domingo, 15 de febrero de 2009

Uno sabe donde nace pero no sabe donde se va a morir… ¡Jodido! (Don Joche Izaguirre… mi papa)

En diciembre del año 2000 decidí que iba a entrevistar a mi papa. El propósito era de hacerlo hablar y que contara algunas de sus las historia infancia hasta su vejez. Pero el objetivo escondido detrás de esta entrevista era, y es más que todo, que todos los panzones y panzonas que felizmente descienden o están aparentados con de ese viejito faldero, conozcan sus orígenes.

La tragicomedia en ocho episodios, típica de almanaque Bristol, será reducida a por lo menos tres episodios. El primero, que ahora les ofrezco, cuenta los orígenes de mi papa. El segundo contará su adolescencia hasta su regreso a San Pedro del Norte de Potr
ero Grande y el último contará el encuentro de mi papa con su padre, Lorenzo Molina, y su establecimiento en la polvosa (bueno, ahora tiene calles condimentadas, como decia Dulia, por lo menos hasta el billar de don Moncho Pilleca) Ciudad de El Paraíso.

Para aclarar al lector

¡Ojo!Cuando vea las iniciales DI, soy yo quien habla (Dario Izaguirre). En el caso de JI, trata de mi papa (José Izaguirre). También se aclara, que el texto de la entrevista respeta el diálogo de manera íntegra, salvo algunas aclaraciones o comentarios
hechos por el entrevistador que aparecen entre paréntesis.



Don Joche Izaguirre y el Caitudo de yo


Bueno, allí le va dando.

DI .- ¿Don Joche, dónde nació usted?

JI .- Yo nací … Mira ve… Yo nací en un lugar que se llama Jayacayán o sea las Botijas. Si en las Botijas nací yo. En las botijas, en una hacienda del agüelito mío… de mi papá.

DI.- ¿Quién era su abuelo pues?

JI.- Se llamaba Aniceto Molina.

DI.- ¿Ese era el papá de mi abuelo?

JI.- Si ese era. Y mi mamá se pasó a ese pueblito que se llama San Pedro (del Norte de Potrero Grande, Departamento de Chinandega, Nicaragua), porque mi papá se estaba casando con otra. Entonces se fue, llevándome a mí como de cuatro años. Puesta en San Pedro… La crisis en ese tiempo era horribilísimo, el vivido de la gente… la gente vivía casi… casi desnuda.… Entonces ella se fue para Managua, dejándome a mí con la agüelita mía… con ella me crié, con mi agüela

DI.- ¿Cuantos años tenía usted cuando mi abuela se fue?

JI.- Más o menos como unos 5 años, porque lueguito se jue ella… para Managua y desde esa vez que se fue ella para Managua, yo la vine a conocer de 14 años, la fui a conocer à Managua.

DI.- Pero, dígame una cosa, sus abuelos por la parte de su papá
¿quienes eran?




JI.- ¡Eh! Aniceto Molina era el papá de mi papá y la mamá era María Corrales… se llamaba.

DI.- ¿Y el papá de Aniceto Molina como se llamaba?

JI.- ¡No! ¡ no se! ese vivía en Pespire.

DI.- Pero no sabe como se llama

JI.- ¡No! (en el fondo, mi hermana flora ce que se llamaba Estaban) yo supongo que se llamaba lo mismo, porque como siempre la costumbre uno cuando tiene un hijo ponerle el nombre del papá

DI.- ¿ Y los papás de la esposa de Aniceto Molina sabe usted como se llamaban?

JI.- Se llamaba Aniceto Corrales, el papá de la mamá de mi papá.

DI.- ¿Y por la parte de mi abuela?

JI.- Mi abuelita era nacida en Morolica. Se llamaba Jacinta Izaguirre la mamá de mi mamá.

Di.- ¿y el papá de su abuela?

JI.- El papa de mi mamá se llamaba Raymundo Corrales.

DI.- ¿El papá de su mamá?


El pueblito de mi papa

JI.- El papá de mi agüelita se llamaba Bruno Sandoval y la mamá de mi abuela se llamaba Petrona Tercero.

DI.- ¿Y porqué ella es Izaguirre pues?

JI.- Porque el apellido es regalado.

DI.- ¿Lo que quiere decir…?

JI.- Mirá, mi agüela nace. El papá de ella tenía un hermano que se llamaba también Bruno Izaguirre. Porque en las familias, o sea, por ejemplo, mi mamá, tiene hijos de dos apellidos. La Linda y la Rosa, por ejemplo, no son Izaguirre, son García, porque mi mamá se casó.

Entonces mi mamita nace y están los dos hermanos, el uno es Izaguirre y el otro es Sandoval. Se muere el Sandoval, que era el papá de la agüelita mía y queda en poder del Bruno Izaguirre. Aquel le puso Izaguirre a mi agüela, pero de boca. Como mi abuela nunca se casó, todos los hijos le salieron Izaguirre. Así es el apellido de nosotros, regalado ¿verdad que no somos Izaguirre?

DI.- Bueno, ahora, usted es el hijo de doña Juana Paula Izaguirre y de don Lorenzo Molina. ¿Pero usted tiene más hermanos por parte de su mamá? ¿Quiénes son?




JI.- Mis hermanos… La que me sigue a mi se llama Erlinda García, sigue la Rosa García… también… ya son legítimos esos; después viene Corina, hermana mía, esa es Izaguirre, después viene Jaime, después viene German que es el último.

DI.- entonces hay dos García y el resto son Izaguirre.

JI.- Nada más que yo soy Izaguirre Molina, por mi papá, y aquellos son Izaguirre Corrales, porque el papá era Fausto Corrales, el papá de Arnulfo, el marido de tu tía Benita.

Fijate que esa cosa del apellido, yo lo descubrí. Lo descubrí por esto… nadie tuvo el acuerdo… pero yo sin saber a que hora, le pregunto a mi agüelita que cómo se llamaba su mamá.
Mi mamá se llamaba Petrona Tercero.
¿Y su papá?
Mi papa se llamaba Bruno Sandoval
¿Y porqué es Izaguirre usted?
Porque me crió un hermano de mi papá… me dijo ella.

JI.- Así nos quedamos (ríe y aumenta)…que divertida la cosa.
Y así de esa forma ya descubrí la cosa, y se las platico a todos lo otros hermanos. Ellos no sabían, pero ahora si ya saben que el apellido es regalado.
Gracias a Dios, ese bruno que la crió a la agüelita mía era Izaguirre y estaba mezclado con un poco de maleantes de la Guaruma, con unos Vílchez, él era Izaguirre Vílchez. Entonces esos Vílchez le decían tía a mi mamita pero no era nada de ellos. Esos eran bien malos y el mero papá de crianza de mi agüelita era una buna gente que no se metía con nadie y así salimos todos. En la familia no hay ni uno que tenga un pecadito, ni una mancha que hayga manchado sus manos con hacerle daño a una gente con un machete o con una pistola ni nada.

DI.- Sólo mi tío Federico, que no mató a nadie, sólo los que aplastaba con la tanqueta durante la revolución.

JI.- Los hijos de ese señor salieron maleantes, los de bruno Izaguirre por la parte de los Vílchez. Toño con Federico, todos los hijos de la Julia tienen esa mezcla de los Vilchez Izaguirre con el viejito ese.

La familita de nosotros todita está viva ¡jodido! y nadie…

DI.- ¿Y los hijos de mi bisabuela quienes eran? (Por sus problemas de oído no comprende la pregunta y responde que no sabe).

DI.- Los hermanos de su mamá, quienes eran

JI.- ¿Los hermanos de mi mamá? ¡Ah bueno, eso si! Allí están toditos. Primera, mi tía Fabiana, mayor de mi mamá; sigue mi tía Amada, la esposa de Chimino… esa si se murió… la única que se ha muerto… sigue de mi tía Amada, mi Mamá. A mi mamá le sigue La Julia, a la julia le sigue Siríaco y a Siríaco le sigue Pedro.

DI.- ¿Siríaco esta vivo?

JI.- ¡No! Siríaco está muerto. Lo mataron, esos Vílchez lo mataron. ¡Ah si! a pedro le sigue Laura.

DI.- Allí se acabó.

JI.- Después conozco a los primos, Los primeros primos que conocí fue a Federico, la Pancha y la Socorro hijos de la Julia… Así es la cosa amigo. (Es de aclarar aquí que mi papa creció con mi tía Julia y mi tío Pedro y los hermanos menores de mi abuela. Así pues, cuando él se refiere a Pedro, a Laura y a Julia, no los trata como tíos sino como hermanos).

DI.- Bueno Usted llega de 4 años a San Pedro del Norte, su mamá se va para Managua cuando usted tiene 5 años…

JI.- Yo quedo en poder de mi agüelita, pero bajo de una situación económica… que eso era parejo. Todo mundo vivía en harapos allí, todo mundo (eran los años 1928 o 30) y los que se ponían así vestiditos de seda o de manta eran así ciertas familias que tenían un poquito de recursos. Como Virginia, tu mama, a virginia le compraban vestidos de manta, unos camisones, unos yaguales que se ponían.

DI.- ¿Y usted que se ponía pues? (Me dejó con los frijoles en el pescuezo)

JI.- Cuando yo estoy de 10 a 11 años cuando mi mamá ¡hombré! me mando una camisita, de Managua, con un hombre que anduvo allá. Fijate, me la ponía, una camisita cuadriculadita (casi llora contando eso). Me levantaba en la noche a tocar la camisita yo… ¡fijate hombre! me levantaba a tocar la camisita que la ponía allí guindadita. Me mandó también un pantaloncito chinguito, porque antes usaba los pantalones chingos hasta la pierna uno.

DI.- ¿Y antes de eso que se ponía pues? (me dejó otra vez con los frijoles en el pescuezo. En realidad aquí lo quiero hacer decir que él se paseó desnudo, en pinga o cañambuco, como dicen los nicas, hasta los 11 años)

JI.- Cuando llegué a los 14 años, viene Fausto Corrales y me hace la propuesta a mí, que si quería ir a conocer a mi mamá. Pero el hombre era vivo, tenía una hija enferma con el marido y no hallaba como hacer para mandarlos a Managua, porque no había un conocido y él sabía que allá estaba mi mamá. Nosotros teníamos la dirección y todo.

Es que, dice, yo voy a mandar a Canuto con la Juana que se van a mediquear a un centro de salud que se llama el Naturismo.

Aja, le digo yo.

Y si querés ir vos, me dice, te doy el pasaje y te vas, de paso vamos a llevar una partida de chanchos y vas ir ganando también, me dice.

Hombre, así jue pues, valla pues voy a ir… y nos vamos…
Llegamos a Chinandega. Cuando llegamos a Chinandega, a montarnos en el tren; cuando, si yo no lo conocía el tren. Nos juimos y llegamos a Managua.

DI.-
¿pero el tren no llegaba a San Pedro?

JI.- No, hasta Chinandega llegaba

DI.- ¿Y de San Pedro hasta Chinandega, arriaban los chanchos?

JI.- Arriados los chanchos hasta llegar a Chinandega… unos polvasales, caminado. En tres días y tres noches llegaba uno, fijate, caminando.
Al caso pues, es que llegamos a Managua, y en Managua no hallábamos como hacer para llegar al barrio dionde estaba mi mama que se llamaba Los Ángeles. Pero por suerte nos hallamos un hombre y ese hombre la conocía a mi mamá… pura suerte… Y ese hombre era cochero. Porque esos eran los carros que había en Managua, los coches… eran tropas de coches. Un carro no lo ibas a ver vos en ese tiempo… aquellos coches… Pero vieras que turbas de coches. Y tenían unas cosas que… el pito era un timbre. Cuando llegaban a un estorbo ya le ponían el pié a aquella babosada y brdu brdu brdu ya sonaba aquello.
¡Ah pues! ya nos llevo el hombre. Y llegamos amigo, donde doña Juana Paula Izaguirre, preguntando:
¿Aquí vive la fulana de tal?
Si, aquí vive.
Ya la saludó Canuto y la Juanita que era la señora de él y mi mama no la conocía.
Bueno, ya mi mamá me quedo viendo…

Mira Juana Paula, le dice Canuto, aquí viene tu muchacho, le dice, te viene a conocer.

¡Vos sos mijo! me dice mi mamá y me abraza y aquello.

Y ya quedamos pues.

Pasen adelante, ya nos acomodaron allí y ya se empezó a platicar de la cosa, del medicamento que iban ha hacerse los hombres (Juana y Canuto). Mi mamá los llevó donde el hombre (“el médico”).

Al caso que los hombres se fueron.

Ya el doctor los fue a ver y les dijo:
Ustedes se van a quedar aquí, pero necesitan una pieza aparte, donde van a estar sólo los dos ustedes.

DI.- ¿Y que tenían pues?

JI.- Por cuentas esa enfermedad era la tuberculosis. Ya se les buscó la pieza a los hombres. Eso daba pesar mirar aquella gente.

Miren les dijo, ustedes se van curar pero se van aguantar 15 días hambre, sin comer, sólo agua van a tomar, pero agua de paja, paja le llaman allá en Nicaragua al grifo o a la llave.

DI.- Fresco de tubo.

JI.- porque el agua que usaban en Managua, todo mundo tenia un pozo en el patio de la casa para sacar agua, y era rara la gente que tenía agua potable.

¡Ah pues así fue! ya comenzaron aquellas gentes el primer día.
Yo me tocaba irlos a ver como de aquí casi a la ENNE (aproximadamente 2 Km), todos los días los iba a ver y les llevaba el agua.

Cuando eran los ocho días, aquellas gentes se estaban muriendo. Jodido, yo iba a llevarles agua pa que se bañaran también y a botarles una bacinilla que mantenían. Pasaban toda la noche escupiendo y aquella bacinilla amanecía que sólo le hacia así… (Gesto y ruido de desdeño).
Jodido, a los pocos días le digo a mi mamá: mamá, yo ya no aguanto esa ida porque es… ¿y de allí ir a desayunar? Le digo, yo voy a comer primero para ir allí, le digo, porque ya cuando voy allí y vengo ya no…para comer tengo que dedicarme a otra cosa para olvidar lo de la bacinilla. Si no, no comía (rie). Comía, ya me iba a botarle aquella cosa a aquella gente.

Cuando eran los once días, me acuerdo yo, ya los mire aquella gente…
Me voy para donde el doctor y le digo: doctor, esa gente se están muriendo, hombre.

¡Mmm! Me dice, vamos a verlos.

Ya nos montamos en un bus. Tres buses tenía Managua, oiga bien, y el recorrido que hacían sólo era de la aviación al cementerio, la calle principal, nada más. Donde llegaban los buses estaba cerca de donde estaban los señores.

Ya nos apeamos en el calvario y nos venimos. Ya llegamos y se sentó a leer un periódico allí aquel hombre y los miró.

No se mueren, dice, no se mueren. Pero si comen comida y no se aguantan se mueren.

Fijate hombré. Jobero, entonces, vaya pues.

Ajustaron los quince días, todos bolitos. Daba pesar aquella gente.
Esa Juana es hermana de Arnulfo Corrales el esposo de la Benita.

Jobero, aquella cosa amigo.

Cuando se llegan los quince días les dice el doctor.

Bueno ahora si, ya van a comer.

¡Ay si! Todos alegres yo y mi mamá también porque iban a comer.

Vamos a ver pues ¿Qué van a comer?

Miren dice, mañana van a empezar a comer jugo de limón. Un vaso de jugo de limón.

Y se lo han tomado, amigo, como comer algo bueno.

DI.- ¿Jugo puro?

JI.- Si… se lo tomaron… sin sal, sin azúcar, sin nada.
Ahora, dice, mañana van a comer jugo de Dreyfus (grapefruit), así le llaman allá a la pomela (pomelo).

A traer esa babosada y a hacerles el jugo, Y dicen allá voy…a tomarse el jugo. Dos veces al día nada más. Sin azúcar, sin sal si agua, sólo el puro jugo.

Bueno, dice, mañana van a comer sopa muchachos.

Ve hombre, van a comprar repollo, verdura, toda clase de verdura y les hacen una sopita, una sopa, sin sal también (ríe). A meterles aquella sopa y se la comen. L’hambre es jodida, tremenda.
Ya comieron.

Ahora si, dice el doctor, Ya van a comer tortillita con cuajada. Pero la primer tortilla que se coman con cuajada, sin sal, les dice, Ya la segunda sí, ya le ponen un poquito de sal pero no mucha y ya así se van ir acostumbrando. Luego el jugo de naranja, fruta, la que quieran comer, coman, eso sí.

Al caso que, allá como a los 19 días se les avisó a Chinandega que ya estaban recuperando. Allí les mandaron un poco de frutas, y dicen a comer. Cuando se recuperan, ya hacen viaje de regreso para San Pedro.

DI.- ¿Y quién pagaba todo eso?

JI.- Nadie, Nada cobraba el hombre.

DI.- No, yo hablo de usted, la vaciadas de bacinilla, el agua…

JI.- Nada, a mí no me daban nada.

DI.- A su mamá talvez…

JI.- Talvez se han de acordar por lo menos ahora, porque la juanita está viva. Ay stan se curaron. Y yo creo que esa gente tienen agradecimiento de mí, porque a mi me daba pesar de verlos jodidos.

Bueno hombré, al caso pues, que ellos se vinieron, y allí quedo yo en Managua metiéndole chinga a mi mamá que nos viniéramos pa San Pedro. Fijate estando bien, para como estaba en San pedro, allá en Managua estaba en la gloria. Como al mes de haber llegado, a los dos meses de haber llegado, ya estaba dando la primera comunión, en la propia iglesia Santo Domingo. Todo eso con vestidito nuevo, con zapatitos nuevos color batata.

Pero eso si que cuando me puse los primeros Zapatos, jodido (ríe a carcajadas), cuando llegué a la casa iba que me reventaba de los pies.

Al caso que di la primera comunión. Mi mamá me compró una candelota grande casi igual a mí.

DI.- Bueno aquí voy a parar la cosa.

En las próximas páginas, el regreso a San Pedro, la partida a Chichigalpa y el regreso a San Pedro.

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