sábado, 1 de diciembre de 2018

La odisea de un ánima sola


Introducción

Desde hace mucho tiempo que trota en mi mente el contarles algunos episodios ocurridos durante la época negra de la presencia de la Contra en mi pueblo.
Para los que leen y que no son familiares con la situación de Honduras en los años 1980, les haré una breve introducción.
Como es sabido de todos, los gringos siempre han considerado a Honduras como su patio trasero. Esa expresión puede ser interpretada de diferentes maneras. Un patio trasero es le lugar sonde se guardan cosas, en donde se cultiva el huerto familiar, en donde están las gallinas, etc. Eso es la visión romántica del patio trasero. La otra versión del patio, es donde se crían los chanchos, donde en muchos casos se tira la basura y en ultima instancia donde se hacen los depósitos al momento del fin de la digestión, en buen catracho “allí onde se caga, pues”.
Los gringos siempre nos han tomado como la segunda versión.  Me explico:
En los años 1980, Honduras fue utilizado como el estacionamiento de desechos políticos tóxicos por parte de los EEUU. Con el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua los gringos se pusieron del güevo. Pensaron que Centroamérica sería un dominó. Si caía Nicaragua luego sería el turno de El Salvador y luego el de Guatemala, Honduras, México y ¡ay dios mío! ¡Sagrada virgen María y Jesucristo en calzonetas!... ¡el comunismo viene como la caravana de inmigrantes!
Como previsión y para reforzar la pieza falsa de la cadena, los grenchos decidieron de darle gobiernos democráticos a sus patios traseros. Así, en Honduras, Policarpo Paz convoca a una asamblea nacional constituyente y el fin de la dictadura militar llegó. ¿Pero bajo qué costo?
La llegada de la democracia fue una broma de mal gusto. Si bien es cierto que el gobierno era un gobierno civil, este último con sus 3 poderes no era mas que el brazo civil de las fuerzas armadas. La represión se agudizo, las bases militares proliferaron y Honduras sirvió de trampolín para la movilización de tropas y apoyo logístico a los movimientos contrarrevolucionarios de los países vecinos. En otras palabras, EEUU estaba utilizando el patio trasero para criar chanchos, vender su basura (los restos de guerra del Vietnam: La policía cambio sus carabinas M-1 por los viejos FAL del ejercito el ejército se armó con modernos M-16 y los avioncitos corsarios de la segunda guerra los cambiamos por f-14 y f-15) y para cagarse una vez más en mi país.
Bueno, el caso es que, en Nicaragua, en 1979, los semilampiños sandinistas (en contraposición a los barbudos cubanos) toman el poder y dan un vuelco hacia la socialización de la economía oligarca y dinástica de los últimos 50 años dela historia de ese país.
Meses después del principio del establecimiento de la junta de reconstrucción Nacional, el comandante “cero”, el héroe de la toma del Palacio Nacional, se le da vuelta al FSLN e imbuido de su complejo de Rambo se va para Costa Rica y forma un grupo irregular de combate, que le dio ciertos dolores de cabeza a los comandantes Sandinistas.
En el norte de Norte de Nicaragua, los oficiales de la ex Guardia Nacional somocista refugiados en Honduras se quejan ante su padrino el Tío Sam. Ese viejito viagroso se aprovecha de la situación y organiza la contrarrevolución somocista como para darle brillo a su virilidad afectada por Vietnam, Cuba y Nicaragua. Se organizan campamentos militares a lo largo de la frontera de honduras, desde Choluteca hasta la Mosquitia. Al mismo tiempo se sesta una guerra sucia de estrangulamiento económico hacia Nicaragua y su revolución. 
Así nace la contra, un ejército irregular con una jerarquía de tipo guerrilla cuyo principal objetivo era el ataque a las cooperativas de productores y el sabotaje económico. Los viejos oficiales de la GN se vuelven comandantes. Con nombres tan sublimes (perdonen el sarcasmo) como Gorrión, 380, Toño, entre otros. Estos individuos a diferencia de los guerrilleros revolucionarios, no se escondían. Hacían y deshacían en los pueblos hondureños al punto que poblaciones enteras se vieron en la necesidad de convertirse en refugiados de guerra en su propio país. Ellos y sus sub oficiales, reclutaban a los refugiados nicaragüenses en Honduras y los obligaban a combatir con ellos, violaban a las mujeres hondureñas, deshacían fiestas, golpeaban hondureños que no colaboraban con ellos, pusieron minas antipersonales en algunos puntos de Honduras y servían de esbirros a las fuerzas armadas de Honduras. La contra queriendo disimular el apoyo gringo, se armó con AK-47 chinas, compradas por don Oliver North y revendidas por algunos hondureños (un tal noche oscura, por ejemplo). La contra estaba, diría yo, tan bien armada que se permitía vender las AK a los hondureños derechistas que podían conseguir 100 lempiras. En mi pueblo se podían conseguir pistolas, granadas de fragmentación AK y municiones. Un tipo que le decían “Pedro Diablo” y otro que le decían “Cabro Chele” te vendía balas y armas.
Estos individuos, los contras, crearon un clima de terror en mi pueblo quien los nutría con comida y con mercenarios (se ganaba bien manejando un carro de la contra o haciéndole los mandados al comandante). Un contra te podía detener y pedirte los papeles, podían hacer retenes en los caminos de os montes, en todo caso, eran reyes en suelo ajeno.
Con ese panorama les voy a contar varios episodios transcurridos durante ese periodo (1981-1990) en mi pueblo. Algunos nombres se omiten por razones obvias y otros quedan. Les contaría con lujos de detalle muchas cosas, pero me limitare a lo esencial. Yo sé que algunos que leerán este texto reconocerán los personajes, pero se aclara que sólo se cuenta las cosa tal como fueron vividas y sentidas; sin ninguna alevosía ni odio hacia nadie.  

Los Tres Chiflados y el Gordo y el Flaco

 

El chaparro

Uno era chaparrito pelo lizo y menos gordo que el gordo. Este ultimo lo convenció que se metiera a la GN y se hizo enfermero. Allí anduvo en Mosonte curando las llagas y las gonorreas de los guardias somocista durante la revolución, era bueno y jodión como cualquiera. Este no había nacido para se guardia. 
Cuando los sandinistas le sacaron pedo a la GN, el chaparro salió peloteado por los montes y se encontró en los refugios de Danlí. Un día estábamos en la acera de mi casa cuando el chaparro pasó y mi prima la Zavaleta lo reconoció y dijo:
Allí va el chaparro, y lo llamó.
El hombre vino y efectivamente era el primo de mi papa. Paso a la casa y allí comenzó el jolgorio. El chaparro nos contó que su hermano, el gordo, también estaba en el refugio junto con mi primo el flaco.
Como dije este chaparro no había nacido para ser guardia. Mi papa y mi otro primo sandinista el cafetalero y mis primas la Zavaleta y la Negra lo convencieron de traer lo que le sobraba de medicinas. Que escribiera una carta al comandante sandinista de San Pedro del Norte diciéndole que allí le mandaba las medicinas del dispensario de Mosonte porque le pertenecían la pueblo. Así se hizo. Yo tenía 12 años y no me acuerdo que medio se utilizó para hacer llegar esos pertrechos a Nicaragua. El chaparro estuvo algún tiempo tunanteando en el pueblo hasta que decidió irse a Teguz, en donde se estableció y nunca volvió a tocar un fusil.
Entre tanto, los dos otros (el gordo y el flaco) terminaron llegando a la casa.
Es de aclarar que durante el periodo de lucha entre 1976 y 1979 mi casa fue refugio de todos o casi todos mis primos Sandinistas. No les contaré lo que hacíamos porque es parte de otra historia.

El flaco

El flaco se metió la guardia porque le gustaba la chafarotada. Sirvió como soldado y combatió en contra de los sandinistas durante la ofensiva final. Allí perdió dos dedos de la mano. Una bala que rebotó y le jodió la mano. Sólo le servían el pulgar el índice y mayor le bailaba como reguetonera.  Padecía de ulceras estomacales y era más rígido que una pialera de cuero crudo después de secarse al sol.  Se enrollaba los bigotes y hablaba como si fuera un versado en cualquier cosa, aunque seguido solo decía pendejadas.
Mi primo el flaco le dolían las heridas de la guerra, odiaba y posiblemente odia los sandinistas, sabía del manejo de armas, le gustaba lustrar zapatos y cultivar la tierra.  Vino a la casa y mi viejo le consiguió trabajo en una secadora de café. Era tizonero en una secadora de café y en apariencia no se metía con nadie excepto con el gordo con quien eran uña y carne.
El flaco trabajaba y poco hablaba con los otros primos sandinistas. Durante mucho tiempo se dedico a ir y venir entre San Marcos de Colón y el Paraíso, es de reconocerlo que nos ayudo mucho en los trabajos agrícolas de mi viejo porque era trabajador como un buey.
Allá por 1984, la contra lo reclutó y se lo llevaron a combatir, combatió, pero se enfermó de sus ulceras y lo sacaron si oro ni gloria. Desde allí se dedicó trabajar y a recoger pisto para volver a Nicaragua.  Le llegamos a tener aprecio a pesar de la zanganada que hizo con mi otro primo sandinista.

El gordo

El gordo era todo un personaje. Primero porque era el primo mas viejo de mi papa y por eso se tomaba el derecho de quererme mangonear como si fuera su sobrino.
Pero se jodió conmigo. Mi papa, jodedor como era, me contó cosas interesantes sobre él. Me conto, por ejemplo, que su apodo era “pija mocha”, pues parece ser que nació con el prepucio estrecho y mi bisabuela como era media medica le hizo una circuncisión con un tuco de machete. Me conto también que cuando era niño le dio un puntapié en los testículos a otro niño al punto que el niño murió. De mi lado me dedique a verle las vueltas y sus hábitos extraños. Bebía suero de leche agrio y hacia salmuerios con hierbas. De vez en cuando no le salían bien y el retrete sufría las consecuencias. Eso me valió ripostar con caballadas cuando me quería obligar a que le dijera tío.
Este gordo fue chofer de tanqueta de la GN y cuando le preguntaban si había matado a alguien en la guerra, decía con orgullo que él no había matado a nadie, pero que la tanqueta había destripado a varios. Este si había nacido par guardia.
Sus habitudes de guardia no cambiaron. Espiaba a todo el mundo y no se escondía para decir vituperios en contra d ellos sandinistas. El gordo era mas pichicato que Judas y solo la doña de la pulpería le paraba bola. Mi papa le consiguió trabajo de chofer en un beneficio de café. Allí lo terminaron sacando porque le fundió un carro al patrón. Se le olvido quitarle la doble tracción y corrió con el pavimento.
Como dije, este gallo nunca se le quitó lo de esbirro. 

Mi primo el cafetalero

Este era un joven en ese tiempo. Se vino en el 78 huyendo de la represión de la guardia somocista y se refugió en la casa. A el le siguieron la Zavaleta, La Negra, La Bolis, Pozol, La Mariana y toda una camándula de refugiados fraternales.  Mi papa le había conseguido trabajo a mi primo el cafetalero. Era agrónomo y comenzó a trabajar y a colaborar, en los ratos libres, con los comités de lucha organizados en el Paraíso. Por allí había una renquita que era caballa para hacer pañoletas rojinegras, un zapatero que hacía cagadales de botas, se recogían granos y comida que se hacían salir de Honduras hacia Nicaragua de manera clandestina.
Cuando la revolución triunfa y que los tres chiflados llegaron a la casa, mis primos sandinistas se fueron lo más pronto que pudieron. Pues el gordo no hacia las cosas fáciles.
Mi primo el cafetalero tenía una su novia que vivía en frente de las oficinas de la policía de Migración en el pueblo estaba de cachetes embarrados y como trabajaba decidió quedarse un poco más.
Las actividades de espionaje y orejismo contrarrevolucionario se comenzaba a sentir en el pueblo, corría el año 1980.
Mi primo cafetalero después de una breve y acalorada discusión con el gordo y el flaco recibió una convocatoria de la parte de la policía de migración. El asunto es que él había sido denunciado como colaborador del FSLN y como nicaragüense con papeles falsos de Honduras. Cuando recibe la convocatoria mi primo se la muestra a mi papa. Mi viejo le dice:
Mijo alístese, despídase de su novia y los amigos de aquí que mañana en la madrugada me lo llevo a la frontera. Estos hijos de puta no me lo van a joder.
Mi primo se fue a despedir de la novia, quien le dijo que ella había visto al gordo y al flaco que vivían en la casa entrar a la oficina de migración.  Es así que supimos que gordo y el flaco eran quienes habían denunciado a mi querido primo.
Así pues, esa fue la primera experiencia de orejismo entre familia que viví.  
Mi viejo encachimbado después de haber sacado a mi primo del peligro, hablo con su primo el gordo y con el flaco y les pidió que se fueran de la casa que él no podía abrigar a quienes denunciaban a la misma familia. El gordo y el flaco se fueron y a mi primo el cafetalero lo volvimos a ver como 10 años más tarde cuando se firmaron los tratados de Esquipulas.

El colegio

La contra siguió organizándose y la cosa se puso más peligrosa para los colaboradores y para los simpatizantes del FSLN. La represión se agudizó. En ese rollo cayeron presos, El Chiquitín, Puro y Mondragón. Fueron torturados, golpeados y dos de ellos finalmente liberados, eso también fue parte de las denuncias y de la actividad de los esbirros de la contra.
En el colegio, la efervescencia estudiantil también se vio estimulada por el triunfo de la revolución sandinista.  Se funda en el colegio el Movimiento 11 de junio. Una propuesta originada por un estudiante recién llegado al pueblo y otros estudiantes del pueblo.  El M-11 era un movimiento revolucionario que se inscribía en la tradición de los movimientos afiliados a la Federación de Estudiantes de Segunda Enseñanza (FESE) y que en ese momento controlaban los consejos centrales de los colegios de muchas ciudades de Honduras.
Esta chispa de conciencia estudiantil se volvió otra fuente de sospechas y de vigilancia por parte de la policía y la contra.
Hubo una huelga en 1981 para sacar al director del colegio acusado de malversación de fondos y colaborar con la policía. La huelga duro varias semanas y el colegio pasaba a ser tomado a veces por el M-11 y a veces por los padres de familia y estudiantes que apoyaban al director.
Las infiltraciones se daban de todos lados el grupo de apoyo al director infiltraba chismosos en el M-1 y por el otro lado había el Licenciado Rogelio Reyna y Víctor Vilches (revolucionarios) que se infiltraron al grupo que apoyaba al director y pasaban información al M-11 de los planes de la huelga.  El asunto es que eso llevó a la captura al final de Rogelio Reyna, su tortura y su expulsión hacia Nicaragua en donde murió.
En ese ambiente, después de la huelga, también despegó una campaña de terror en contra de los profesores del colegio que osaban denunciar las injusticias y las atrocidades de la contra en el pueblo. Varios de ellos fueron amenazados y algunos hasta se armaron para protegerse en sus trayectos de algunas cuadras entre sus casas y el colegio. Con un compa, le compramos una pistola a Pedro diablo, una 38 chinga, que luego se la pasamos a uno de mis profes que lo amenazaba la policía y la contra.
El colegio se volvió un hervidero de orejas y de agentes de la DIN, (Dirección de Investigación Nacional, una de las instituciones mas nefastas de la historia de Honduras) de la contra y del G2.  El movimiento estudiantil que con ímpetu aparece a principios de los 80 fue decapitado. Su fundador se retiró de la actividad política y sus otros militantes simplemente se quedaron quietos o participando a otros niveles. La FESE desaparece y los consejos estudiantiles prácticamente desaparecen.  Sin embargo, la actividad de la contra se agudiza.

Margarita

Margarita era una maestra de estudios sociales. Ella no tenía pelos en la lengua para enseñarnos la verdadera realidad de Honduras. Muy querida entre aquellos que coincidíamos con su manera de pensar, pero un tornillo en el culo para aquellos que la consideraban un peligro para la seguridad nacional y un agente del comunismo internacional. ¡Pendejadas!
Un día yo estoy sentado en la acera del colegio esperando un grupo de trabajo de la clase de física. En eso veo llegar un carro verde, un Peugeot de doña Eva Gonzales, conducido por Moncho Tolete. De el baja un hombre en uniforme militar con un pañuelo azul en el cuello y una 9mm al cinto y se dirige la puerta del colegio. Le pregunta al portero del colegio, don Héctor (Don Sulfúrico) Vallejo que si puede entrar. El viejito (chiquito y flaquito de unos 70 años) le dice que no. Que para entrar necesita una autorización oficial.
El hombre se devuelve al carro y se va diciendo que ya vuelve.
Don Héctor pone al tanto a los profesores y al director del colegio de que ese hombre vino. El director (Chilo Baide) organiza una defensa a quema ropa. Saca a todos los estudiantes y profesores de sus aulas para esperar el regreso del hombre. Hasta allí no se sabia que era lo que quería el susodicho hombre.
El hombre regresa, y se dirige de nuevo al portero quien le dice que no puede entrar sin la autorización oficial. Entonces el hombre se identifica como miembro de las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses y en nombre del comandante tal viene a llevarse a la terrorista y agente del comunismo internacional… (Margarita).  Don Héctor le dice que si la quiere sacar que tiene que pasar sobre él y saca una navaja. El contra le da un pescozón lo tira al suelo y entra al colegio. Pero el contra no se esperaba encontrar una masa de estudiantes y profesores en la plazoleta del IAF con margarita al frente.
El hombre envalentonado con su 9 mm al cinto dice:
¿Quién es Margarita? La vengo a capturar en nombre las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses.
Margarita Dijo:
Yo soy margarita. Soy hondureña y ningún extranjero vendrá aquí a capturarme y usurpar mis derechos de hondureña. Si las autoridades hondureñas me piden cuenta pues me tendría que someter. Pero usted no tiene ningún derecho sobre ningún hondureño y si quiere sacarme de aquí inténtelo.
Diciendo eso, los estudiantes y los maestros comenzamos a avanzar hacia el hombre, quien recula hacia la entrada y se va amenazando de volver y de hacer lo que le habían encomendado.
Una tarde de zozobra y nerviosismo pero que de ninguna manera amedrentaron a Margarita quien siguió denunciando a los contras y con mucha más razón.
Siempre supimos de dónde venían los chismes y sabíamos de quien nos teníamos que cuidar, pero, aunque teníamos güevos, no teníamos el apoyo ni los medios para ripostar.
Así pues, esa fue mi segunda experiencia con los esbirros de la contra, unos dos años mas tarde de la primera. Corría el año 1983.
Aquí los dejo ahora pero no se preocupen que la odisea de un anima sola no termina aquí. Aún falta la el regreso de Ulises y el Nacimiento de Telémaco.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Reacción de un Arqueólogo Hondureño ante la colonización de la Arqueología en Honduras y las payasadas de JOH


La cosa pasa de lo sublime a lo ridículo. Mientras el pueblo hondureño se sume en la miseria el atraso y el abandono, como diría nuestro universal Gabo, el presidente de Honduras y las autoridades hondureñas a cargo de la antropología y la historia del País hacen alaraca de los descubrimientos en la Mosquitia hondureña. Aun recuerdo que el descubrimiento del a mítica Ciudad Blanca se hizo en un periodo de tensión política en el país y pudimos ver al mitómano de JOH hablando al mundo sobre los descubrimientos en sitio Arqueológico. Bien exhibió su Iwatch y sus lentes caros. Ahora ante la crisis humanitaria de Honduras, este fantoche de presidente aparece ante los medios internacionales como el benefactor de la cultura, el hombre que carga con el peso de la cultura de una civilización desconocida, mientras sus esbirros siguen matando, reprimiendo a los descendientes posibles de esa civilización.
Los gobiernos de Honduras, como bien lo apuntas Darío Euraque en su artículo “Antropólogos, Arqueólogos, Imperialismo y la Mayanización de Honduras: 1890-1940”, Solo se han preocupado por la vana glorificación de las grandes culturas e inculcando en la mente de los hondureños que somos descendientes de los reyes y gobernantes de esas grandes culturas ya sean Mayas u otras.
Pero el fondo de las cosas es otro. Honduras es un sitio arqueológico en sí. Sin embargo, siempre nos hemos dejado dormir por la flauta del encantador de serpientes. Copán, Los Naranjos, La Entrada y ahora La Ciudad Blanca. No es que se les reste importancia a esos sitios, pero ante esos espectaculares monumentos, hemos olvidado a quienes verdaderamente los construyeron. Hemos olvidado la arqueología de los explotados. Todo eso porque, retomando las palabras del colega José Carlos CardonaSon los gringos (sí, Natgeo, ese baluarte del colonialismo decimonónico) los que están llevando a cabo el grueso de las investigaciones y excavaciones, porque este país en un siglo y medio de ideologías liberales… no pudo abrir una simple carrera de Arqueología. Al presidente sólo lo invitan para que vaya, como fue hoy, a sacar piezas y exhibirlas.” En el contexto en que vivimos, habría que preguntarse si lo invitan o se invita sólo.
Nuestro saqueador de oficio portando la mole de 700 libtas ( foto tomada de: http://www.latribuna.hn/2018/11/09/extraen-la-mayor-pieza-arqueologica-descubierta-hasta-ahora-en-ciudad-blanca/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook&fbclid=IwAR1X1J7XPhboGCKP8Vl-Jm6XVRHxad-P9zmJ0iFlZ2OGPCZthipiENfGVqc)
Poco importa, lo que es claro es que la arqueología en Honduras nace en un contexto de neocolonización y en un contexto de arqueología espectacular. Siempre se nos olvidó a los arqueólogos hondureños que existe otro tipo de arqueología más cerca de los constructores de la historia, el pueblo común la masa – Y ya veo a mis viejos maestros de antropología de Honduras tratándome de termocéfalo, de comunista y de agitador de masas - La verdad duele. Pero es claro que en Honduras los proyectos arqueológicos no tienen en cuenta la opinión o el legado de los pueblos autóctonos. Seamos realistas, los Misquitos, Tahuankas, Lencas, Tolupanes, Garífunas, Pech y los campesinos, conocen ese territorio más que lo que pueden ver los satélites. Sin embargo, quien se ha preocupado por preguntarles donde están los asentamientos milenarios de esos pueblos. ¡Nadie!
La razón es simple. La arqueología al servicio de los grupos de poder, consciente o inconscientemente, ha hecho caso omiso y puesto a un lado el compromiso social. En la mentalidad de arqueología clásica, un arqueólogo no debe tomar partido, no debe pensar más que en el objeto y en el contexto arqueológico (objetividad científica). Como paréntesis ¿Sabían ustedes, que yo perdí una beca hacia los EEUU en mis tiempos de estudiante, por el simple hecho de ser militante de izquierda, aun teniendo una mención de excelencia académica? Eso es la realidad de nuestra arqueología.
Un arqueólogo del punto de vista de mis formadores hondureños no debe meterse en política. Sin embargo, al momento del Golpe de estado de 2009 muchos de ellos se apresuraron en negarlo.
Pero volviendo al tema de la arqueología de la gente común, pregúntense ustedes cuántos sitios arqueológicos lencas del siglo XV han sido excavados en Honduras, Cuántos sitios de la misma época han sido excavados en occidente, cuantos sitios Pech, Tahuanka o Tolupán han sido descubiertos. Cuantos ancianos han sido entrevistados con el fin de documentar los asentamientos de los pueblos autóctonos en Honduras en el pasado.
U otra pregunta, Cómo la arqueología hondureña a contribuido al fortalecimiento de la identidad y la pertenecía territorial de los pueblos autóctonos de Honduras. La arqueología de Honduras ha contribuido a la mayanización de nuestra identidad.
Y otra, cuántos arqueólogos hondureños trabajan para el IHAH, cuántos más están ahora mismo en el terreno haciendo investigación.
Pregunten y busquen la respuesta.
¡Si! ¡Lo sé! Ya dirán, este habla porque está afuera y no sabe nada de lo que se hace aquí. Y asumo porque soy un exiliado voluntario de mi país. Me fui es verdad porque las oportunidades de formarme como Arqueólogo en Honduras eran nulas, mi compromiso político y social me había cerrado todas las puertas y aquí en Canadá en Quebec específicamente, he tenido la oportunidad de hacer esa arqueología comunitaria, tan necesaria en Honduras. Yéndome aprendí que es mucho mas apasionante, y que esta frase quede de lección para los arqueólogos de la carrera de antropología dela UNAH, es mas apasionante excavar e investigar sitios chicos y sin metates de 700 libras, con la participación de las comunidades que han producido los vestigios, que tratar de descifrar jeroglíficos que cuentan la historia de una clase política y económica que explotaba masas de trabajadores y que, como el sistema actual, pudo haber generado crisis ecológicas.
Es tiempo de aclarar que esta, llamémosla así, carta abierta no es mas que una reflexión sobre los meandros de esa arqueología colonialista y espectacular. Un, digámoslo así, desahogo ante la falta de autoridad moral de los gobiernos, de la UNAH y de los arqueólogos frente al saqueo y la mala gestión del Patrimonio Cultural. Es verdaderamente triste ver que aun teniendo una carrera antropología en la UNAH y posiblemente habiendo sacado ya una primera promoción de Arqueólogos, que estos últimos no tengan una formación de campo. Cuantos sitios arqueológicos se han destruido en la construcción de presas hidroeléctricas, carreteras, edificios, colonias o en la construcción de minas de cielo abierto ¿cuántos? ¿Y cuántos sitios ha investigado la escuela de antropología? ¿Dónde está el financiamiento del estado a proyectos de puesta en valor del patrimonio cultural y arqueológico de los pueblos fundadores?
NO tengo miedo de equivocarme, pero creo que se hace muy poco o nada.
Veamos ahora lo que pasa con el IHAH.
Esta institución, desde el 2009 no hace mas que taparle el ojo al macho haciendo labor de lo que ellos llaman rescates arqueológicos. Déjenme explicarles lo que es un salvamento arqueológico…. Bueno mejor no. Le cedo la palabra a una compañera escritora, y amárrense los calzones, no es arqueóloga, se trata de Rebeca Becerra que en un comentario dice:no se puede extraer una pieza arqueológica y aislarse de su contexto, debe estudiarse en el lugar porque si no pierde valor”.
Como le quedo el ojo. Pues bien, un rescate arqueológico conlleva una investigación previa al proyecto. Es decir, entrevistas, análisis del potencial arqueológico del a zona, inventarios de evaluación en el terreno, excavación y análisis de los vestigios in situ y en laboratorio para culminar en una publicación. Si, ya dirán, Honduras es un país pobre y no se puede hacer eso.
La respuesta, en un país concesionario como el nuestro es verdad que no se puede por la simple razón que la concesión le da luz verde a la compañía para que haga y deshaga. Pero en un Estado de derecho y no en un Estado entreguista, el gobierno a través de leyes exige a la compañía interventora o inversora, cumplir con exigencias que tocan el medio ambiente y el patrimonio. Esto se traduce en empleos e inversión en la cultura.
Pero veamos entonces los rescates el IHAH.
· Descubren piezas arqueológicas en Alauca …
· Rescate arqueológico = Mapeo colecta de artefactos
· Se guardan los artefactos
· Informe técnico.
· Punto final.
¿Pero dónde queda el contexto, la interpretación y la valorización del sitio o la relación del sitio con los ocupantes actuales de la zona? ¸
¡Que les responda Morgan! Como dicen en mi pueblo.
Otro ejemplo
Se descubren estructuras de habitación a dos km de la salida del paraíso hacia Las Manos.
Un metiche, yo, descubre el sitio durante estaba de vacaciones en Honduras en 2014, escribe a la alcaldía poniendo en evidencia el potencial turístico y académico del asentamiento.
El propietario comienza a lotificar,
La alcaldía consulta al IHAH, El IHAH hace una evaluación, mapeo y registra el sitio.
Hacen posos de excavación y de evaluación y la saga continua.
Lo más seguro es que se va a construir sobre el sitio, se destruirán los montículos y la ciudad de El paraíso perderá uno de sus mejores oportunidades de valorizar y explotar el potencial turístico de uno de sus primeros asentamientos que sin temor a equivocarme dataría de más de 800 años.
En la mente de los funcionarios del Estado, se cumplió con las disposiciones legales, pero qué del futuro de esos vestigios, qué de la implicación de la comunidad en la toma de conciencia y de decisiones sobre el valor patrimonial de esos montículos, qué del orgullo de sentirse identificado con esos vestigios.
La ladinización de nuestras raíces y el empeño que ponemos a querer ser blancos y españoles negando nuestro pasado y presente autóctono y negro nos enceguecen y no vemos más lejos que la punta de nuestra nariz.
Eso es la realidad arqueológica de mi País.
Saqueo, coloniaje cultural, destrucción, academicismo amorfo sin compromiso social.
Los pueblos necesitan algo más que eso.
Dario Izaguirre
Master en antropología (arqueólogo por la universidad de Montréal)
Licenciado en Historia (UNAH)

miércoles, 31 de enero de 2018

La democracia y su interpretación en una república bananera o más bien ZEDEERA





Darío Izaguirre

Historiador y Arqueólogo



Honduras es un país que alcanza más de ocho millones de habitantes de los cuales la mayoría viven en la pobreza extrema producto de las desigualdades sociales. Es un país con una historia convulsa en donde la búsqueda de mejores horizontes siempre se ha visto truncada por la ambición de un individuo o de un grupo de individuos. 


Independiente de España desde 1821, este país se vio luego enfrascado en procesos armados instigados ora por liberales en el sentido estricto de la palabra, ora por aquellos que se obstinaban en guardar las estructuras coloniales. Es así que, al estudiar la historia de Honduras, ella nos pone frente a realidades que merecen un cierto análisis, teórico talvez, pero análisis de todas maneras.

Se propone en este texto abordar una serie de realidades históricas que ayudan a comprender la situación actual del país. Sólo se abordarán 5 de esas realidades históricas, aunque se podrían facialmente agregar otras.


Se escogen estas cinco por el hecho que son las que más se ponen de manifiesto desde el Golpe de Estado de 2009, el cual, desde mi punto de vista, sus causas fundamentales se encuentran en el hecho de querer darle poder a la masa en la toma de decisiones de la Cosa Pública y en la actitud valiente de un gobierno ante los intereses foráneos.


Esas realidades históricas se desglosan de la manera siguiente:


1.- El estilo on/off de la institucionalidad

Me permito introducir esta realidad histórica poniendo como ejemplo el control que tenemos en esta época de electricidad y tecnología, sobre el hecho de apagar o encender un aparato. Me explico: Si estamos en una reunión y el celular nos molesta pues lo apagamos. En las redes sociales podemos armar un grupo, pero si ya no nos interesa o no se apega a nuestros intereses, pues lo borramos y ya. Así ha funcionado históricamente la institucionalidad en Honduras.

Creo también que es necesario definir aquí lo que se entiende por institucionalidad en una sociedad susodicha democrática.


Comencemos entonces por definir lo que es la democracia: una democracia en el sentido clásico y literal del término es el gobierno del pueblo. Más ampliamente, un sistema democrático implica la participación de los ciudadanos a través de sus representantes libremente electos en la toma de decisiones en las cosas del Estado. En principio, un representante en una asamblea nacional debe ser portador del sentir de quienes lo eligieron y no de sus intereses personales. Bien aclaro, en principio, porque en la praxis los representantes del ciudadano, en el modelo pseudodemocrático de Honduras, bailan la música de los intereses del lobby que les permite tener el puesto.


Una democracia representativa en un sistema republicano, como se supone es el hondureño, implica la existencia de tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, los tres con funciones que no les definiré porque ya sabemos lo que se supone que tienen que hacer.


Esos tres poderes supuestamente representan la institucionalidad del estado. Tres instituciones con autonomía y poder de discernir la voluntad popular. En este escenario teórico se ha fundamentado la historia oficial del estado de Honduras, pero en la realidad esta supuesta institucionalidad no es más que una falacia. Desde sus orígenes la institucionalidad del Estado de Honduras se ha apegado a la voluntad de unos cuantos.  Desde los inicios de la república, los asaltos del ejecutivo hacia el legislativo o el judicial se cuentan por cienes. Los actos de 1904, el autoritarismo de Luis Bográn, las matanzas de José María Medina, el asalto del poder de Tiburcio Carias, los golpes de estado militares y más recientemente el golpe de estado de 2009 y la reelección de Juan Orlando Hernández no son más que algunos ejemplos.


En esos ejemplos el estilo on/off de las instituciones se manifiesta en el hecho de que cuando un poder del Estado no hace su función la institucionalidad se apaga se diluye en un vacío institucional y el otro poder, en general el ejecutivo, toma por defecto las funciones de ese poder “off” creando así un estado que reniega toda representación democrática dando origen a gobiernos de facto. La salida a esos escoyos siempre ha sido una asamblea constituyente que no hace más que reformar la vieja constitución revivir las viejas instituciones con los mismos individuos que otrora rompieron la institucionalidad.

Así pues, el estilo ON/OFF de la institucionalidad en Honduras es una realidad histórica.


2.- La falta de autodeterminación y la dependencia de lo que decidan los EE UU.

La autodeterminación es el hecho de que cada país debería ser capaz de tomar decisiones por sí mismo sin la injerencia de países extranjeros. Pero en Honduras ese principio es irrisorio. Por ejemplo, desde el siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX, los gobernantes han sido puestos y quitados por o con el apoyo de países ajenos a la realidad de Honduras. Ya sea Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Inglaterra o los Estados Unidos, la intervención extranjera forma parte del menú de la clase política de Honduras. 


En la juventud de la republica de Honduras, las intervenciones extranjeras eran flagrantes. Tropas, armas y asesores extranjeros fueron la orden del día durante el siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. Estas intervenciones se vuelven más sutiles a partir de 1960 en donde la intervención más que centroamericana, se hace a través de la intervención económica y política norteamericana. Si bien el capital nacional ya se había sometido se somete al capital extranjero, ahora la influencia política sectaria y contrarrevolucionaria de los USA es la biblia de los políticos de oficio de este país de Centroamérica. En este contexto, lo único que no cambia son los actores políticos tradicionales que heredaron los vicios y las triquiñuelas de sus ancestros. Carías, Gálvez, Villeda, Lozano, Cruz, Cruz Torres, Zúñiga Agustinus, Suazo Córdova, Azcona, Callejas, Flores y cuantos más han parido los partidos políticos tradicionales. Esos Caudillos del siglo XX no hicieron más que vender y socavar lo poco de autodeterminación que le quedaba a Honduras si alguna vez la tuvo.


Estos agentes históricos y sus ancestros son los culpables de que en Honduras no haya hoy desarrollo, ellos son los culpables de que las instituciones, que deberían responder a la voluntad de quienes los elijen o de quienes los dejan gobernar, no sean más que títeres de intereses mezquinos y la avaricia de los detentores del poder. 


En otras palabras, el principio de la inexistencia de autodeterminación y la dependencia es otra realidad histórica hondureña.


3.- La idea torcida de democracia

La democracia, este epíteto con el que se llenan la boca los políticos de oficio desde el siglo XIX en Honduras no ha sido más que una caricatura. Si leemos rápidamente la historia de Honduras nos daremos cuenta rápidamente que los procesos electorales, como mínima manifestación de la democracia, no han sido respetados sino solamente algunas veces. Además, la alternancia en el poder no ha dependido que del estado de ánimo del caudillo o de los dirigentes del partido, sin pasar de soslayo la intervención extranjera menciona. Raras veces o nunca se ha hecho uso de la consulta ciudadana en un referéndum o en otra forma de consulta. Y cuando alguien que se le ocurrió llamar a una consulta popular, le dieron Golpe de Estado y lo mandaron en pijamas a Costa Rica.


Entonces, la idea de democracia en Honduras se ha limitado al ejercicio del sufragio en elecciones que siempre han sido cubiertas de un aura de vicio y chanchullo, como decimos los hondureños. La democracia en Honduras ha sido entendida siempre como el derecho de elegir y ser electo sin importar que los electos sean personas con un pasado o un presente digno de representar a quien sea.

Así pues, la idea de la democracia en Honduras es torcida y retorcida y es otra surrealidad histórica.


4.- El vicio o la obsesión de poder

Sea impulsada por un partido o un candidato, en la política tradicional de Honduras, siempre ha habido una tendencia abierta hacia el continuismo. Esto se da algunas veces con objeto de proseguir proyectos de “progreso” (Marco A. Soto, Luís Bográn), o por la simple razón de defender los intereses extranjeros (Manuel Bonilla, Carías, Los militares, Juan Orlando Hernández) o por obsesión personal (Terencio Sierra, Juan Orlando Hernández). Esos nombres no son más que los ejemplos más flagrantes. Pero lo que si queda claro es que los individuos viciados y obsesionados por el poder no tienen ni el carisma ni el temple de líderes, sus ambiciones son mantenidas de manera artificial y con la ayuda de ciertos sectores que ven interés en manipular el Estado y eso es el que tiene a Honduras en el infierno de la pobreza y el descontento Social. 


5.- El poder de las armas

Vuelve la burra al trigo. Desde el principio de época republicana en Honduras, curiosamente los jefes de estado en su mayoría han sido militares (de academia o de cerro, pero militares igual). Los que no han sido militares, han contado con el apoyo de éstos mientras el mandatario y sus partidarios del congreso o de la corte suprema no atentan contra los intereses de la fuerza armada. Aun durante la alternancia de gobiernos civiles entre 1981 y 2009 y después de los gobiernos ilegítimos de Micheletti, Lovo y Juan Orlando Hernández, los militares han sido quienes deciden, tras bastidores, quién se queda o no en el poder. 


Pero el hecho es, que esa fuerza armada no tiene ella misma vida propia porque en última instancia baila la música de la embajada de los Estados Unidos. Si no recordemos las maniobras de nuestro tristemente célebre Gustavo Alvares Martínez o las del General Discua o más recientemente las del General Romeo Vásquez. 


En principio la fuerza armada está subordinada al poder civil, pero ¿qué hacer cuando el poder civil no tiene el poder de las armas? ¿Paradójico? ¡NO!  Si nos detenemos a ver la situación actual del país, pareciera que Juan Orlando Hernández tiene el control de la Fuerza Armada, pero en realidad este individuo está en el poder porque el Departamento de Estado de los Estados Unidos le dio el visto bueno. En el momento en que los Estados Unidos decidan que Juan Orlando Hernández ya no es su niño bonito (como hicieron con Los militares mismos en Honduras o con Somoza en Nicaragua), de repente lo encontraremos en pijama en Colombia o Guatemala y Honduras volverá a la época de los militares que, constitucionalmente, están para defender la Constitución que Juan Orlando Hernández ha violado a diestra y siniestra. En otras palabras, los militares tendrían toda la razón de dar un golpe de Estado. La rueda gira y el ciclo tradicional de la historia de honduras se repite: Elecciones (democracia), golpe de Estado (dictadura), Constituyente…

Desde ese punto de vista, el poder de las armas y no de la fuerza armada, es más concreto que el poder civil y por tanto otra realidad histórica.

Conclusión

Lo que se ha querido hacer en este texto es jugar a los malabares con cinco bolas para visualizar el contexto social y político actual de Honduras. Se aclara es un texto de opinión y que lo aquí dicho son notas tomadas durante ciertas noches de insomnio.


Lo que trato de poner en evidencia es que la historia oficial siempre nos ha tenido engañados haciéndonos creer que hemos vivido en democracia. Aun durante los gobiernos militares, pocos fueron los que condenaron estos. Sin embargo, muchos de los que se atrevieron a criticarlos o combatirlos, se hicieron silenciar, ya sea por la fuerza o por la seducción de unos cuantos pesos.

Otra idea que se ha querido poner de manifiesto, es que la idea de democracia hondureña de las últimas tres décadas es otra falacia de la historia oficial. Durante los gobiernos civiles de Suazo, Azcona, Callejas, Flores, Maduro, Micheletti, Lovo y Juan Orlando Hernández, los niveles de represión, de saqueo y pobreza han alcanzado un nivel que le ha permitido a Honduras ganarle la carrera a Haití y a Bolivia. Eso es la herencia de 30 años de democracias nutridas en esas cinco realidades históricas abordadas aquí. Eso, sin tomar en cuenta otra realidad subyacente, el crimen organizado. Esta última, no la abordamos aquí por falta conocimiento, pero sin temor a equivocarme ella es la consecuencia de ese andamiaje de corrupción e impunidad heredado de los últimos 30 años de susodicha democracia.


Pero si es fácil quejarse, más difícil es dar soluciones, aunque ya muchos las han propuesto y en muchos casos esas soluciones han caído en el vacío de los oídos de los sordos que no quieren oír. Es por eso que en el momento histórico por el que pasa Honduras muchas preguntas surgen. ¿Cómo explicar el hecho de que siendo Honduras el país más pobre de América, cuenta con el segundo número de millonarios más grande de Centroamérica? ¿Cómo explicarse que un rector universitario gane más que un jefe de empresa o que un médico? ¿Cómo justificar que ese mismo rector se pasee en autos blindados y guardaespaldas? ¿Cómo justificar que el instituto del Seguro Social sea saqueado y que los saqueadores están en libertad? ¿Cómo explicar el cambio de actitud de viejos radicales revolucionarios de izquierda, ahora convertidos en expresidentes o en ministros o asesores de los gobiernos más corruptos de la historia de Honduras?


¡Eso no se explica! porque las explicaciones son banales o absurdas ante una sola realidad… La corrupción de la que es víctima el país. Entonces ante esta realidad la mejor solución a los males de Honduras, es la disolución de todas las instituciones del Estado y la refundación de uno moderno, un Estado en donde los Ciudadanos tengan un verdadero poder. Un estado en donde este sea un fiel interprete de la realidad histórica y de más que de eso de que sea un buen representante y un buen representante de la voluntad del pueblo.

Yo sé que soñar es gratis, y por suerte es uno de los únicos derechos que no me han usurpado.

Entradas Populares