Memorias de un caitudo
Notas anecdóticas y biográficas de un caitudo y otras hierbas. Se hablará de miedo, de fantasmas, de política, de música... Pero sobre todo de de mi pueblo, de mi barrio y posiblemente de usted...
viernes, 10 de enero de 2025
domingo, 2 de enero de 2022
Anécdotas puntuales o puntudas -5 (Tercera parte)
Entramos en 2022, tío conejo sigue vivo y el caitudo recuperándose de un COVID-19 bien jugoso.
Me estaba cortando las uñas de los pies, mientras el COVID me tenía doblado
en la cama, y cortándome la uña del dedo chiquito me acordé de otra pasada de
tío Conejo que contaba mi papa. Me acorde del pujido que pegaba mi papa
contándola y decía:
-
¡Juummm!
¿Quién me toca el dedo chiquito?
La jodida es que me acordé de eso, pero no del principio
el cuento cuento. Así que tuve que recurrir a nuestro fiel amigo internet y me
di cuenta que a ese cuento no es fácil seguirle la huella. Sin embargo, como de
costumbre en muchos casos, son los extranjeros quienes han guardado nuestros
archivos. Es el investigador alemán Walter Lehmann (1878-1939) quien nos
deja una de las huella más viejas de ese cuento plasmada en papel, en su
artículo: Tiermärchen aus
Costa Rica. Ausdem Nachlass veröffentlicht von Gerdt Kutscher (Cuentos de animales de Costa Rica.
publicados por Gerdt Kutscher). Lehmann recorrió, como el conejo, todo
Centroamérica, a él se le deben muchos de los vocabularios de lenguas
autóctonas del istmo, ahora desaparecidas o casi desaparecidas como es el caso
de del Matagalpa, el Subtiaba y el Rahma, entre otros. Lehmann en buen colonialista también hizo
excavaciones y muchos de su descubrimiento fueron trasladados a Alemania. Sin
embargo, no estamos aquí para hacer su juicio. Lo importante es que él recopiló
allá por 1907, una serie de cuentos en la provincia de Cartago en Costa Rica
entre ellas la del dedo chiquito, que aparece de forma anecdótica.
Otra referencia a esa historia nos viene de la tesis de Maestría en
literatura de le Fabian Antonio Rodríguez Baltodano: Rescate de tradición
oral en cuentos y leyendas en el Municipio Jicaral, Departamento León. Está
tesis -muy pobre en bibliografía, por cierto- nos da una versión del cuento de
tío Conejo, contada por Guadalupe Baltodano. La manera en cómo este cuento es
contado, tanto en Lehman como en Baltodano, es simple. No existen detalles de
trama y suspenso como en los cuentos recopilados por Cuadra o en los cuentos de
La tía Panchita, por ejemplo. Lo que nos
importa, a fin de cuentas, es que gracias a esas dos versiones logramos
recordar lo que seguía después del pujido de don Joche.
Allí les va pues otra de tío conejo. contada por Papita Joche como
le decían todos los cipotes del barrio a mi padre.
Tío Tigre y los tres del arriero.
La temporada de cosecha de café estaba llena actividades. La casa se
llenaba de corteros, las mulas iban y venían, había rosquillas pan dulce,
navidad y año nuevo, estrenos, etc. Pero también era la época de los fríos y el
momento ideal para atrapar gripes, resfriados y fiebres.
Yo era experto en atrapar todo lo que pasaba, siempre andaba con mas
garrapatas que el Terris, con granos en todos lados y me daban unas gripes con
unas fiebres que mal Rayo lo abra, como diría Rigo el de Silveria. En
esos achaques estaba, acostado en una cama saliendo de una sudada de calentura.
Mi mama había hecho un té de hojas de naranjo agrio bien fuete y me había dado
una de esas pastillas Colmen (Conmel), como decía Mingo Duarte, me había envuelto
en una sábana y después en una cobija para hacerme sudar. La fiebre subió al
punto de tener desvaríos y alucinaciones. Antes de darme el tratamiento yo
miraba la cara de preocupada de mi mama y que iba y venía atendiendo todo lo
que le tocaba. Vendiendo sus productos, llevando cuentas, ocupándose de
alimentar a los de la casa, a los mozos y las gallinas, seguida paso a paso de
mi hermana Griselda que le ayudaba en todo.
Pegué una sudada perra, me dormí y cuando me desperté ya la fiebre había bajado.
Me desenvolvieron y cambiaron las sábanas mojadas. Era de nochecita ya cuando oí
el tropel del caballo, me alegré, era mi papa que volvía del pueblo. Oí el
sonar de las cadenas del freno cuando el viejo le quitaba el bocado al caballo y
el ruido de las espuelas yendo y viniendo mientras le quitaba las arganillas y
luego la coraza al Moro.
Griselda entró en el cuarto y me dijo:
-
Ya
llego mi papa. Trajo cosas del pueblo, está cenando.
Yo me quedé esperando en la media penumbra del cuarto, buscando en las
paredes de adobe los ojos de santa Lucia (pedacitos de pirita de hierro que reflejaban
la luz y que a nosotros nos decían que eran los ojitos de Santa Lucia que nos
cuidaban del Malo). Al rato entró mi
papa…
-
¿Aja
Mijó?
-
¡Buenas
tardes papa!
-
Buenas…
¿Cómo te sentís? ¿Ya comistés?
-
¡No! No
tengo hambre
-
¡Coma,
jodido! Que enfermo que come no se muere.
-
¡Coma!
Que si no come se va tirar los tres del arriero como tío Tigre.
Una sonrisa débil apareció en mi cara. Mi padre, aunque severo y rígido en
muchas cosas, tenía también el don de hacerte reír, aunque te estuvieras
muriendo.
-
¿Papa,
qué es eso de los tres de arriero?
-
Coma
y le cuento, usté cree que soy hijo de vieja tonta p’a contarle cuentos sin habérselo
ganado.
Se levantó de la orilla de la cama y se fue.
Al rato entró mi mama con un machito. Una bola hecha de tortillas recién hechas
cuando aun están calientitas deshechas, mezcladas con caldo de frijoles, frijoles
deshechos y cuajada fresca. Se amasaba todo junto y se formaba una bola a la
que mi madre llamaba un machito.
-
Tome
mijo, cómase este machito.
Y me empezó a dar pedacitos en la boca, acompañados de traguitos de café
tibio. Yo comía sin ganas, pero mi papa decía que enfermo que come no se muere
y güechos que yo me quería morir. Además, yo quería saber quera aquella babosada
de los tres del arriero. Me volví a dormir.
Cuando desperté allí estaba mi papa con mis hermanas.
-
¡Jobeeeero!
Se despertó el hombre… dijo mi papa.
Me dio gusto ver la cara de todos allí hasta la gata Catica andaba entre
las canillas de la gente.
-
¿Ta
listo pa que le cuente la papada de los tres del arriero?
-
¡Si!
-
Ta
bueno pues, pero no se me duerma ¡Jodido!
Ustedes cipotas ¿Saben cual es el animal mas grande de toda la tierra?
Las más grandes de mis hermanas que ya estaban en la escuela respondieron
al mismo tiempo:
-
El
elefante
-
¡Nooo!
¿Qué va a ser? Es el conejo.
Todos nos reímos, porque ya mirábamos para donde iba la cosa.
Tomada de: https://www.dailymail.co.uk/news/article-2136231/Wenling-Zoo-China-throws-live-bird-tiger-enclosure-improve-animals-hunting-instincts.html |
Miren, los animales son como la gente cuando uno no los ve. Arman fiestas y
comederas. El sapo es como Santos Oliva, toca guitarra y canta y los pájaros le
echan segunda chiflando. Pues un día, había uno de esos bailes en el monte.
Cuando hay baile los animales todos están juntos y no se comen unos con otros. Pues se armó la fiesta.
Tío Tigre con tía Tigra bailando juntos y tío Conejo como siempre
molestando a todo el mundo.
En una de esas pasa cerca de tío Tigre y le jala los pelos de cola. El
tigre se asusta y le da un apretón bien feo a tía Tigra. La tigra se enoja y le
empuja a tío Tigre que cae sobre tío Perro y se arma un bochinche como los que
se arman en las fiestas de la escuela.
El Tigre sabía quién había armado el molote y dice:
-
Conejo
jodido, esta vez te como.
En eso entraron los auxiliares que eran las urracas y sacaron a todos del
baile y los mandaron pa sus casas… estaba lloviendo, una tormenta perra.
Ya el conejo se puso su capotillo y salió. El tigre lo vigió y lo siguió. El
agua se puso mas arrecha y el conejo decidió que había que buscar onde
abrigarse y miro una cueva que otro animal había dejado y se metió allí a pasar
el agua.
El tigre lo vio entrar y dijo:
-
¡Jodido!
Hoy si me lo como.
Se acerca al hoyo y sin decir nada mete la pata y tanteando llega cerca de hasta
la espalda del conejo que se da cuenta que era la pata de tío Tigre.
-
¡Puta!
Dice el conejo: hoy si me llevó
candangas.
-
¿Qué hago?
En eso ideo una maña y se puso a gritar como que lo estaban matando.
-
¡ay,
ay, ya! ¡Ayúdenme! me come este animal. Hasta que se quedó quedito
El tigre se quedó pensando.
-
¡Jumm!
¿Que será esa papada?
-
Voy a
meter la mano de nuevo yo soy mas grande que el conejo a mi no me va a comer.
Y me te la mano, así tentado… en eso toca algo peludo y como redondeado.
Era el lomo del conejo… Cuando el conejo siente la pata del tigre, agarra güevos
y con la vos mas ronca que pudo hacer pega un pujido y dice:
-
¡Jummmm!
¿Quién me toca el dedo chiquito?
-
¡Jueputa!
Dice el tigre asustado. Y saca la pata y dice:
-
Si
ese es el dedo chiquito como será ese animalón
-
Voy a
tocar otra vez a ver si puedo ver quien ese ese.
Y vuelve a meter la mano. Y otra vez…
-
¡Jummmm!
¿quién me toca el dedo chiquito? Si me despertás otra vez te voy a comer
-
¡Jodido!
Dice el tigre, creo que mejor me voy a ir, de todos modos, ya se comió al
conejo.
Y se las pela.
El conejo esperó que pasara el chubasco y se jue tranquilo a su casa. Se
quedo tranquilo unos días sin salir y tigre había regado la buya que a tío
Conejo se lo había comido un animal gigante que el no conocía. Que él le había tocado
el dedo chiquito y que sólo el dedo chiquito era mas grande que el conejo. La
gente en el monte andaba con el culo dos manos…
Allá… a los dillitas, ya el conejo no aguantaba estar escondido y salió a
beber agua ala quebradita. El tigre lo acolumbró y viéndolo sanito dice:
-
Miren
que condenado. Está vivo. Me volvió a joder. El otro día lo que toqué en aquel
hoyo era el lomo del tío conejo.
-
Pero
lo voy a joder. Ya van a ver.
Viene tío tigre y llama en secreto a todos los tigres y tigras del monte y les
dice que rieguen la buya en el monte diciendo que tío Tigre se había muerto. Y
que lo iban a velar el sábado en el claro del monte. Así jue.
Ya el jueves regaron primero la buya de que tío Tigre estaba grave, los
tijules y las hurracas y la piacas regaron más la buya. El viernes… pues que se
murió tío Tigre y que todos los animales estaban invitados a la vela. Tía
Tigra, le mandó un telegrama especial a tío conejo para que viniera decir unas
palabras al velorio. Tío conejo aceptó, pero un poco desconfiado.
Ya el sábado se calzo los calzones, las botas, el sombrero de pelo, y el
machetillo al cinto. Encilla la mula, que era el cusuco, y saz, saz, saz, se
jue al velorio, montado…
Allá en el velorio, aquella lloradera de los tigres y las tigras. El mapachín
contando chistes y perras. El sapo cantando las que le gustaban al tigre. Los
monos pintando con tile a los que se dormían… y aquella cosa…
Ya llego el conejo.
-
¡Mándese
apear, tío Conejo! le dice un tigrón tamaña tramella.
-
¡Gracias,
hombre!
-
¿Y cómo
está tía Tigra?
-
¡Bien
dolida! ¡Bien dolida!
-
Pase
adelante, tío Conejo…
Tía tigra ve a tío Conejo y se le tira encima llorando.
-
Ay tío
Conejo… se nos adelantó, se nos jue. Se murió mi Tigre. Tan bueno que era, sólo
se comía a los que se dejaban
-
Así
es tía Tigra. Le decía el conejo.
La idea del tigre era que haciéndose el muerto el conejo se iba a confiar y
se acercaría a él para verlo muero. Una vez allí cerquita el tigre se iba a
despertar y se lo iba a comer de un solo tapazo.
En eso, mientras platicaba con tía Tigra, ella le dice a tío Conejo.
-
¿y no
quiere verlo de cerquita antes de que lo enterremos?
El conejo se para y camina para donde estaba el muerto en eso se para en
seco y de larguito le dice a tía Tigra.
-
¡Oy, tía
Tigrá!
-
¡Aja,
tío conejo!
-
¿Y tío
Tigre ya se tiró los tres del arriero?
-
¿Los
tres del arriero? ¿Qué babosada es eso?
-
¡Uy! ¿Usté
no sabía que todos los que se mueren para que estén bien muertos primero tienen
que tirarse tres pedos. Para que el arriero los lleve al cielo.
El tigre, oyendo esto y para que su muerte fuera más verídica, como diría
el compa Toño, agarra aire en la panza y … Prrurrr, un pedo, Prrurrr dos pedos,
Prrurrr tres pedos.
El conejo no se había alejado mucho de su mula y cuando oyó los pedos, pegó
un brinco y se montó en el cusuco, lo pico con las espuelas y salió corriendo gritando…
-
¡Adiós!
pucho de babosos, muertos que se tiran pedos no los velo yo…
El tigre bravo se levanta, sale corriendo detrás del conejo…
-
Párese
allí tío Conejo, hijo de la venada careta que hoy me lo como…
-
Agárreme
primero tío Tigre. Le contestó el conejo, y se perdió en el monte.
Allí está pues, los tres del arriero.
¡Ese conejo era jodido!
¡Jobero!
¿Verdá que valió la pena comer?
Así termina este cuento de tío conejo. Yo me terminé durmiendo y los días que siguieron me mejoré de la fiebre y las cosas volvieron a la rutina de esos días de infancia en la montaña.
Feliz 2022. Abrazo.
lunes, 27 de diciembre de 2021
Anécdotas puntuales o puntudas -5 (segunda parte)
En este mundo de fantasías transcontinentales y transoceánicas, y siguiéndole la huella al tío conejo, les regalare, en las líneas siguientes, otra fábula de las que me contaba mi papa.
Todos hemos oído hablar de aquella fabula difundida en nuestras escuelas
primarias en donde había que guardar las buenas maneras y no decir malas
palabras. Esa fábula en el que una liebre super veloz es vencida por una tortuga,
en una competencia.
Como muchas de las fábulas que aprendimos en nuestra escuela eurocéntrica y
negadora del legado popular, esta de la liebre y la tortuga nos viene del
fabulista Francés Jean de La Fontaine. Aunque según algunos la fabula de la
liebre se le puede atribuir al fabulista griego del siglo V antes de Cristo,
Esopo. Sin embargo, en la cultura popular Latinoamérica otras versiones de esa
fabula circulan, evidentemente, adaptadas al ambiente y a la cultura local.
La gracia del sapo está en el brinco (refrán popular)
La rutina de la cosecha de café siguió su curso. Mulas cargadas con sacos de café en uva.
Despulpada, lavado y transporte al beneficio del pueblo para pagar la deuda
adquirida en el transcurso del año. Cena
con tortillas calentadas y cuajada fresca y por supuesto el cuentecito de todos
los días o de cuando había tiempo.
-------------------------------------
¡Papa! ¿Cuál nos va a contar hoy?
Pues fíjate que ahora que venia allí por el paso de la quebrada, me paré a
darle de beber al caballo. Cunado el caballo se agachó a beber un sapo jodido
pegó un brinco y asustó al Moro. Allí me acordé de una papada que me conto un
jodido, allá en Nicaragua cuando andaba vagando.
¡Papa! ¿los sapos echan leche vaa?
Si, por eso no hay que torearlos ni jugar con ellos.
Pero lo que te voy a contar es que… ¿Quién crees vos que corre más ligero,
el sapo o el conejo?
El conejo. El otro día el Yolis saco uno de un charral y no lo pudo
alcanzar.
¡Jajajaajajajaja! Asi parece, pero yo te digo que una vez el sapo le ganó
al conejo.
A ver ¿Cómo?
________________
¡Pues mirá! Había una vez en un monte, onde había un montón de animales, se
armó un chojín caballo. Así como los que pone Sofía Moncada con el tocadiscos.
Aquellos animales bailaban perro y bebían chicha, guaro y le tiraban vivas
al partido.
Allí andaba tío Conejo. Bien tirado. Andaba de botas, sombrero de pelo unos
calzones vaqueros y un machete al Cinto. Allí andaba bebiendo guaro y molestando
a los otros.
En eso Mira a tío Sapo allí tranquilo. Tío sapo no bebía guaro, solo fresco
con pan. Se le acerca tío conejo y le dice:
-
¿Qué
dice, tío Sapo? El hombre con la boca más chiquita del valle.
¡Jodido, tío sapo usté si que es tallado con esa cintura
que se carga!
¿Y que tal anda hoy?
-
¡pues
no! Aquí tranquilo, el baile esta bueno. Le contesta tío Sapo.
¿y usté tío Conejo, Qué tal?
-
Yo aquí
con ganas de que nos echemos un jaibolaso juntos.
Pues no es que quiera despreciarlo, pero fíjese
que yo no bebo guaro. Si me invita un fresco se lo acepto.
-
¡Que
fresco ni que nada! Métase uno tío Sapo. Uno es ninguno.
Y aquel joder del conejo que ya andaba bien picado.
Entonces el tío sapo le dice:
-
Mire tío
Conejo, hagamos un trato.
-
¿Cuál
es ese trato que quiere?
-
Hagamos
una apuesta: Mire, hagamos una carrera, si usted gana y le prometo que me embolo
con usté en el próximo baile. Pero si yo gano, uste usté tiene que dejar de
andarme molestando a mí y a mi familia y poniendo apodos.
-
¡Jajajajajaja!
¡Vaya pues! ¡Dele viaje! Dice el conejo
Y así jue.
Ya el conejo salió del baile y se montó en su cusuco, que era la mula del
conejo, y se jue. Allí iba pensando…
-
Ese
sapo si es baboso, cree que me va a ganar… pero bueno el que es papo es papo.
¡Ah! Se me olvidaba, antes de irse el decidieron onde iba a ser la carrera.
Decidieron que iba a ser aquí en El Palo verde. Desde el rio Conchagua, allí en
el paso onde Pablo Sosa, hasta onde tiene la casa el Compa Moisa.
Y así jue.
Tomada de: https://fr.wikipedia.org/wiki/Le_Li%C3%A8vre_et_les_Grenouilles |
Se convidaron para hacerla el domingo después del domingo de ramos, para
darse tiempo de entrenarse.
El conejo no decía que el no ocupaba tiempo para eso que de todas maneras ese
pedos bajos del sapo, que le iba a estar ganando.
El sapo, él, llamó a todos los familiares a una reunión de toda la familia.
Ya cuando estaban todos allí sentados, bebiendo cafecito que les había hecho
tía Sapa y platicando de toda cosa el tío Sapo, la mera taramella de los sapos
se levanta y pega cuatro pujidos. Todos los otros sapos se quedan quedito.
-
Buenas
tardes a todos en esta sesión. Aquí los traje por que como ustedes saben hice
una apuesta con tío conejo.
-
Allá
un sapon que se parecía a Ceferino el patón, pide la palabra.
-
Usté tío
Sapo, le vale galillo de mono la vida. Cómo le va a ganar a ese conejo.
Otro sapo levanta la mano.
-
Tío Sapo,
ese conejo es caballo, mire que dicen que ha matado a tigres y lagartos y usté
se pone a hacer apuestas con él.
¡Jobero! Y aquella palabreadera.
_________
-
¡Papa!
¿y como es que hablan los sapos si no son gente?
-
¡Como
no! Si hablan. Nojotros solo oímos ¡per, per, per, lero, lero, lero! Pero ellos
se entienden. Es como los gringos cuando hablan inglés, nojotros no entendemos,
pero ellos se entienden.
-
¡Si! ¿vaa?
¡Ta bueno pues!
_______
Pues allí siguieron la platica los sapos, hasta que tío Sapo les dijo que
se callaran. Y les dijo.
-
Yo
tengo una maña para ganarle a ese jodido, pero todos ustedes me tienen que
ayudar.
¡Jobero! Todos los sapos se quedaron con la bocota abierta.
-
Oigan
bien, les dice el tío Sapo, es mentira que yo solo le voy a poder ganar ese
jodido conejo que corre veloz. Además, todo lo que cuentan que ha hecho él lo
ha hecho con mañas. Pues par un mañoso, otro.
¡Jodido…!
-
¿y
como vamos a hacer? Pregunta aquellos sapos alborotados.
-
Miren,
les dice tío Sapo,
-
El
dia de la apuesta, vos, le dice a un sapo que se parecía más a él, vas a salir
al mismo tiempo que el conejo. Es claro que lueguito te va dejar atrás pues vos
solo te metes en el monte y te regresás a tu casa. El conejo va seguir corriendo.
-
Vos le
dice a otro sapo, te vas a esconder allí en la quebradita de don tacho y cuando
el conejo vaya saliendo por allí pegas un brinco y le gritas ¡adelante estoy y seguís
brincando hasta que te pase el conejo. Y así… vamos a esconder varios sapos en
varios lugares. Vamos aponer a otro allí onde Ciríaco Sevilla, otro allí en le
portillo onde doña Caya, otro allá por el portillo de Santos Hernández, otro en
el portillo que va pa la casa de Joche Izaguirre, otro por la vuelta de Roque,
otro allá por la casa de los Corleto, otro allá por onde María Inés Espinal,
otro allá en la quebrada de onde don Pedro Sosa y yo lo voy a espera fresquito allá
en la casa de Don Moisés. Allí voy a estar yo sentado fresquito con algunos de
ustedes.
Así jue… Jobero.
Pues allá el domingo después del domingo de ramos,
ya allí a la orilla del rio cerca de onde Pablo Sosa, allí estaban los conejos
y los sapos huchando a cada quien a su amigo.
El Conejo no paraba de hacer piruetas enamorando a
las muchachas y el sapo que no era tío sapo bien tranquilo allí.
-
¿Qué
me le pasa a mi amigo getas de olla que no se alegra? Decía el conejo.
El sapo no hablaba para que el conejo no choteara
que no era tío Sapo.
Bueno, ya salió el mapachín que era el que habían escogido
como Juez.
-
Bueno,
Todos los reunidos en este punto sepan que la carrera entre tío Sapo y tío Conejo
comienza aquí si tio conejo gana, Tio sapo tiene que embolarse con tío Conejo.
Si tío Sapo Gana, tio conejo va a dejar de burlarse de él y lo va dejar
tranquilo. Todos ustedes son testigos.
-
Siiii,
gritan todos los animales.
-
Bueno
pues, dice él mapachín, ya mandé a mi primo allá onde don Moises para que
espere al que llegue primero.
-
Pónganse
aquí en esta raya, les dice el mapachín, al conejo y al Sapo.
-
Cuando
oigan el tiro de mi pistola salen corriendo y que les vaya bien.
Ya se pusieron los dos en guardia.
¡pan! El disparo y aquel conejo sale corriendo
haciendo una polvadera.
Allá sale el sapo dando brincos y el conejo viendo
para atrás a ver si el sapo lo seguía. Cuando vio que el sapo ya no se miraba atrás,
rebajo la carrera y riéndose decía.
-
Ya lo
jodí al tío Sapo.
En eso, cuando ya iba cerquita de la quebrada de don
Tacho, acolumbra un sapo brincando delante de él y aquel sapo le gritaba…
-
¡Adelante
estoy, tío Conejo!
-
¡Puta!
Dice tío conejo ¿y este sapo jodido de onde sale?
Y le pone más velocidad para pasarle al sapo que
ni tiempo de beber agua tuvo; y le pasa otra vez.
Ya cuando no lo miraba atrás, ya el sapo estaba cerca
de onde Ciríaco…
-
¡Y
saz! Adelante estoy, tío Conejo… Otro sapo…
¡Jobero! Y Así…
-
Adelante
estoy…
-
Adelante
estoy …
-
Adelante
estoy … en cada punto onde se habían escondido los sapos.
Aquel conejo ya andaba ahogado de correr. No
entendía como hacía el Sapo para estar adelante.
Ya para llegar a la casa de Don Moisés en lo que el
conejo mira para atrás y ve que el sapo no está dice:
-
¡Carajo!
Ahora si le gané a ese boca e jarro.
Y que puercas… cuando mira pa delante… Allí no
estaba el sapo pues; frequito …
Pega un brinco para llegar al punto final y le grita
al conejo
-
Adelante
estoy…
¡Jodido! Aquel conejo bravísimo… No creía que el tío
sapo le había ganado.
Ya el primo del Mapachín dijo que quien había ganado
la carrera y le mando un telegrama con una urraca, al otro mapachín que estaba
allá onde Pablo Sosa para que supiera quien había ganado.
Ya de regreso el conejo y el sapo que se
regresaron juntos por la carretera llegaron al lugar y firmaron el papel para
que el conejo ya no molestara al Sapo. Hicieron un baile caballo y el conejo se
embolo y se jue temprano sin saber cómo había perdido. El sapo se quedó en el
baile celebrando.
Por eso mijo, uno no debe burlarse de la gente… a
veces esos que se hacen los papos son más inteligentes que uno.
¡Lichoooo!
Mañana en la mañana ocupo cuatro mulas con aparejo
y el caballo.
¡Ta bueno! Don Joche.
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