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viernes, 11 de enero de 2013

Bueno mijitos… ¡Ya me jui! voy ver si ya volvió la bola chata, N° 2



Para los que visitan por primera vez este sitio no olviden de leer la primera parte de la entrevista así entenderán mejor.

Como les prometí aquí les dejo las ultimas líneas de esta entrevista hecha a doña Anita.

Espero la disfruten.

Mis agradecimientos a todos los que dejaron un comentario y sobretodo a mi primo Byron que también estuvo a punto de ver al duende allí en las dificultades.

AV.- Otra vez este Raúl (su hijo) si no hubiera sido Margarita… se lo llevan también los malos. Fíjese que había agarrado una gran junta con un mentado… un hijo de don Ricardo, que se murió hace poco… que mato a la mujer en Tegucigalpa… ya no me acuerdo del nombre.  Pues allí caminaban con Raúl y ese señor le gustaba practicar cosas fellas … y se ajuntaban con Raúl y platicando papadas y preguntándole por la mujer, que ya se le había ido. Allá tardísimo, venia Raúl, aja usté y no ve que allí por donde son las rockolas (los prostíbulos de Lupe Pastor y Claudina Díaz)  un montón de lechuzas blancas  y allí lo treiban pepenadito y el venía corriendo y aquellos animales detrás de el y el con la caldereta… ay ay, ay  y gritando  y se levanta Margarita cuando oye los gritos  y lo mete a la casa y allí en el mero postesito estaba una mujer de vestido blanco y ya lo iba a agarrar a Raúl… no si vea salen cosas fellas aquí, ni quiera Dios.

Aquí en este barrio (Barrio Santa Clara), me contó un muchacho, aquel Mallillo el que vende perendengues, que dice que una vez venia el de arriba (barrios El centro, Las Flores…) bien tarde, dice, y en esa esquina (entre la séptima avenida y la novena calle) una chanchona que así era (hace el gesto de aproximadamente un metro de alto) con aquel poco de chanchitos y que se viene sobre mí. Me puse las canillas en la nuca corriendo para abajo. Llegué a mi casa, dice,  yo  me dije que aquella chancha debe ser aquella señora que se lleva pidiendo de casa en casa con aquel montón de chigüines.

Es bien chistoso ese muchacho… pues así fue, dice el muchacho, Allí me salio esa puta chancha que mal rayo la parta… con aquel poco de chanchitos y como esa señora camina con el montón de chigüines, ya me dije yo que se hizo chancha la doña.


No pues yo aquí para que le voa decir, yo aquí no he visto nada pero en aquel barrio si.

YI.- ¿Pero en que Barrio vivía usted?

Allá, allá por onde Paco Tractor, allá por la Cruz Roja (Barrio las flores).

Después de una pausa Mama Anita continua su historia y sigue contando episodios vividos con Manuelito. Algunos se repiten pero las notas humorísticas de nuestra querida abuela le dan otro matiz al suceso.

AV.- …Fíjese que a aquel Elías, Manuelito le leyó el destino..

JC.- Cual Elías

AV.- Elías, aquel de Cuyalí…

-          Elías, le dice.

-          Que Manuelito, le dice Elías.

-          Allí en aquel montón de café te deje una carta le dice Manuelito.

Pues nosotros pensamos que era una carta de papel, Y no, fíjese que era una hoja de guinello (guineo, Hoja de plátano) bien hechitas las letras sobre la hoja de guinello, bien… como con una astillita en el modo, bien hecha la carta... y allí le leía el destino.

Allí le decía que un día  se iba a levantar en la madrugada y que al levantarse iba a ver pasar una estrella, que se iba a cruzar para abajo. Y le decía que a partir de ese momento que se cuidara le decía… Cuidate, le decía, tené mucho cuidado… le leyó el destino… y fíjese que le paso la cosa.

JC.- ¿Y  Cómo murió él?

AV.-  Y no fue él el primero que mataron los Pina… le pegaron 27 machetazos… murió de noche… y ya le digo que si Manuelito hubiera estado Cuando a Román lo mataron no lo hubieran matado. Es que a Román toda la vida le tenía envidia la gente… y Manuelito lo cuidaba. No vayas al pueblo, le decía. Quédate acostado que te están vigiando… y fíjese que él le creía, porque Román era indomable… Ese no le creía nada a nadie. Porque el día que lo mataron, fíjese que le fueron a avisar a la casa. Y el decía no es cierto, son papadas, son puros cuentos. Pero a Manuelito si le hacia caso. 

Pues ahora allí esta en el Crique de oro,  Manuelito…


Mire usté, ese Manuelito nos traía fósforos a nosotros, por que hay veces que a uno en la montana, se le terminan los fósforos, entonces le decíamos.

-          Ay, Manuelito fíjese que no tenemos fósforos para mañana.

-          No tienen? Ya les vuir a trer decía.

Y ya regresaba y nos tirana la caja de fósforos, y fíjese que a la comadre Juana le trajo hasta una virgencita del Perpetuo Socorro.

- Hay te traje esa virgencita para que te acompañe, le dice.

Y la vez que me tocó a mi me dio ataque… me toco con aquellas manitos chiquitillas así… ¡ayyyyy! Aquí anda la chula… y pulungún caigo… y más que ni pulpería había allí y este Juan sale corriendo a buscar agua florida allá por Buenos Aires. (Las fincas de los productores de  la aldea de Las Dificultades tienen nombre de lugares de América del sur Brasil, Colombia, Buenos Aires…) Y Manuelito llorando,

¡Ayyyyyyyy! Decía si yo no soy el diablo, soy un espíritu ambulante por malcriado con mi madre.

YI.- y de aquí de El Paraíso hay gente que lo a idi a visitar?

AV.- de aquí solo dona Blanca ha ido (Dona Blanca la esposa de don Pituro Córdoba) de las que yo conozco y otro señor fue pero…

JC.- ¿Y cómo es él? ¿Alguien lo ha visto?

Unos hombres dicen que es como una sombra que no se distingue bien. Chévez decía él había visto una cosa como un Gatillo, decía Chévez, Hay andaba ese jodido decía Chévez (Chévez seguramente vio una ardilla voladora y pensó que era Manuelito)

 Pero nosotros nunca lo viamos en el día Solo en la noche y en la madrugada. Llegada la oración (a eso de las 6:00 pm), ya andaba sacudiendo el capotillo.

Allí anda, decíamos nosotros) 

-          Cállense decía el, Porque a él la bulla no le gusta.

Y a esta Angélica la cuerió cuando estaba cipotona (adolescente) porque era bien malcriada, era bien desbocada. Entonces le dice Román.

Y le pego unos fajazos, juaz, juaz… con la faja de Román.


Hay te dejo esa faja le dice Román pa que verguies estas putas malcriadas, le dice Román, como era bien bocón. (Todo el mundo se rie)

Y Manuelito le decía…

-     Román no andes ocupando muchas mujeres en la cocina, le decía, que onde hay muchas mujeres es como un gallinero, solo ocupa dos en la cocina, le decía, y las otras las ocupas como mozas.

Y fíjese que así nos tenía Román. Yo y la comadre en la Cocina y las otras como gallinas (trabajadoras) las otras halaban el agua, barrían, lavaban ropa pero oficio en la cocina no porque Manuelito decía que muchas mujeres juntas era como un gallinero, mucha mierda había .

DI.- ¿Pero Manuelito no es un duende?


AV.- No el duende es otra cosa, ese lo vi yo con Macario mi hermano. Íbamos un día por la una cuesta allí en Cuyalí, yo adelante y Macario detrás. En eso vi un muchachito meciéndose en una cuerda y le digo:


- Mira Macario ese muchachito que chiquito en esa cuerda le digo y meciéndose… Trajecito rojo gorrito rojo… y nos venimos locos para la casa.


Y le contamos a mi tío y el nos dijo ese es el duende rojo que les salio, dice mi tío…

Chiquitito así…  Entonces ese es el duende pero ese Manuelito es otra cosa.  


AV.- No mijitos ya me jui…

Todos,- aya pues dona Anita, Pase buenas noches

AV.- Gracias vos vimos…


Bueno, así  termina esta entrevista con Anita. Sin embargo, no los puedo dejar sin explicarles el título de esta.

Anita tenía una manera particular de expresarse. Nadie podía quedarse con la boca cerrada ante ella. Anita poseía una serie de expresiones propias lo mismo que onomatopeyas que podrían ser patentadas. Tenía también una capacidad imaginativa enorme y una capacidad para las figuras de estilo única.  Cuando se despedía nunca decía ya me voy o tengo que irme. Siempre decía ya me fui. Y el resto del titulo, lo de la bola chata, es una anécdota que sucedió con una de sus nietas, Selma.  Selma era una adolescente muy inquieta y media parrandera, le gustaban las fiestas. Por un tiempo ella vivió en la casa de su abuela Anita y mientras estuvo allí la doña la mantenía, como decimos, a mecate corto. Un día  Selma le suplico a Anita de dejarla ir a una fiesta con las muchachas Ponce.  Anita le dio permiso pero le dijo que la quería a las 10 de la noche en la casa. Evidentemente, a Selma se le fue el santo al cielo y en el jolgorio se le olvidó la hora y apareció en la casa como a eso de las dos de la mañana.  Esa hora es la hora en que los hombres entraban a casa sin dar razones pues, naturalmente eran hombres.  El órgano genital de los hombres es comúnmente llamado en Honduras, bola, entonces la madrugada es la hora en que las bolas entran de parranda. Selma, siendo mujer, entra alas dos de la mañana, toca la puerta, y ¿Quién la recibe? Su abuela hecha una furia y le dice Miren quien llega «La bola chata» y la pesca de las orejas y la entra ala casa. Selma creo que ni lloro, porque al siguiente día nos contó el pase y se quedo con el apodo.


Bueno hasta nuestra próxima entrada caituda

martes, 13 de noviembre de 2012

Bueno mijitos… ¡Ya me jui! voy ver si ya volvió la bola chata

Muchas son las tradiciones que están perdiéndose en nuestros países. El celular y la televisión toman el lugar de la fogata y el cuento diario en la oscurana. Los perreros son vistos como viejos ridículos  y locos que creen aun en el duende. Pero que hermosos momentos aquellos de mi infancia en que nos reuníamos al rededor de la radio en la montaña a oír cuentos y leyendas de Honduras con el Cuadro Artístico de Emisoras Unidas.

Esos cuentos y esas leyendas, en su mayoría, eran enviados por oyentes del programa y Jorge Montenegro los ponía en guiones.  Pero uno que nunca fue dramatizado ni puesto en escena es el de Manuelito de Jesús. Un personaje propio de la región  de El Paraíso y Nueva Segovia. Manuelito es uno de esos seres sobrenaturales que encarnan el bien y el mal dependiendo del lado que se mire. Manuelito protege las personas de su elección y cambia de tendencia política dependiendo de las circunstancias.  Por ejemplo, en los años 1950, Manuelito era liberal pero en los 1980 era contrarrevolucionario y anticomunista. Nadie lo ha visto  pero muchos lo han oído y sentido.
Una de esas personas, que se puede decir, convivieron con Manuelito fue una de mis muchas abuelas, doña Anita Vallejo, a quien, dicho sea de paso, quiero dedicar esta página.

Anita, una señora a quien la suerte no favoreció con riquezas ni lujos pero si con una fertilidad legendaria,  era la madre de Ramiro,  Antonio, Miguel, Rafael,  Raúl, Donato, María Cristina y la abuela abnegada de una marimba de nietos que la lista es tan larga que espacio me faltaría par nombrarlos. Anita crió esos hijos sola, trabajando en las haciendas ganaderas de los alrededores de Cuyalí, aldea vecina a El Paraíso, de donde ella era originaria. En los tiempos de cosecha de café se iba a las montanas de las dificultades con todos sus hijos a trabajar. Mientras ella trabajaba en las cocinas con Chila Herrera, Juana Díaz y otras señoras, sus hijos cortaban el precioso grano.  Anita era fiel y leal a sus empleadores, aunque ellos no lo fueron necesariamente con ella. Fiel también a sus convicciones políticas, Anita era liberal de cepa  y creo que, sin temor a equivocarme, ninguno de sus hijos salio cachureco.

Anita entonces fue la empleada de Román Zelaya, líder liberal de los años 1950 en El Paraíso, fue también empleada de mi abuelo Lorenzo Molina en las plantaciones de café.
Anita al igual que su sudor estuvo a la base de la fortuna de esos señores. Pero como decía antes, ella, además de la fortuna  de sus hijos, tenía otra aun más grande. Su espiritualidad y una memoria prodigiosa que no supimos aprovechar para hace la historia de nuestro pueblo. Ella creció prácticamente con el pueblo y sufrió los embates de las guerras civiles, las sososobras de los cabos cantonales y cuantas miserias más Tatachú le quiso mandar. Sin embargo, ella siempre le estuvo agradecida con él y en su casa siempre hubo un altar con imágenes de santos de cristo y de la virgen con candelas encendidas.  Murió mi abuela Anita hace casi un año y por un pelo no toca los 100 años,  al igual que su mamá, doña Lencha, que vivió más de cien.

Después de la muerte de esa señora excepcional  a la que recuerdo con mucho cariño y quien mas de una vez me dio de comer en su limpia cocina, quien siempre me tenía lista una melcocha, un pan dulce o una de sus tabletas, después de su muerte me permito regalarles ese un testimonio oral  que me acompaña desde el mismo momento en que la entrevistamos. Contado en ese lenguaje florido propio de dona Anita, con sus expresiones y su entusiasmo, quiero, en esta página, poner a vuestra disposición el testimonio de esta abuela y su vivencia con Manuelito de Jesús. 

Se trata de una entrevista que allá por 1989 hiciéramos mi hermana Yelba, Juan Cárcamo (el alistador, ahora reportero)  y yo. La hicimos en el marco de un trabajo de investigación sobre la historia oral del pueblo nunca fue difundida completamente sino solamente la interpretación del fenómeno como expresión de la cultura popular hecha en el cuadro del trabajo antes mencionado.

Como en las otras entrevistas,  las iniciales muestran quien habla. En este caso DI corresponde a Darío Izaguirre, AV a  Anita Vallejo, JC a Juan Cárcamo y YI a Yelba Izaguirre.

Aquí les dejo pues la transcripción integral de ese agradable encuentro con Mamanita como siempre la llamo Cristina. Aclaro que para mi esta es  una de las mas grandes herencias que me ha dejado una de mis abuelas adoptivas y por grande que es la comparto con ustedes.

DI.- Una de las expresiones del folklore en Honduras el la leyenda. En esta ocasión nos va ser narrada una leyenda que nosotros intitulamos Manuelito de Jesús. Es una leyenda muy peculiar que se da en el municipio de El paraíso en Honduras, allí por los años 1960, esta narración la hace la señora Anita Vallejo, ya de edad y quien vivió en carne propia este hecho. Con ustedes, Manuelito de Jesús.

La cinta comienza sin la primera pregunta que le hiciéramos a Anita. Pasa que no la queríamos intimidar con la presencia de la grabadora, entonces comenzamos a hablar así como si nada y luego pusimos a funcionar el aparato. No me acuerdo que fue lo que le preguntamos ni como la hicimos abordar el sujeto de Manuelito pero bien esto fue lo que dio…

AV.-  Yo le tenía miedo. Yo no lo he visto, porque uno no lo mira ¿verdad?  Uno lo siente por el silbido. Él cantaba el ave María, le decía a uno  que el no era el Animal sino que era un espíritu castigado por dios  y que hasta que fuera el día del juicio volvería  a las manos de Dios, decía el.  Pues yo le tenía miedo cuando íbamos a… las mujeres cuando estamos en la montaña acostumbramos ir de noche, así verdad, afuera.  Y a veces cuando estábamos, allí orinando, él nos tiraba cajas de fósforos, bolsas de pan… Allí les va, nos decía.

¡Ay no! Le decía yo a la comadre Juana (Juana Díaz), no agarremos eso que esa es la chula.
¡Ay, ay,  ay  noooo! Si yo no soy la chula decía él, yo no soy el diablo, yo soy un espíritu de Dios que hasta el día del juicio voy a ver los ojos de Dios, decía.

Pues en aquello…fíjese que una vez me toco aquí mire ( muestra su hombro) … una manito chiquitiilla… y me dio ataque, me dio el patatús, y me frotanaban con agua florida y me hacían cosas por si pensaban que era cosa mala.

A pues, él con Román (Román Zelaya) si era cosa seria. Cuando Román iba a hacer un viaje, él le decía, no vayas mañana Román, le decía,  que tenés peligro.  Al otro día llegaba y le decía: mañana si anda que te están esperando con pan y café, andate mañana que mañana si… y ya Román vivía al tanto de eso.

A Nosotros pues… este Chévez se había hecho de una mujer, una tal Moncha Rodríguez y había dejado a la comadre y el se había ido… y ese día nos vamos pa' juera y entonces le dice la comadre… y como todos los días nos salía Manuelito… le dice: si es verdad que sos bueno, le dice, y me tenés aprecio, andá metele una cueriada a Ramona y me traes a Chévez.  Y se fue.

Allá a otro día viene y le dice a la comadre: Fíjate que anoche pijié a esa vieja puta, le dice, y el jodido de Chévez, mañana viene con el saco, le tenés café, le dice, mañana se viene ese pendejo. Trae un saco de ropa sucia se la vas a tener que lavar (nos reímos todos)
Voy a ver si es verdad, le dice,  la comadre Juana. A pues, después cuando nos levantamos en la madrugada, lueguito allí venia Chévez con el saco de ropa.

Y viera como era con Román… con Román si era… Cuando iba a ganar el partido liberal que nos íbamos a venir de la montaña para el voto. Le dice a Román: Román no tengas miedo que este año la ganamos nosotros los liberales.

Cuando ya se acercaban las elecciones le dice: Andate el viernes y me listas el cuarto, ya vos sabes que me gusta un cuarto solo, que no hayga nadie, le dice, y el domingo cuando sean las 7 de la noche estamos ganando. Allí voy a estar yo contando los votos y bueno no vayas a tener miedo. Allí van a pasar, le dice, haciéndote tiros, pero no tengas miedo que no te va pasar nada.
Así fue, Román se vino adelante y Manuelito se vino el sábado en la noche. Ah pues así fue, El domingo cuando eran las 10 estaba ganando Villeda Morales. Pues al otro día como los otros sabían que Manuelito estaba allí, porque se regó la bulla de que estaba. Pues al otro día de las elecciones, cuando ya se sabía que ya habían ganado, él se iba. Pero él va caminando y va chiflando y aquellos hombres (los nacionalistas) allí iban y va tiros… lo fueron a dejar hasta Las Moras a Manuelito…. Y lo iban siguiendo y el chiflando y los hombres ¡pun! ¡pun!  Va tiro… hasta que lo fueron a dejar hasta Las Moras. Entonces Manuelito se perdió, hasta ahora que dicen que esta allí en el Crique de Oro.

Yo le mandé razón una vez  de que quería que me ayudara, que no se que… le mande a decir yo. Porque el es bien bueno para cuerear, para eso es buenísimo. Pues me mando decir que fuera yo que él afuera no salía que el le gustaba que la gente fuera... (nota del traductor: más bien creo que a Manuelito le daba miedo de que lo sacaran a balzos otra vez de El Paraíso, como lo hicieron en los 1960) pero es larguísimo y hay que caminar a pie.

JC.- ¿Pero se acordara de usted?

AV.- ¡Ah!  Pero si él se cuerda de uno, si es vivísimo. Pero yo le tenía miedo cuando estaba joven.

JC.- ¿Y la voz de él como era?

AV.- Si eran como silbidos.

JC.- ¿Pero cuando a usted le decía algo….?

AV.- Si a todos les hablaba pero yo casi no le entendía por que yo no se leer, pero los que sabían leer bien le entendían, porque por el silbido les decía. Porque yo lo oía cuando platicaban y cuando cantaba el ave María allí si le entendía. Entonces cuando ya se paraba en el tabique de la casa, ya sacudía el capotillo, y decía mi comadre Juana “allí anda”… y sacudía el capotillo así (y hace el gesto como si sacude algo)  y decía la comadre “allí  anda Manuelito”  y si pues, no ve que era un espíritu ambulante.

JC ¿Y nunca les dijo el porque andaba ambulante?

AV.- ¡Como no! Dijo que por malcriado…. Que por malcriado dijo, pero que él no era el diablo sino que Dios lo castigó.

YI.- ¿Y como se supone que es él, Qué edad tiene?

AV.- Es chiquito

JC.- ¿Y cómo cuantos años tendría más o menos?

AV.- Dijo que él el Señor lo había mandado ambulante desde el 1912, desde entonces andaba ambulante y que tenia no se cuantos años.

YI.- ¿Y de donde es?

AV.- Pues como que es de Nicaragua, así dicen que de Nicaragua es él. Porque de allí viene él, porque él salio allí por las Dificultades… Porque como nosotros estuvimos en El bosque, en El Delirio en la Bisinia que le dicen... pero donde nos visitaba mas era allí en la Arabia.

JC.- ¿Y ese espíritu de Manuelito Hace medicinas a la gente?

AV.- Adivina cosas pero medicinas no.  Mire, hace poco a un señor se le habían perdido unos bueyes y fue el señor ¿verdá?  Y el le dijo: los bueyes te los tienen en tal parte, allí te los tienen amarrados. Búscate un compañero y vas y te metes y los soltás. ¡No! Le dice el hombre, que me van a matar… ¡No! Le dice Manuelito, no te atracés, metele…
Ah, pues allí fue el hombre y  entro y allí los trajo los bueyes.

Allá en agradecimiento, el hombre se fue para pagarle a Manuelito, iba a darle el dinero. Entonces le dijo Manuelito que no. Que él no agarraba dinero de nadie por que el no lo ocupaba para nada y que él a nadie le ganaba. Entonces el en agradecimiento le dejo treinta Lempiras en un vasito pero le aparecieron de vuelta debajo de la almohada.

Él (Manuelito)  dice que aquí viene (a El Paraíso). Yo ya voy a misa, dice. Así decía que el venia a misa alas 8.  A pues le digo yo a una señora, si lo ve dígale que venga pa’ que nos ayude. Y dice la señora que le dijo que a él no le gustaba aquí  porque lo habían corrido.

“Me corrieron” dice “yo aquí no vuelvo por esos cachurecos”

Y fájese que ahora que iba ganar esa cuestión de Nicaragua (el gobierno de la Unión Nacional  Opositora) el ya se los había dicho que iba a ganar… si es bien bueno Manuelito pero yo le tenia miedo.

Aquí Doña Anita bifurca del tema de Manuelito y nos cuenta otros espantos de El Paraíso, sobretodo del Barrio La flores donde vivía su hermana Priscila.

AV.- Como Miguel tomaba bastante, pues una vez como el vivía con esas decepciones de él,  a dishoras de la noche yo me desvelaba por que me parecía que ya le iba a pasar algo malo. Pues un día él veía y decía: yo quiero que me maten  venía diciendo. De esas rockolas (nombre comus que scon el que los  viejos paraiseños se refieren a los prostíbulos) él se venía y venía rumbo abajo él. Entonces vengo yo y me levanto así en camisón y salgo y le digo a Cristina: Ay cristina allí viene rumbo abajo. Me lo van a matar. Y se viene cristina detrás de mí y detrás de Cristina Rafael  y nos poníamos adelante de Miguel para atajarlo y él intentando pasar y diciendo: ¡No! Allí voy a que me maten. Cuando llegamos al portón, allí donde hay esa ladrillera (La fabrica de tubos y mosaicos de Javier Padilla)  voltié a ver yo allí para la esquina de donde Tavo Ortega (el marido de mi tía Flora)  y allí vi un camastro como de esos carros  lecheros pero grande (ella habla de los coches tirados por caballos)  llenito de hombres de mudadas negras pecheras blancas y dos padres y una mujer de blanco, como vestida de novia, empujaban el carro y no treiba ruedas sino que aquellos rempujaban el camastro.
¡Ay bonita! !Ay miguel! Le digo, mira que ya nos van a ganar los malos, mira le digo yo, por andar vos con tus cosas… Adiós la juma. Se le fue a Miguel la bolencia y ellos se quedaron parados.

Viera Florita (se confunde de nombre) nos morimos nosotros. !Ni quiera Dios! Que susto el que nos dieron.

Allí agarramos a Miguel y salimos a toda virolella  y lo llevamos de vuelta a la casa. Ya cuando llegamos nos pusimos a regar agua bendita y asta una banca parada puse en la puerta porque me parecía que ya se iban a meter. Ese fantasma era horrible y suerte que yo volteé a ver porque estaba la luna clarita, y entonces venia aquel carro pero sin chofer sino que solo así caminando llenito de hombres mudadas negras pecheras blancas.

Otra vez Cuando yo no sabía que habían esas papadas de café (secadoras de café) pues yo cuidaba como seis hombres. Y en eso yo oigo popopopopopopoooooo, pues me digo: ya prendieron el molino (molino para moler el maíz cosido para hacer las tortillas) en el mero silencio de la noche. Entonces ya vine y me levanté, prendí el fuego y me voy con el nixtamal, me vengo para donde don Tin (propietario de un molino) pen, pen, pen  toco la puerta, y en la esquina… un hombre de mudada kaki con una mecha que así era de grande, así agachado y el pelo le pegaba al suelo. ¡Ay Dios mío! Que me viene entrando un miedo que sentía que me jalaban para atrás de la cola… y pun, pun, tocándole a don Tin y nada de don Tin.

Agarro rumbo arriba. Iba para onde tenia aquel de Concha Molina que tenia un molino. En aquella puerta done es aquellos billares de Nano Godoy,  allá estaba el hombre y yo lo había dejado abajo… la misma mudada y la misma mecha. Y yo dando grandes zancos por aquel parque… me voy pa' onde concha… nada de molino, vuelvo para abajo… me vuelvo a venir para abajo  a buscar otro molino que era allí por donde don Ruperto Espinoza…. Me voy para el molino de Armando… Allí estaba el bajalmache… yo ya no hallaba pa’ onde agarrar y ay vengo pengue, pengue,  pegando brincos por esa calle… Me vuelvo a venir pa’ onde don Tin,  allí estaba el hombre otra vez el la esquina donde están ahora esos carros  (la antigua terminal de la empresa Discua, en frente de la Librería Dario) y yo solo pegué una carrera y comienzo a darle con el puño a la puerta de Toña espinal (Doña Toña la pelona)  y tan, tan , tan, tan … que fue, me dice Toña.
Ábrame la puerta, le digo yo.

¿Que es? me dice.

Ábrame le digo (aclara) yo vivía donde Priscila (a unas 6 cuadras de donde Toña)  y me meto donde Toña. Allá Priscila debía estar rezando, pensando que ya me habían matado, porque era tardísimo como las 12 de la noche. Ya de madrugada yo me levanté  donde Toña y me fui al molino (que esta vez si estaba encedndido)…
No si aquí salen cosas Fellas… ¿verdad que es de morirse?


Sobre esta nota mezclada de humor y parazón de pelos, los dejo queridos lectores, recordándoles que hay una segunda parte de este relato que sin duda se los ofreceré en los días a venir. ¡Ah! Me olvidaba, algunos y tal vez la mayoría dirán que el titulo no tiene nada que ver con el texto pero ya les explicaré en el segundo texto.

Hasta más ver.



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