle un poco con los dientes”. (Jonás Surfino (traductor): El libro de San Cipriano, Monasterio del Brooken. Año de Gracia, 1001, Nueva edición mexicana sin, fecha. Pagina 149).

Así pues una practica milenaria del viejo mundo sigue probablemente vigente en nuestros días.
Nunca sabré si Cantarranas había leído el libro pero si es cierto que por la vía de la tradición oral se pueden transmitir conocimientos de generación en generación.

Si nota que los gatos negros comienzan a desaparecer en su vecindario, no me eche la culpa. En otras páginas les contaré otros hechizos que me transmitió Cantarranas.

Saludos y que disfruten.

lunes, 8 de noviembre de 2010

¡Ojo con el moco de chumpe!

Advertencia este texto contiene frases y contenido que podrían afectar el pudor de ciertas personas. Recuerde el uso del computador debe ser supervisado por los adultos.

La riqueza del idioma español hablado en América Latina es hermosa y extensa. Para denominar el mismo objeto o ser, existe una infinidad de palabras. Tomemos como ejemplo un animal típico de nuestra región mesoamericana, el pavo.

Los aztecas llamaban al guajolote Uexolotl (guajolote, gran monstruo). Meleagris gallopavo. Ue: grande; xolo: monstruo; tl: animal. “Monstruoso animal grande”. Fray Bartolomé de las Casas, en sus muy famosas Crónicas de la Conquista, lo llama “gallo de papada” y dice que es un ave de muy buen comer y es la mejor de todas las carnes.

La deformación de la palabra azteca ha pasado de HUEXOLOT a guajolote, jolote. Más al sur (sur de Guatemala, Honduras Nicaragua y Costa Rica) se le llama chumpe, chompipe, chompe. Estas últimas variantes nos vienen de la lengua chortí, en donde este animal se denomina chumpi (turkey (chumpe) o arak chumpi (domestic turkey)
. en cuanto al moco del jolote en chortí se le llama chumpi'te.




El jolote tiene la cabeza roja, sin plumas y sobre su pico crece una prolongación carnosa que cuando hace la danza de apareamiento cae sobre su pico como un trompa de elefante en miniatura, el moco. El jolote vive durante mucho tiempo y cuando tiene algo más que un año le nace en le pecho un mechón de pelo, oiga bien pelos no plumas, este es lo que la gente llama la barba del jolote.

Estos dos elementos, la barba y el moco del jolote, entran en juego en las tradiciones que a continuación les describo. Las tracciones mesoamericanas ligadas al cultivo de la tierra ponen al jolote como un elemento importante de la fertilidad. Sin embargo en otras tradiciones el jolote también puede ser asociado a prácticas mágicas.

En el centro de México, por ejemplo se acostumbraba degollar a un guajolote frente al hogar cuando éste se inauguraba. La sangre era rociada por las cuatro esquinas, el techo y los lados de la puerta; se desplumaba al ave, se la cocinaba y se la consumía ofrendando una parte a los dioses.

En Honduras, los grupos Lenca del sur-occidente, en sus practicas religiosas de preparación de campos de cultivo, conocidas como ceremonias de compostura, se acostumbra también degollar un jolote y rociar las esquinas del altar con la sangre del animal que, como en México, será cocinado y consumido por los miembros de de la comunidad implicada en la ceremonia (ver Anne Chapman: Los hijos del copal y la candela. Universidad Nacional Autónoma de México, 1992).

El pavo no dejo de tomar importancia en otras culturas. Así, éste es el animal típico de la fiesta de acción de gracias en los Estados Unidos o el plato de predilección en las fiestas de navidad en América del Norte.

En las prácticas mágicas relacionadas con el jolote, una de las más conocidas es la del poder que tiene el moco de guajolote de volver los hombres impotentes. Así mismo, el poder que tiene su barba como antídoto a ese problema. Una cita interesante con respecto a la impotencia viene y su relación con el jolote nos viene de “El diccionario de medicina tradicional mexicana” que dice así:

En el México prehispánico, la impotencia era reconocida por sus dos manifestaciones, la retención del semen y la ausencia de erección, cuyas causas eran consideradas fisiológicas y mágicas. Las primeras correspondían a la retención del semen, bien fuera por un susto durante el acto sexual o porque en el transcurso de las fantasías nocturnas no se llegaba a la eyaculación. En cuanto a la falta de erección, respondía generalmente a causas mágicas; para provocarla (la falta de erección) daban de comer o beber el “moco de guajolote” para que “no pudiera armarse el miembro gentil”.

La citación no es extensa y es por eso que les voy a contar una historieta que pone en relación un amigo para el que trabaje como conductor cuando tenía unos 18 años y las consecuencias del poder mágico del chompipe.

Este señor era muy mujeriego y siempre tenía por allí una movida, un desliz, y de vez en cuando se encontraba en situaciones embarazosas debido a su debilidad ante la tentación. Don Nepomuceno, aprovechaba cualquier apagón para tocarle las nalgas a la trabajadora o cualquier domingo de fiesta para echarle el cuento a alguna muchacha.

En una de tantas, el don le dio albergue a una familia monoparental donde la María, la jefa de familia, era una mujer hermosa y evidentemente al gusto de don Nepo.

Don Nepo, que vivía en el pueblo y que iba a su plantación de vez en cuando, comenzó a hacer sus viajes más frecuentes y a quedarse a dormir mas seguido en su hacienda de la montaña. Yo lo iba a dejar en su camión y el me mandaba de vuelta al pueblo con la orden de venirlo a buscar la semana siguiente.

Tal parece que las relaciones entre don Nepo y la María eran de una pasión verdaderamente tórrida. Según dicen las malas lenguas y l amia que no se queda atrás, ellos lo hacían a toda hora y en todo lugar. Una vez lo hicieron en la cocina. Según dicen, se tumbaron en el suelo y en la caída aplastaron un pato que por casualidad pasaba por allí. De eso me acuerdo porque cuando fui a buscar a don Nepo me esperaba una sopa de pato muy buena.

Bueno, las pasiones de don Nepo duraban ya un cierto tiempo y él se sentía en la gloria, el súmmum del éxtasis por decirlo así. Con el paso del tiempo don Nepo decidió que era tiempo de salir a cazar. Las cosas con la María iban bien pero era tiempo de buscar nuevas aventuras. Así pues, se puso manos a la obra.

Pero don Nepo no contaba con la astucia de María.

Don Nepomuceno, un hombre simpático, sonriente, bromista y pelador de dientes, se volvió calmo, hablaba poco y su cara reflejaba una gran preocupación. Se puso a fumar de noche y no dormía… su situación era desesperada.

- ¿Y que le pasa don Nepo? Le prguntaba yo
- Nada mijo, me decía, las deudas, el precio del café, usted sabe cosas de agricultor.

Pero yo me decía que algo estaba pasando. Don Nepo sólo estaba bien cuando estaba en la montaña a lado de la María.

Un buen día don Nepo me dice:

- Prepárese mijo vamos a ir a dar una vuelta donde un amigo mío que vive del otro lado del cerro La Pelona.

- Y que va ir a hacer a ese verguero don Nep, allí no hay ni moscas.

- Mire mijo, allí no hay ni moscas, pero vive allí un hombre que se las sabe todas, las de él y las ajenas.

- Déle pues, ¿Cuándo nos vamos?

- Mañana en la mañana, pero no le diga a nadie donde vamos.

Así fue… En la mañana salimos del pueblo hacia el cerro La Pelona.

Allí pues, llegamos a una casucha humilde pero limpia donde vivía un viejito sólo y sin otra compañía que sus gallinas caparazones de cuzuco y un perro flaco.

- ¡Buenas amigo! saludó don Nepo.

- ¡Buenas don Nepomuceno! ¿Qué lo trae por aquí?

- Mira muchacho, me dice, anda échate un fresco allá donde la Paula y me venís a buscar dentro de una hora.

Dentro de una hora regresé don Nepo estaba radiante de felicidad.

- Putala don Nepo ¿Qué putas le pasa? parece que vio a su ángel de la guarda.

- Mire mijo lo que le voy a contar es un acosa de hombre. No se la cuente a nadie pero es que me habían dado agua de culo (la expresión agua de culo viene de otra tradición relacionada con la impotencia y la sumisión del hombre hacia una mujer).

En realidad, don Nepo no me dio detalles pero yo quede con la intriga y tuve que esperar algunos meses para conocer el resto.

De regreso de La Pelona pasamos por donde otro amigo de don Nepo, Nayo Mendoza.

- ¡Buenas Nayo!

- ¡Jueputa, jodido! Si es Nepomuceno Castro ¡la mera verga!

- Si hombre, aquí visitándolo.

- Y en que puedo servirle don Nepo.

- Mire amigo, tengo aquí un problemita, pero usted tiene la solución en sus manos y sin ninguna dificultad usted puede ayudarme.

- Diga nomás don Nepo.

¿Su señora cría jolotes verdad?

- ¡Si!

- Quiero que me venda un jolote macho que tenga barba y que tenga un poco más de año y medio.

- ¡No joda! ¿y ese es su gran problema?

- ¡Perece que no he acabado! Mire yo no me llevo al jolote. El jolote se queda aquí en su casa. Lo tiene que poner aparte y no deje que machuque a las jolotas y que se mezcla con los otros. El mes próximo cuando la luna esté tierna, mátelo en la noche, córtele la barba y entiérrelo no se lo coma. Yo voy a pasar a recoger la barba que usted va poner en un pedazo de manta limpia.

- ¡Pucta non Nepo! ¿y es que ya se hizo brujo?

- No Nayo, es un problema de hombre. Si me hace ese favor se voy a pagar bien.

En aquel tiempo un Jolote costaba 50 pesos y don Nepo le ofreció a Nayo 150 pesos.

- Bueno pues, le dice Nayo, pase el mes que viene, ay le voy a tener la papada.

- Ta bueno pues, le dice don Nepo.

Yo entre tanto, seguí con la intriga.

Un día estoy con un fregado que se las daba de brujo y que se sabía unas cuantas oraciones. Del timbo al tambo y entre fresco y fresco, le pregunto al fregado.

- Oime, vos que te las das de brujo, que es esa papada que las mujeres les dan agua de culo a los hombres.

- Son puras mierdas, me dice ¿Porque me preguntas eso?

- No, es que un don que yo conozco, le digo, me dijo que a el le habían dado agua de culo y fuimos a ver un don a La Pelona. Después fue a comprar una barba de jolote donde otro gallo y bueno pues…

El Fregado comienza a reírse y no lo podía parar.

- No jodás, me dice, a ese don no le dieron agua de culo. Le dieron moco de chumpe.

- Que es babosada pues le digo yo.

- Mira me dice, cuando una mujer quiere amarrar a un hombre, o sea, que quiere que él en la cama sólo funcione con ella. Ella mata un jolote en luna llena, la corta el moco lo cose con una serie de cosas que yo no conozco y le da la sopita al marchante como si nada.

El cliente la encuentra buena, se la toma y después la purrunga le queda como moco de chumpe y sólo se le para con la mujer que le dio el juguito, pero no le funciona con ninguna otra. Pero eso sólo las hechiceras lo pueden hacer. ¡Puta madre! a ese don le salió la venada careta.

- Y la barba del jolote para que sirve pues?

- Ese es el antídoto, el contra, pero no es cualquiera el que lo conoce.
Mi abuelo Román decía que esa papada había que tostarla molerla y bebérsela. Pero mezclada con otros perendengues que yo no conozco.

Así pues, cuando el mes siguiente cuando la luna estuvo tierna, don Nayo cumplió con su palabra. Non Nepo fue a buscar la barba del jolote y se la llevo a su casa.

En una de esas me dice:

- Mijo, mañana nos vamos para Danlí tengo que ir a ver a un hombre que conoce de remedios y va a curarme de la papada que le conté.

Pues al día siguiente nos fuimos donde un don que practicaba las artes ocultas y que curaba maleficios. Allí llegamos, don Nepo entro el la casa del señor y se quedo allí algo así como dos horas. Al rato regresó y me dice:

- Ahora si mijo ya la cosa está buena.

Don Nepo recupero su talante original. Las risas volvieron y su labor de faldero continuó.

Bueno, esta historia es verdadera y se las cuento para que vean como una tradición milenaria se ha transmitido hasta ahora. Así como es bueno comerlo en nacatamales, el pavo está rodeado de toda un aura de poder que no refleja su fealdad y su estupidez.

Así pues, si siente que de repente no prende ni de cuesta abajo, si siente como si le tiemblan las tabas y que ya no le funciona el animalito, si se siente desanimado lento y sin ganas de hacer lodito. No compre Viagra consígase una barba de jolote y valla busque al señor esotérico de Danlí. Al mismo tiempo si su mujer mata un jolote, fíjese bien onde pone el moco, no valla ser que lo amarre. Porque como decía mi papa “la belleza se hizo para admirarla y para tocarla cuando es posible”

Saludos

sábado, 9 de octubre de 2010

Alfredo Zitaroza y La cantata del pueblo

Hace mucho tiempo, en los años 1980, un amigo me regalo un casete que contenía una obra colectiva de Alfredo Zitarrosa y otros artistas: la Cantata del Pueblo
Obra monumental y vigente 40 años después de su aparición y de su desaparición.



Esa obra es un elogio al hombre y a la mujer que luchan por la construcción de una tierra nueva donde el pensar distinto no sea una amenaza a la integridad de la persona o del grupo que intenta hacer el cambio.

40 años después.

En 1969, Zitarrosa y un grupo de artistas del Uruguay, Yamandú Palacios y el director Amanecer Dotta, entre otrtos, montaron la obra Cantata del pueblo. La obra tuvo éxito y se difundió por toda América - hasta en Honduras donde recopilé mi casete. Sin embargo, la represión en el Uruguay durante los 70 hizo que los originales de la obra desapareciesen (esto según la información obtenida de La fundación Alfredo Zitarrosa en 2008) y consecuentemente, encontrar esta en la actualidad era mas difícil que encontrar una aguja en un pajar.

Dadas esas circunstancias en 2009 me permití de convertir mi vieja cinta en formato MP3 y ponerla en la red dividida en 6 segmentos que corresponden à la obra de origen. La calidad de sonido no es tan buena pero el propósito es de ver si aquellos que tienen discos polvorientos en sus sótanos, los saquen y hagan reaparecer obras de tan bello contenido.

Y como decía una amiga española “a falta de pan las tortillas son buenas”

Sigan el vínculo "Cantata del pueblo" descarguen el Zip y disfruten!!!

Aqui otro vínculo "Canto nuevo"

Un abrazo

viernes, 20 de agosto de 2010

Un espíritu Chocarrero a tiros se espanta

De nuevo al ataque.
Por allí en algún rincón de mis memorias me encontré una historia un poco polvosa, sin embargo, con la risa que me dio al recordarla, todo el polvo se fue de una sacudida.

Bueno, primero les presentare los personajes y el contexto de la perra.

En este asunto intervienen:
Don Marco Antonio Tercero Molina. Este respetable señor es oriundo de San Marcos de Colón. Hijo de Don José María Tercero el mejor amigo de mi abuelo.

Por allí entre parientes, Don Toño o Toñito, como popularmente lo llama la gente, es compadre de mi papa, varios de sus hijos son ahijados de mi papa. Don Toño, tenía unas tierritas que colindaban con las de mi papa y en tiempos de cosecha de café él venía del pueblo para hacer la cosecha. Llegaba siempre a la casona de la montaña entrada la noche y con él, ciertos trabajadores quienes en general eran parte de su familia. Así fue como conocí a Reinaldo, Santiago, Chemita, Neto y otros.

Don Toño tiene una particularidad; siempre se vistió como un verdadero paisano: Sombrero ancho de palma, pantalones amplios, camisa holgada, y un machetón tres clavos de la marca Collins en bandolera. Otra particularidad de don Toño, es su educación innata y autodidacta, su lenguaje, como dice el mismo, es humilde pero florido. Así pues desde que asomaba en la cuestecita de la casona ya comenzaba a saludar:
- Buenas nooches compadre, buenas noches comadre.

Ya mi papa decía:

Bueno mujeres pongan el cafecito que el compa Toño está llegando.
Buenas noches compadre, que sorpresa de verlo.

Y respondía don Toño:

- Bueno pues, como ve, las vicisitudes de la vida nos obligan en ciertas circunstancias a tomar decisiones que no concuerdan necesariamente con los planes establecidos con antelación. No embargante, el camino de las labores nos obliga a movilizarnos para recolectar ese grano precioso que nos permite de pasar un tiempo sin pedir los empréstitos a las instituciones de financiamiento….

- Y como quedo la familia por el pueblo, le preguntaba mi papa.

- Muchos recuerdos, muchos recuerdos. Respondía don Toño

Ya descargábamos las mulas con los calaches del compadre y las mujeres le preparaban un cuarto a él y a sus acompañantes.

Ese trajín duró desde aproximadamente 1972 hasta que Toñito vendió sus tierras en los años 1980 a Virginia Rico.

Ya en otro escrito les contare más a cerca de don Toño.

El otro personaje de la historia es mi papa. Este no necesita presentación solo tienen que leer el blog y sabrán quien es.

Neto Tercero es otro personaje que interviene en esta anécdota. Este es sobrino en segundo grado de consanguinidad de don Toño. Neto es de mi misma edad y para esa época teníamos alrededor de 16 años. Neto era un chigüin alirusado, medio chele y pelo parado, tenía los dientes medio salidos y hablaba medio chifladito y muy rápido. No se por que digo era, aun esta vivo. En todo caso, Neto era chistoso y siempre estaba listo a hace bromas. Neto es otro más, al igual que otros personajes de esta historia, que debido a los conflictos políticos en nicaragua, se vio desplazado en Honduras.

Ramón Mendoza (Monchito), era en esa época un solterón empedernido. Mi mama lo había contratado para que le ayudara ha fabricar queso en el, pueblo. Al final se encontró trabajando en la montaña donde se amachinó con Juanita la de Mingo Duarte. Moncho era otro que siempre estaba listo a hacer cualquier tontera por tal de hacer reír la gente. Al momento de la historia trabajaba como cortero de café en la plantacioncita de mi papa.

Doña María Martínez, una señora muy devota, y buena amiga de don Toño. Ella admiraba mucho à don Toño y siempre le ayudaba en la cosecha de café. Se sabía todas las novenas y los rosarios de memoria y siempre andaba con ella una camándula bendecida por el capitán Barahona.

Esa vez estaba también Eva, la segunda hija de Toñito y otros trabajadores de los cuales no recuerdo el nombre.

No podemos olvidar los personajes que dan origen a esta anécdota. Se trata de la familia Carrasco. Ellos eran: Doña Marta Bonifacia, Juana (Juanita la hija de la doña), Marta, Jorge, José y Fernandito (los hijos de Juana). Esta familia vino a honduras como consecuencia de los desplazamientos causados por los combates entre la Contrarrevolución Nicaragüense y el Ejército popular Sandinista. Doña Marta y su marido Beto Carrasco, habían sido trabajadores de mi abuelo y mi papa los conocía y es así que las señoras se encontraron viviendo en la casona de la montaña. Esas doñas eran supersticiosas y creían en todo tipo de espantos y brujerías.

Bueno Vamos a dejar las presentaciones y les voy a contar la pasada.

Durante los meses calidos, las visitas a la plantación no eran frecuentes, en todo caso para mí. Yo estaba en la escuela secundaria y era sobre todo mi papa quien iba a supervisar los trabajos. Durante esos periodos, solamente las doñas y ciertos trabajadores vivían en la casona de la montaña.

Una vez, la Juanita vino a la casa del pueblo toda asorochada y con los pelos de punta diciendo que un espíritu chocarrero no las dejaba dormir. Ella aseguraba que desde que apagaban las luces el espíritu comenzaba a tirarles piedras y terrones de adobe. Ella decía que ya no encontraban que hacer; que el ajo, el agua bendita y las oraciones no daban ningún resultado. Ella decía que posiblemente era el espíritu de su último hombre que la andaba espantando por que de repente le quería transmitir un mensaje del mas allá.

Mi papa medio incrédulo como el era le decia:

No mija, esa es cabeza que te han metido y tronco que te han dejado. No hay tales espíritus. Esos deben ser ratones. Tome estos cinco pesos y cómprese unos cubos de matarrata, y ya va ver como se le van los espíritus.

La Juana respondía:

Las tres divinas personas, sagrado corazón de Jesús y el santo niño de Atocha. No es con Matarratas que esa brujería se va a ir.

Y mi mama:

Son puras papadas esas. Yo viví en esa casa casi 15 años y nunca oí nada. El único que nos dio un susto fue Rogelio Merlo una semana santa. Esos tontos de mis hijos creían que era el Judío errante.

Bueno, si no creen decía la Juana voy a ir a ver al padre para que me de mas agua vendita y palmas ventitas para poner cruces en todas las esquinas del cuarto. Y ya se iba desilusionada porque nadie le creía su historia.

Bueno, ya entrado el mes de noviembre, cuando la cosecha de café comenzaba, Nosotros, los hombres de la casa nos preparábamos para ir a pasar los meses de noviembre diciembre y parte de enero en la montaña.

En mi caso particular, ese año, tenía unas ganas de ir solo por curiosidad del tal espanto.

Al llegar a la casona, después de haber arreglado el material para comenzar la cosecha, me dirigí a la pieza donde dormía la familia Carrasco. Mi sorpresa fue enorme cuando vi en cada esquina de la pieza, una buena cantidad de cabezas de ajo, cruces de palma bendita, vasos de agua vendita y estampas de santos con sirios encendidos al pie.

Ya entro en la cocina y le pregunto a Juana:

¿Aja Juanita, y le siguen tirando piedras?

¡Hummm...! no paran, a pesar de todos los santos y el agua bendita que les he puesto.

Así quedo la cosa.

La primera semana pasó. Yo me desvelaba sólo por ver u oír si alguien o algo tiraban piedras.
A parte la sinfonía estereofónica de ronquidos y pedos de doña Bacha y de mi papa nunca oí nada.

¿Y entonces juanita, las piedras?

Alabado sea el señor. Desde que ustedes vinieron nada de piedras.

La segunda semana pasa y mi papa y yo bajamos al pueblo el fin de semana.
De regreso a la montaña. Juanita estaba en todos sus estados.

No pudimos dormir anoche, nos dice, Viera el piedrero (sic) que nos cayó anoche.

Le digo a mi papa: ¿Usted cree en eso papa?

El viejo me responde: Mirá yo no creo ni dejo de creer, pero yo creo que son vivos los que tiran piedras. Los muertos están muertos.

Cuando mi papa me dice eso una chispita se encendió en mi cabeza de adolescente y comencé a fraguar un plan.

Allá un día en la tardecita el chuchito de Juana comienza a ladrar. Y un poco a lo lejos oímos los silbidos y los gritos de un arriero de mulas.

Mi papa que se fumaba su Royal en el corredor de la casa me dice:

Ese debe ser el compa Toño que viene a cortar su cafecito.
¡Juanita! Ponga el café por allí viene Toñito Tercero y hay que recibirlo.

Efectivamente. En pocos minutos vimos aparecer las mulas de don Toño.

Buenas noches compadre, etc., etc.

Mis ideas se volvieron mas claras cuando vi que don Toño traía con él a Neto, doña María Martínez, Eva y otras dos personas.

Le digo entonces a mi papa:

Papa, ahora que don Toño esta aquí me iré a dormir al tabanco con la mozos.
Mi cama se la puede dar a su Compadre y la otra pieza a las mujeres para que tengan mas intimidad, sobre todo ahora que Evita esta con doña Maruca.

Hombré, dice mi papa, Ta bueno así vamos ha hacer.

Ya las mujeres habían hecho el café y doña Bacha y Juana ya se habían encargado de contarles la historieta de las piedras a doña María y a Eva quienes se morían de miedo.

Pasaron así varios días. Yo continuaba durmiendo en el tabanco con los trabajadores y platicando con Neto. A veces en la tardecita nos íbamos juntos a chupar caña al cañal del viejo y en una de esas le digo:

Neto ¿usted ha oído la historia de que tiran piedras en la casa?

¡Si! me dice Neto, doña María no duerme del miedo.

Mire compa, le digo, esas son puras papadas. Yo me duermo tarde y me despierto en la noche para ver si oigo eso y yo no he oído nada. Y desde que llegamos con mi papa las doñas dicen que no oyen nada.

Yo he pensado en algo, pero si se lo digo no le diga a nadie.

Déle pues, me dice Neto.

Mire, le digo yo, yo les voy a dar un susto a esas viejas para que se les acaba la jodedera con esas piedras.

¿Y que va a hacer pues? Me dice Neto.

Hoy en la noche voy a arrancar un pucho de terrones de adobe y se los voy a tirar. Lo mas que puede pasar es que mi papa se de cuenta y me pegue una cachimbiada o que sea chistoso y que el tal espíritu desaparezca.

Los ojos de Neto brillaron de un brillo metálico, se frotó las manos y me dice:

Yo le ayudo.

El clavo, le digo yo, es que Moncho duerme con nosotros y no se si nos denunciaría.

Cuéntele a él también, me dice Neto.

Y Le cuento a Moncho.

Moncho me dice que no va decir nada pero que el no tira piedras porque no quiere perder el trabajo.

Bueno pues, esa noche esperamos que todos los candiles fueran apagados y que la sinfonía de ronquidos empezara.

Mi papa fue el primero en roncar, siguió doña Bacha, dona María y así sucesivamente.

Esperamos un poco y le digo a Neto, Hey compa ta listo
¡Si! Me responde Neto.

Bueno pues, cada uno agarramos un terrón de adobe y lo tiramos en la pared de la pieza donde dormían las Carrasco.
¡Pafff! ¡Paff! Los dos terrones que se estrellan en la pared.

Los ronquidos se paran de un solo tiro y los rezos comienzan automáticamente.

La Juana se despierta ya toca las tablas que dividían su cuarto y el de mi papa y su compadre.

Ya oimos nosotros que le dice a mi papa:

¡Don Joche, don Joche, ya oyó!

Si mija, le dice mi papa, ya oí.

Entre tanto si hacer ruido yo le dejo ir cachimbazo.

¡pafff! El terrón se estrella

Ya doña María se había despertado y unía sus oraciones a las de las carrasco junto con Eva.

El traqueteo de mandíbulas era como oír las maracas del conjunto La Escupitina.

No prendan la candiles, les susurra mi papa y luego dice:

¡Jumm, tirate otra hombré!

Yo le doy un codazo a Neto y les dejamos ir dos terrones de un solo toque.

¡Jodido compadre levantémonos! Por aquí anda un pendejo que nos quiere asustar.

Ya las mujeres habían encendido los candiles y Neto, Moncho y yo fingíamos estar asustados como el resto de la gente.

Mi papa saca su pistolita 22 y le dice al compadre de sacar su tres clavos.
Vamos a salir compadre y le vamos a dar un susto a ese condenado.

Yo voy a ir primero le dice mi papa.

Mi papa sale por la por la puerta seguido de don Toño.

Doña María, bien intencionada levanta el candil y entre dos salves le dice a don Toño:

¿Le aluzo Toñito?

Sagrada pasión de Cristo Marillita, le dice don Toño, esconda ese candil y no pare de rezar.

Ya mi papa estaba afuera disparando con su pistola.

¡pen, pen, pen! Los tiros.

Toñito detrás de mi papa con su tres clavos cinchoneando los postes ¡Chililín, chililín…!

Sígalo compadre, le decía mi papa, por allí va… y ¡pen, pen, pen! Los tiros y ¡Chililín, chililín…! El tres clavos.

Agárrelo que le pasa cerquita le decía Toñito.
Perece que estoy cargando el cuete, le contestaba mi para, dispárele usted con el machete, le decía.

Parate allí, hijo de lucifer, le decía Toñito, no nos obligés a utilizar la coerción o la premeditación y la alevosía o la ventaja. En nombre de la ley de los hombres y de la ley mosaica dictada por nuestro grande y poderos señor; transeúnte, semoviente, te ordeno que te parés o haré justicia con mi tres clavos como San Miguel Arcángel la hizo con su espada. Y ¡Chililín, chililín…! El tres clavos.

Ya mi papa había cargado su cuete y jalado los otros 6 tiros al mismo tiempo se había acercado de su compadre para calmarlo y decirle que era tiempo de entrar el ser se había escapado.

Ya entran en la casa los dos viejos, cansados con el resuello agitado de tanto correr y de tan buena actuación.

¡Jodido! Dice mi papa. Ese jodido no vuelve a venir aquí.

Toñito entra también con un puñado de terrones en la mano y dice:
Mire aquí encontré este puchito de terrones al lado del horno de hacer pan, allí agarraba las municiones para tirar, ese tal por cual.

Entre tanto neto y yo hacíamos un esfuerzo sobre humano por no reír. El plan había funcionado de maravilla y con la ayuda inesperada de los compadres.

Bueno, así pues todos regresamos a nuestros aposentos y la durmia continuó.

Allá unas tres horas mas tarde el perro comienza a ladrar, y alguien le da un puntapié.

Mi papa se despierta y despierta al compadre.
Le hace signo de no hacer bulla, toma su revolver, abre la ventana con cuidadito y se coloca al lado de la ventana. Con el rabillo del ojo hecha un vistazo hacia fuera y mira un hombre parado frente a la ventana.
Mi papa le dice al hombre:

¡No te movás, si te movés te quemo!

No, don joche le dice el hombre, no me tire, soy Venancio, hijo de don Albino.

Venancio, un esquizofrénico, que se paseaba en la noche por todas las casas de la aldea y esa noche ya cansado de su paseo nocturno había decidido de buscar un lugar donde dormir.

…y que querés, le dice mi papa.

Dormir, responde Venancio.
Bueno allí en el corredor esta el tabanco de los aparejos, subite allí y dormite deja de andar jodiendo gente.

Nancho se subió al tabanco, mi papa le quito la escalera y así termino nuestra agitada noche.

Al día siguiente don Joche y Toñito eran los héroes de la situación.

Las candelas el agua bendita, los ajos y el espíritu chocarrero desaparecieron y mi papa supo que yo había lanzado los terrones solamente en 2005. Neto y Moncho habían bien guardado el secreto.

Hasta la próxima.

viernes, 7 de mayo de 2010

Era el Cadejo o el perro del vecino

En la misma línea de relatos, miedos y supersticiones, les entrego hoy la leyenda de el Cadejo.
Un Cadejo es un animal legendario de la región mesoamericana, extendida entre las zonas rurales e incluso urbanas de Centroamérica. Se dice que es un mítico perro (o dos perros) que generalmente se le aparece a quienes deambulan a altas horas de la noche. Este animal mítico se le atribuye poderes misteriosos.

Según la definición encontrada en la enciclopedia en línea el cadejo se presenta de diversas maneras según las regiones. A continuación les entrego la caracterización del Cadejo según Wikipedia.

Representaciones del Cadejo.

Las diferentes versiones de la leyenda en Centro América describen a un cadejo blanco y uno negro; benigno y maligno respectivamente. La leyenda del Cadejo es posiblemente el vestigio de una creencia precolombina que supone que todo humano posee un animal de compañía (un alter ego que el la tradición mesoamericana se conoce como Nahual). El Nahual es el doble del hombre, de tal manera que la enfermedad o la muerte del primero conllevan la enfermedad o la muerte del segundo. La creencia supone la existencia de un animal compañero para cada hombre.

Es de aclarar, que ninguna relación directa ha sido establecida entre el Cadejo y el Nahual. Así, el artículo de Wikipedia continua…

Dicho animal acompaña al hombre en todos sus viajes solitarios por la noche; y en la versión de dos cadejos, el blanco lo protege y lo defiende contra los malos espíritus encarnados en El Cadejo negro, color tenebroso que simboliza la muerte, o sea, el mal en todas sus manifestaciones.

La versión de mi infancia viene de muchos relatos contados por los campesinos que trabajaban en la pequeña plantación de café de mi papa. Otro relato de este animal proviene de mi mama que asegura haberlo visto por lo menos una vez.

En las variantes de la leyenda que del Cadejo de la región sur de Honduras existe efectivamente dos Cadejos, el Negro y el blanco. Los dos malos porque no son el producto de la creación divina del buen Dios. Sin embargo, el Negro es aun más malo que el blanco. Este último casi nadie lo ha visto pocos son los que se han enfrentado a ese animal.

Existe en las explicaciones del comportamiento del Cadejo una dicotomía que nos recuerda ciertos comportamientos humanos. En gran parte el comportamiento del cadejo es como una moraleja de la lealtad y la traición. Un cadejo blanco por ejemplo, puede ser tu compañero y ser completamente inofensivo. Por otro lado si aun por accidente lo atacas se puede convertir en une bestia horripilante malvada y poco fiable.

Si continuamos nuestra descripción de nuestro Cadejito, nos damos cuenta que este en la variante del sur de Honduras, se aparece sobre todo a loa jinetes que se pasean en altas horas de la noche y durante las noches de luna.

La descripción que Zacarías Gutiérrez y Santos Hernández hacían del cadejo, describían un animal pequeñísimo en forma de perro. Ese, según ellos, es blanco (o negro segun el caso) y pachón y lo que hace la diferencia entre un perro y otra cosa es que tiene los ojos rojos como fuego y la cola está completamente desproveída de pelo y de carne. La cola es simplemente una cadena de huesos que se entrechocan al ritmo del trote del animalillo. Ese tableteo óseo previene al caminante de la presencia del espectro. En los caninos ese animal aparece al lado o delante de los jinetes y los acompaña o les obstruye el camino durante el camino hasta la casa.

Mi papa decía que el cadejo blanco es una verdadera compañía y que por ningún motivo hay que espantarlo tratar de darle golpes con las riendas o siquiera insultarlo. Si se hace eso el animalito gentil se convierte en un verdadero monstruo que toma formas horripilantes capaces de volver loco al más valiente de los valientes.

El cadejo negro, según el testimonio de los campesinos nunca aparece al lado de los jinetes. Este aparece de frente y le propósito es de inmovilizar el caballo o la mula con el fin de atacarse al jinete. La manera de inmovilizar la cabalgadura es pasando entre las patas del caballo, comenzando por las patas de adelante. Al pasar así entre las patas del caballo, este queda completadamente inmóvil y por más que uno espuelee al caballo este no se moverá. Una vez inmóvil el Cadejo negro se monta en ancas y hace ver las peores visiones de horror al jinete.
Decían los viejos que si atacabas al blanco, además de hacerse enorme éste se te maneaba el palenque y te dejaba allí plantado toda la noche y por nada ni nadie te podías mover ni bajarte del animal hasta la salida del sol.

De todos los que me contaron historias del Cadejo, sólo mi mama tuvo loa osadía de atacarlo. Mi mama era un tipo de mujer que, según ella, le gustaba el jolgorio. Iba a las fiestas montada en la mula pedorra de mi abuela. Aclaro que era la mula la pedorra. Ella también comerciaba con productos agrícolas, maíz y frijoles entre otros. También era rezadora y pertenecía, según ella, a la orden de los laicos franciscanos. Aun cuando iba a los bailes siempre andaba fajada la cuerda de san Francisco, que había bendecido el padre Urcuyo. Esa cuerda aun está en el viejo baúl de mi mama y tal parece que cuando muera habrá que enterrarla con ella. Esa cuerda según dicen es poderosa. Ella la protegió de las malas tentaciones hasta los 33 años cuando una vez que fue al pozo se le olvido ponérsela y le apareció el diablo. Éste llevaba por nombre José Izaguirre. El resto de la historia usted ya la conoce.

Bueno, según el relato de mi mama, ella venía de El Anonal de un fandango. Al pasar bajo el palo de guanacaste del panteón de San Pedro, el mismo que supuestamente cubre la sepultura de mi bisabuela, ella vio salir de allí un perrito blanco que se puso à caminar al lado de su mula. Cuando ella vio eso, lo único que se le ocurrió fue sacarse la cuerda de san Pancho. Una vez fuera se la anudo en la mano para no perderla y le pidió al animal que se fuera. El animal siguió caminando sin tomar en cuenta las palabras de mi mama.

Mi mama sabía que ella estaba protegida por el poder del Bendito. Esta doña tenía una armadura divina que ni el mismo diablo hubiese traspasado. Además de la cuerda tenía la Magnifica del cristo negro de Esquipulas, un escapulario con la oración del caminante y un rosario con perlas negras que había traído de sus romerías a El Sauce y a Ciudad Antigua. Además un crucifijo que había mandado hacer con una cadenita de oro que le había dado mi abuela.

Bueno, haciéndole confianza a todos esos perendengues, ella le pidió de nuevo al Cadejo que se fuera. Según ella le dijo que ella no necesitaba compañía que ella tenia suficiente con todos sus talismanes y que el poder de Dios estaba con ella. El perro pendejo no le hizo caso. Entonces mi mama como era güevona y mujer de pelo en pecho, se decidió a pasar a la acción. Bueno como no haces caso, le dijo, aquí te va… y le suelta el primer riendazo con la cuerda de San Francisco. El animalillo no tuvo tiempo de reaccionar y convertirse en el monstruo que mi mama esperaba. Del riendazo que le pegó hizo levantar una nube de polvo de la piel del animal. Este último se metió al monte y mi mama pico la mula al trote hasta llegar a la casa de mi abuela.

Nunca sabremos si en realidad era el Cadejo o el perrito blanco del vecino pero mi mama jura que era el Cadejo y que no le hizo nada gracias al poder divino de sus talismanes.

Mi papa y los trabajadores de la plantación, menos religiosos y más apegados al orden tradicional del combate contra los sobrenatural, Decían que la mejor manera de protegerse contra ese espanto era de lo mas simple. Un buen jinete siempre lleva un sombrero. Mi papa decía que un jinete destapado se parecía a una purrunga y nunca permitió que yo o mi hermano montáramos sin sombrero.

Otro elemento de la parafernalia del jinete es le machete envainado y bien afilado. La pistola es en muchos casos también es parte de ese equipaje. Muchos vaqueros se pasean también con sal en las bolsas del pantalón. La sal protege a estos de las garrapatas y les ayuda muchas veces a atraer las vacas y las mulas que se esconden en los matorrales.

Todos esos elementos son efectivos contra el poder del Cadejo. Mi papa decía que cuando se agarra un camino solitario y si se tiene temor de encontrarse con un espanto, el jinete sólo tiene que ponerse el sombrero lo de atrás para adelante y problema resuelto. Eso es algo así como la medicina preventiva. Sin embargo, si el cadejo le manea la mula, el mejor remedio es llevar lo más frecuentemente un limón. Entonces saque su limoncito córtelo con su machete y muerda la hoja del machete. Allí nomasito la mula comienza a moverse y el cadejo se desvanece. Después de eso, decía mi papa, sólo le queda picar la mula y si se olvidó ponerse el sombreo como le dije antes, hágalo y vera que llegara con bien. Cuidado! no muerda el machete del lado del filo porque si es bocón, su boca se le puede hacer más grande.

Así pues termina este relatillo que como ve da una visión un poco diferente de la que generalmente se encuentra en Internet. Busquen relatos y compruébenlos con loa viejos. Transmítanlos, esos cuentos forman parte de nuestro patrimonio cultural.

Si alguien conoce la leyenda de la chula le agradecería me la transmita necesito cotejarla con la mía… un abrazo

lunes, 19 de abril de 2010

La otra España : Mocedades

Mi hija de 12 años ganando un concurso de canto el viernes pasado


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